Entrevista publicada en prensa nacional el domingo 29 de julio de 2018

maria-robles-prensaBuenas tardes,

Os dejo un recorte de periódico de una pequeña entrevista que salió publicada en prensa el pasado domingo. Como es una foto de un periódico, la calidad es muy mala así que os dejo el texto íntegro aquí:

MARÍA ROBLES es Doctora en Psiquiatría, Máster en clínica en Salud Mental y Psicopatología, y Experta en emergencias en Salud Mental y en Psiquiatría Forense.

 

Cuenta con experiencia en la psiquiatría pública y privada y en el entorno investigador, siendo autora de numerosas publicaciones en revistas de impacto y presentaciones en congresos nacionales e internacionales.  Es docente universitaria y en másters e imparte cursos, seminarios y charlas. Actualmente desarrolla su actividad asistencial e investigadora como especialista en Adicciones y Patología Dual en Barcelona. 

 

– ¿Cuáles son las patologías más frecuentes que tratas?

Sin duda, los trastornos del sueño, del estado de ánimo y especialmente, la ansiedad, a menudo causa o consecuencia del consumo de drogas o alcohol.

 

– ¿Es habitual la patología dual en estos enfermos?

 

Si, frecuentemente las adicciones comienzan al consumir para evitar síntomas ya existentes, produciéndose un empeoramiento de la sintomatología; otras veces el consumo de estas sustancias ocasiona trastornos mentales, además de afectar al ámbito familiar, social y económico; de ahí la importancia de un abordaje integral, como explico en mi consulta.

 

– ¿Cuál es tu papel como Psiquiatra en patología dual?

Primero, es fundamental para el diagnóstico; después, para evaluar la necesidad de un tratamiento psicofarmacológico adaptado a cada paciente; por último y muy importante, realizar un seguimiento adaptado a cada persona.

 

www.mariarobles.es      655917768  

Muy contenta de haber tenido esta oportunidad.

Espero que os guste.

Cualquier duda o pregunta, estoy a vuestra disposición.

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Ansiedad anticipatoria o pensar de más

La ansiedad anticipatoria es una forma de ansiedad; consiste en un proceso de evaluación cognitiva que realizamos a nivel mental, donde imaginamos lo peor que puede pasar ante una determinada situación que nos provoca estrés o inquietud. Es un proceso de evaluación cognitiva que, teniendo en cuenta la experiencia predice las consecuencias que un acontecimiento determinado produce en nuestra conducta. Va desde un proceso rápido, intuitivo, automático, hasta un proceso de predicción elaborado, deliberado, basado en inferencias inductivas o deductivas

Una de las consecuencias de la ansiedad anticipatoria es la proyección en el futuro, con pensamientos de futuro catastrofistas, y es un síntoma común en los pacientes que presentan un trastorno de ansiedad. La persona vive constantemente con la sensación de peligro lo que le genera un gran malestar.

Son comunes las distorsiones cognitivas o errores de pensamiento, que en muchos casos dan lugar a las profecías autocumplidas (de forma inconsciente, la persona provoca que su mayor miedo ocurra y esto le refuerza aún más el miedo), entrando en dinámicas que resultan muy difíciles de suprimir.

Aparece en los momentos previos a ciertos eventos en los que la persona experimenta niveles muy elevados de tensión y nerviosismo; ante situaciones en las que la persona pone altas expectativas sobre el propio rendimiento, y experimenta temor a no conseguir sus objetivos, avergonzarse o ponerse en ridículo.

Sin embargo, la ansiedad anticipatoria no aparece mientras se realiza la acción temida, sino en los momentos previos, en los cuales la persona no para de pensar en la situación específica y a sentir sensaciones desagradables al imaginar su fracaso.

Los síntomas a través de los que se manifiesta esta ansiedad, son los propios de la ansiedad:

  • Tensión muscular
  • Sudoración
  • Palpitaciones y/o taquicardia
  • Cefaleas
  • Disnea
  • Voz temblorosa
  • Mareos y náuseas
  • Problemas digestivos
  • Alteraciones de sueño
  • Fatiga

La ansiedad anticipatoria puede también causar problemas en las relaciones sociales puesto que suelen estar siempre preocupados y tensos. Además hay una disminución de la concentración y, con ello, una disminución del rendimiento académico o laboral.

