Efecto antabus

María Robles efecto antabus

¿Qué es el antabus?

El antabus es el nombre comercial del principio activo disulfiram. El disulfiram es un fármaco interdictor que se utiliza en el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol o alcoholismo.

La acción del disulfiram (disulfuro de tetra-etil-tiuram) fue descubierta por casualidad antes de la segunda guerra mundial por un grupo de investigadores (Jacobsen, Hald y Ferguson) mientras buscaban un medicamento eficaz para las lombrices intestinales.

Hald y Jakobsen probaron ellos mismos el disulfiram para ver sus efectos y ambos coincidieron en que presentaban fuertes ataques de malestar después de algunas comidas. No fue hasta que ambos cenaron juntos y bebieron licor, que pudieron relacionar el consumo del alcohol con sus fuertes malestares.

Años más tarde, en 1947, Jacobsen contó la anécdota a unos médicos y uno de ellos pensó en las posibilidades del disulfiram como tratamiento para el abuso de alcohol, y así nació el Antabus tal y como lo conocemos hoy (Kragh, 2008).

¿Cómo funciona?

Cuando se consume alcohol, el hígado lo metabólica mediante una serie de reacciones químicas. El antabus inhibe la enzima aldehído deshidrogenasa que cataliza la oxidación del acetaldehído a acetato, por ello se acumula acetaldehído y da lugar al efecto antabús.

El antabus inhibe de forma irreversible la actividad de la acetaldehido deshidrogenasa. Por ello es muy importante tener en cuenta que hasta los 3 o 4 días después de interrumpir el tratamiento con antabus no se recupera la actividad normal de esta enzima.

Esto quiere decir que NO se puede consumir alcohol hasta unos 5-7 días después de haber finalizado el tratamiento con antabus, porque sino se puede sufrir el efecto antabus.

¿Qué es el efecto antabus?

El efecto antabus se manifiesta a los 10 minutos tras la ingesta de alcohol. Cantidades incluso pequeñas de alcohol dan lugar a esta reacción, provocando:

  • Enrojecimiento
  • Palpitaciones en cabeza y cuello
  • Cefalea pulsátil
  • Dificultad respiratoria
  • Náuseas
  • Vómitos abundantes
  • Sudoración
  • Sed
  • Dolor torácico
  • Palpitaciones
  • Disnea o hiperventilación
  • Taquicardia
  • Hipotensión
  • Síncope
  • Notable inquietud
  • Debilidad
  • Vértigo
  • Visión borrosa
  • Confusión

Además, en reacciones graves puede existir depresión respiratoria (fallo respiratorio), colapso cardiovascular, arritmias, infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca congestiva aguda (enfermedades del corazón), pérdida de conciencia, convulsiones e incluso muerte.

El efecto antabus se llama también reacción aldeídica, por la acumulación de acetaldehído en la sangre.

¿Cuáles son los efectos secundarios más frecuentes sin que haya consumo de alcohol?

  • somnolencia
  • dolor de cabeza,
  • dolor y hormigueo en brazos y piernas
  • problemas para digerir alimentos o incluso para tragar
  • pérdida de la visión en un ojo en el transcurso de una o pocas horas, cambios en la forma como la pupila reacciona a la luz brillante, pérdida de la visión en color, dolor al mover el ojo (neuritis óptica)
  • hormigueos en extremidades inferiores, dolor, disminución de la sensibilidad, dolor muscular, atrofia muscular (polineuritis).
  • nauseas, vómitos, diarrea
  • adormecimiento
  • fatiga, malestar general
  • pérdida del gusto, sabor metálico o a ajo
  • picazón de la piel, enrojecimiento o inflamación de la piel, sensibilidad de la piel, inflamación localizada de la piel, erupción en la piel, lesiones de cualquier tipo: enrojecimiento, salpullido, pápulas (similares a granos), vesículas y ampollas

Contraindicaciones

Es imprescindible que el paciente sepa que está tomando esta medicación. No se puede administrar bajo ningún concepto sin su conocimiento.

  • Enfermedad Cardiovascular
  • Enfermedad Cerebrovascular
  • Hepatopatía crónica descompensada
  • Insuficiencia Renal Crónica
  • Neuropatía crónica Grave
  • Encefalopatías orgánicas
  • Epilepsia
  • Neuropatías Psicosis
  • Embarazo

¿Cuánto tiempo se tiene que tomar?

Cabe destacar que varios estudios aconsejan un mínimo de 12 meses de tratamiento con interdictores, sin embargo en la literatura hay casos de pacientes que lo han tomado hasta 10 y 15 años de forma continuada (Galanter y Brook, 2001).

Sin duda alguna se debe ajustar el tiempo a los objetivos terapéuticos y a las peculiaridades del paciente, pero generalmente se considera un mínimo de 1 año de administración para alcanzar metas positivas.

