Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno que se creía bastante infrecuente, pero los estudios epidemiológicos de los últimos años reflejan que es frecuente en la población general.

Se caracteriza por un inicio temprano con un curso crónico; además es frecuente que se acompañe de otras comorbilidades psiquiátricas.

Estas patologías comórbidas pueden ser: trastornos de ansiedad, de alimentación, trastornos de personalidad, tricotilomanía, tics nerviosos, depresión o síndrome de la Tourette.

En España, en población juvenil, la prevalencia estimada de TOC clínico es del 1,8% y alcanza el 5,5% para el TOC subclínico, datos similares a los encontrados en otros países.

La Asociación Americana de Psiquiatría define el TOC como la presencia de obsesiones o compulsiones repetidas, suficientemente graves como para acusar un intenso malestar, gran pérdida de tiempo, o una interferencia significativa con la rutina habitual del individuo, con su funcionamiento profesional, con sus actividades sociales habituales, o con sus relaciones con los demás.

El TOC forma parte de los trastornos de ansiedad y se caracteriza principalmente por la presencia de dos síntomas:

  • Obsesiones: son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes que la persona vive como intrusas o inapropiadas y que provocan ansiedad o malestar significativos. Pueden aparecer de manera súbita o ser reactivas a estímulos externos identificables. 
  • Compulsiones: son conductas repetitivas y aparentemente finalistas, que se realizan para prevenir o aliviar la ansiedad o el malestar derivado de las obsesiones.

Las obsesiones y compulsiones más frecuentes en personas con trastorno obsersivo compulsivo incluyen:

Obsesiones

  • Miedo a ensuciarse o contaminarse
  • Miedo a hacer daño a alguien o a que a los seres queridos les pueda pasar algo
  • Ideas agresivas o de contenido sexual
  • Escrupulosidad/religiosidad excesiva
  • Necesidad de orden y simetría
  • Necesidad de decir o confesar

Compulsiones

  • Lavarse, ducharse
  • Repetir una acción hasta hacerla ‘bien’
  • Comprobar que ha cerrado la puerta, que ha cerrado el gas, la luz…
  • Tocar
  • Contar objetos o hasta un determinado número
  • Ordenar
  • Acumular
  • Rezar

Además de las obsesiones y compulsiones, también pueden aparecer otros síntomas como:

  • Ansiedad anticipatoria: se produce cuando la persona prevé situaciones o lugares donde es más fácil que se produzcan las obsesiones.
  • Conductas evitativas: es frecuente que la persona reconozca cuándo se producen más obsesiones y tenga tendencia a evitar esos lugares.
  • Conductas defensivas: son conductas que la persona adopta cuando no puede evitar ciertas situaciones, y al final acaban contribuyendo a mantener el problema.
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Adicción a la cocaína

La adicción a la cocaína es una de las adicciones más prevalentes en nuestro país.

España es de los países europeos donde más droga se consume. Sobre todo destaca en el uso de cocaína y cannabis, en los que está en los primeros puestos en Europa (1). 

En Europa, 2,3 millones de jóvenes entre 15 y 34 años (el 1,9% del total) han probado la cocaína en el último año. 

España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor consumo de cocaína, solo por detrás de Reino Unido, Dinamarca y Holanda (2).

Además, Barcelona está entre las ciudades europeas con mayor presencia de la cocaína, según el resultado de un estudio sobre residuos de drogas en las aguas residuales municipales.

En muchos casos la persona no lo concibe como una adicción ya que no es preciso de consumir todos los días para que haya una adicción a esta sustancia.

La cocaína no produce síndrome físico de abstinencia por lo que muchas personas creen que no son adictos.

Al consumir cocaína de manera repetida, el cerebro comienza a adaptarse a la misma y la vía de gratificación se vuelve menos sensible a los refuerzos naturales y a la droga en sí.

Además, también se desarrolla una tolerancia a la cocaína, lo que significa que necesitará una dosis cada vez mayor de la droga o que deberá consumirla con más frecuencia para obtener el mismo placer que cuando la consumió las primeras veces.

La cocaína se suele consumir repetidamente y en dosis cada vez mayores, lo que puede conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia, pudiendo dar lugar a episodios psicóticos graves que cursen con episodios de alteración conductual.

Al contrario de lo que se puede creer, la adicción a la cocaína es muy frecuente, y no solamente se da en personas de ambientes más marginales, sino que es una adicción que se da entre personas de gran rendimiento empresarial y social.

La cocaína suele ir asociada al consumo de alcohol y en muchas ocasiones es un paso previo al consumo de sexo.

Referencias:

  1. http://www.emcdda.europa.eu/
  2. http://www.emcdda.europa.eu/news/2018/5/european-drug-report-2018-highlights_en
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