Por todo ello, la aparición de toda esta síntomatología produce grandes molestias que hacen que, como hemos visto, se pierda la capacidad para rendir adecuadamente.

Referencias:

  1. Carlos Baeza (2007). Clínica de la Ansiedad. Psicólogos  especialistas en el tratamiento de la ansiedad. Madrid y Barcelona.
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Prevención del consumo de sustancias en el entorno laboral

maria-robles-prevencion-alcohol

Buenas tardes,

os dejo aquí una entrevista publicada hace un mes en el portal de salud del diario Marca en la que tuve el placer de participar junto con Proyecto Hombre.

En ella destacamos el siguiente fragmento, por lo relevante de su conocimiento por todos nosotros:

¿Qué factores aumentan el consumo de alcohol?

  • Factores relacionados con la propia persona: tolerancia a la frustración y su estado de ánimo, la presencia de conflictos interpersonales y familiares, vivir en un entorno de consumo, cómo emplea el ocio y tiempo libre, la disposición o no de estrategias y hábitos de salud adecuados, etc.
  • Elementos del propio trabajo o de las propias organizaciones: factores relativos a las condiciones de trabajo como estrés, excesiva carga de trabajo, jornadas demasiado largas, turnicidad y nocturnidad. Trabajar en un entorno laboral de tolerancia respecto al consumo o realizar tareas rutinarias y repetitivas.
  • Factores relativos a la insatisfacción con el entorno y las condiciones económicas: la valoración de los superiores e iguales no es la que se espera, existen problemas con la autoridad/liderazgo organizativa, surgen sentimientos de incapacidad para las tareas que hay que desempeñar, la remuneración no está ajustada a las funciones que se realizan, existe un clima tenso o inadecuado en el trabajo, entre otros. Además, factores relacionados con la precariedad laboral: contratos temporales que pueden dificultar la planificación del futuro y que genera a las personas incertidumbre y malestar emocional.
  • La disponibilidad de bebidas alcohólicas en el ámbito laboral y trabajos en los que por sus particularidades tengan acceso más fácil y habitual al alcohol.
  • Roles de trabajo que condicionan situaciones favorables de consumo de alcohol: comidas o viajes de negocios, por ejemplo.
  • Trabajos en los que se necesitan unas condiciones físicas o psíquicas de especial resistencia, trabajos en donde el trabajador no tiene horario fijo con continuas rotaciones horarias, o también trabajos donde se necesita un esfuerzo físico mayor para su realización.

La confluencia de uno o varios de estos factores da lugar a un incremento de los niveles basales de estrés del trabajador; esta situación podría resolverse adecuadamente con un afrontamiento eficaz de la situación. Sin embargo, si el trabajador no cuenta en ese momento con los recursos personales pertinentes para afrontar esta situación, puede iniciar conductas evasivas mediante el consumo de alcohol.

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El arte de empequeñecernos a nosotros mismos

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Ha llegado el verano, y con él la playa, las terrazas, las cenas, el aumento de la vida social por todos esos meses pasados de encierro. ¿Y eso qué conlleva? El desorden en las comidas, en las rutinas, elegir entre gimnasio o terraza, entre ir a correr o ir a cenar… llega el momento en el que en muchos casos las inseguridades en torno al físico y al cuerpo salen a la luz.

No ir a las cenas o llegar cuando están con el postre, ir a las barbacoas cuando ya están con el café, ir a cenar y dedicarte a remolonear con la comida en el plato en vez de comer. Y todo ello mientras piensas que deberías estar más delgado/a, que deberías haber hecho más ejercicio, que no has dado lo mejor de ti, mientras te comparas con todas las personas que hay en ese momento: que si más altos, que si más delgados, que si más fuertes, que si más simpáticos…

Y así, con todas estas cosas en la cabeza se te pasa la cena, la barbacoa o el evento y no has conseguido disfrutar de nada, ni de la comida, ni del ambiente ni de la compañía.

¿Cuántas veces nos hemos comparado con los demás? ¿Cuántas horas perdemos pensando en lo que deberíamos haber hecho? ¿en lo bien que están los demás comparándose con nosotros?

