¿Qué son los tatuajes?

El origen de los tatuajes no se sabe a ciencia cierta, se cree que es un arte milenario que era conocido y practicado por muchas culturas alrededor del mundo, pero cada una de ellas lo hacía de manera diferente.

El 19 de septiembre de 1991 se descubrió en un glaciar situado en la frontera entre Austria e Italia el cuerpo de un cazador de la era Neolítica (5,300 años); Ötzi “el hombre del hielo”, que tenía la espalda y las rodillas tatuadas, y se cree que es la primer persona tatuada de la historia.

Aunque la palabra tatuaje posiblemente proviene del samoano «tátau», que significa marcar o golpear dos veces (en referencia al método tradicional de aplicar los diseños o plantillas), se incorpora al español a través del francés, tatouage.

Los tatuajes constituyen una forma de expresión de amor, odio, estatus social, identidad o cualquier otra condición; con el cual la persona busca perpetuar ese sentimiento, lo que da sentido a esta práctica milenaria.

Para algunas personas los tatuajes son cicatrices. Existen cicatrices visibles e invisibles, y los tatuajes son una manera de cerrar etapas, de recordarse cosas, de avanzar y tener presentes las batallas perdidas … o ganadas. Para otras son una forma de autoafirmación. Para otras son una forma de expresar sus gustos. Para cada persona significan una cosa diferente.

A día de hoy los tatuajes pueden ser entendidos como una moda o como una forma de expresión personal, pero aún están muy ligados al estigma de antaño.

Inicialmente los tatuajes estaban relacionados con algunas minorías como pueden ser los marineros, presos… de manera que los dibujos en la piel estaban ligados a unas connotaciones de pobreza, delincuencia o nivel social inferior.

Con los años esto ha ido cambiando socialmente y a día de hoy es muy frecuente ver a múltiples personas tatuadas en un día normal paseando por la calle. La calle ha acogido bien el boom de los tatuajes, al igual que las redes sociales. Pero ¿qué pasa en el ámbito laboral? Ahí no todo ha evolucionado al mismo ritmo que en la calle.

En las últimas décadas ha habido una revolución cultural frente a los tatuajes, donde han dejado de tener significados negativos y ser tabú para volverse parte de la moda; de hecho algunos tatuadores cuentan con gran prestigio social, y personalidades importantes lucen sus tatuajes con orgullo.

Pero los tatuajes aún están mal vistos en algunos sectores laborales, se asocian con la imagen errónea de personas que pueden tener un menor rendimiento, o que tienen dificultades en el control de los impulsos.

¿Tiene sentido a día de hoy seguir relacionando estos conceptos con los tatuajes?

En mi opinión no, las apariencias engañan, y los tatuajes con cicatrices o expresiones. Al igual que la forma de vestir o de llevar el pelo.