Y sin embargo, no sabemos cuál es el proceso vital que está viviendo esa otra persona. Cada uno de nosotros somos único y solamente podemos compararnos con nosotros mismos en otro momento de nuestras vidas. Somos nuestro único referente para las comparaciones, pues al igual que no se puede comparar una piedra con un melón, tampoco se pueden comparar dos personas. Las circunstancias y las vivencias de cada uno son muy personales y no están a flor de piel. Al igual que nosotros en la barbacoa aparentamos estar muy bien y centrados en la comida y en la conversación en vez de en nuestros pensamientos, las otras personas pueden estar pasando perfectamente por un proceso similar.

Nuestro cerebro interpreta todo lo que ocurre a nuestro alrededor y en muchos casos tenemos la tendencia a caer en los pensamientos negativos autodestructivosque nos llevan a que nuestra autoestima se vea cada día más minada y deteriorada. Estos pensamientos negativos nos destruyen poco a poco y pueden dar lugar a trastornos de la conducta alimentaria, trastornos del sueño o trastornos de ansiedad.

Lo importante es ser capaces de identificar estos pensamientos, pues si los reconocemos podemos analizarlos y entonces veremos que en la gran mayoría de los casos son irraciones y desproporcionados.

Pero, ¿cuáles son los principales pensamientos negativos?

Según John Paul Flintoff, el autor del libro Cómo cambiar el mundo los 10 pensamientos negativos más frecuentes y que todos podemos tener en algún momento de nuestra vda son:

  1. Pensar sólo en blanco y negro

Sin término intermedio, los pensamientos dicotómicos nos llevan a encasillarnos en posturas muy opuestas; hay que ser flexible y estar abierto a los cambios y los imprevistos.

  1. Leer la mente de otras personas

Nos ponemos en el lugar de los demás y pensamos que piensan cosas malas de nosotros, a menudo sin fundamento: “soy antipático, creen que no soy gracioso…”.

  1. Adivinar el futuro

Nos ponemos trabas a nosotros mismos, pensamos que no vale la pena intentarlo porque no saldrá bien o no lo conseguiremos, lo que nos ancla a seguir en el mismo punto en el que estamos.

  1. Generalizar

Este pensamiento negativo está muy extendido en la población general, la exageración y la generalización son pensamientos muy frecuentes. Cada oportunidad es única, cada momento es único… puede ser que vuelva a pasar lo mismo que otras veces, pero también cabe la posibilidad de que no.

  1. Minimizar las cosas positivas

Nos hundimos cuando las cosas salen mal, pero cuando salen bien no nos paramos a recompensarnos o a pensar que lo hemos hecho bien, simplemente porque es “lo que tocaba” o porque “lo habíamos preparado mucho”.

  1. Dramatizar

Todos hemos caído más de una vez en la victimización y dramatización de algún suceso cotidiano.

  1. Tener expectativas poco realistas

Las expectativas son muy peligrosas, tanto cuando se tienen altas como cuando se tienen bajas. Tenemos que saber cuál es nuestro límite y nuestras capacidades y adaptarlas a nosotros, no al revés.

  1. Insultar, a nosotros mismos y al resto

Cuanto más repitamos una descalificación, más nos la creeremos, ya sea para nosotros mismos o para los demás.

  1. Autoculparse

Cuando nuestro autoestima no está bien tenemos tendencia a echarnos la culpa de todo, a pensar que las demás personas están distantes porque hemos hecho algo mal, a pensar que todo lo que pasa a nuestro alrededor es consecuencia de nuestros actos o palabras.

  1. Ser catastrofista

Cuando nos sentimos mal pensamos que todo nos va a ir mal, y al final, consecuencia de esos pensamientos nuestras acciones estarán influenciadas por ellos y, efectivamente, todo irá mal. Nunca debemos olvidar que la mente positiva tiene un poder muy grande.

Por todo ello, debemos ser capaces de identificar estos pensamientos negativos autodestructivos que nos hacen pequeños, nos minan, disminuyen nuestro autoestima y pueden hacer que perdamos el sueño e incluso en ocasiones la alegría de vivir. Si somos capaces de identificarlos, seremos capaces de trabajar sobre ellos con la ayuda de un profesional.

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