¿Qué se ha de tener en cuenta?

El antabus reacciona con todos los tipos de alcohol, es decir, que no solamente con el alcohol que está presente en las bebidas alcohólicas sino también en otros preparados.

Por ello, hay que ser cuidadosos con los siguientes productos:

  • Salsas
  • Vinagres
  • Enjuagues bucales
  • Jarabes para la tos
  • Preparados para después del afeitado
  • Colonias y desodorantes
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Síndrome de hiperemesis cannabinoide

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Sabemos que el cannabis es ampliamente consumido en nuestro país. En este post hablamos sobre los trastornos mentales más prevalentes entre sus consumidores. 

Hoy vamos a hablar sobre un síndrome que padecen los pacientes que son consumidores crónicos de cannabis: la hiperemesis cannabinoide.

¿Qué es la hiperemesis cannabinoide?

Los efectos del cannnabis en el organismo se deben a la unión de los cannabinoides exógenos presentes en la planta de Marihuana, a los receptores de endocannabinoides (CB1 y CB2) ampliamente distribuidos en el organismo. El Delta-9-tetrahidrocannabinol (D9-THC) constituye el componente psicoactivo a través de su unión al receptor CB1.

Desde 2004 se ha descrito una nueva entidad clínica denominada síndrome de hiperemesis cannabinoide (SHC) la cual se caracterizaba por afectar a consumidores crónicos de canabis quienes presentaban episodios cíclicos de vómitos incoercibles, acompañados por baños en agua caliente compulsivos. Estos episodios ceden con la abstinencia de cannabis y reaparecen en períodos de consumo de esta sustancia1.

La etiología del SHC aún desconocida, a día de hoy existen varias teorías fisiopatológicas2. Y se sabe que tiene lugar tanto con cannabinoides naturales como sintéticos.

La progresión de este síndrome se da en diferentes fases:

  • Fase prodrómica: náuseas y/o vómitos por la mañana, meses/años antes de inicio de SHC
  • Fase hiperemética: episodios cíclicos de vómitos incoercibles junto a náuseas, diaforesis, dolor abdominal o polidipsia. No responden a tratamiento antiemético habitual y suelen ceder con abstinencia de cannabis, reapareciendo en períodos de consumo. Esos episodios suelen tener una duración de 2-4 días.

¿Cómo se diagnostica?

Se han propuesto unos criterios diagnósticos de SHC3:

      Criterio Esencial

  • Consumo crónico de cannabis: mayor a un año.

     Criterios Mayores 

  • Náuseas y vómitos severos
  • Mejoría con la abstinencia de cannabis
  • Alivio de los síntomas con baños en agua caliente
  • Dolor abdominal epigastrico o periumbilical

     Criterios de apoyo 

  • Edad menor de 50 años
  • Pérdida de peso mayor de 5 kilos
  • Síntomas de predominio matinal
  • Hábitos intestinales normales
  • Resultados normales en pruebas de laboratorio, radiografías y endoscopias

¿Cómo se trata?

Respecto al tratamiento, muchos pacientes encuentran alivio sintomático en los baños de agua caliente que se dan de manera compulsiva para paliar la sintomatología.

Actualmente estos baños se describen como un comportamiento aprendido durante la fase hiperemética ya que notan alivio de las náuseas en su baño habitual por lo que posteriormente repiten la conducta.

Por otro lado, el tratamiento con antieméticos y analgésicos convencionales proporciona un alivio sintomático momentáneo, sin ser efectivos para el tratamiento de esta patología.

Cabe destacar que, por todo ello, estos pacientes suelen acudir a los servicios de urgencias dado lo llamativo de la clínica, y en ocasiones en estados leve-moderados de deshidratación y se les suelen realizar pruebas diagnósticas que son totalmente anodinas, y los tratamientos insuficientes para paliar la sintomatología.

Por ello es de fundamental conocimiento de este síndrome por parte de los profesionales de adicciones y de los servicios de urgencia.

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Síndrome Alcohólico Fetal

María Robles Síndrome Alcohólico Fetal

¿Qué es el síndrome alcohólico fetal?

El síndrome alcohólico fetal (SAF) es un conjunto de alteraciones clínicas en el feto como resultado del consumo de alcohol materno durante el embarazo.

Es un diagnóstico clínico que se basa en una tríada de elementos que constituyen el conjunto nuclear de las manifestaciones del síndrome.

Estas manifestaciones son:

  • el retraso del crecimiento intrauterino y extrauterino
  • unas alteraciones faciales características
  • anomalías morfofuncionales del neurodesarrollo del SNC
  • Todo ello, y como condición imprescindible: en el contexto de un consumo de alcohol durante el embarazo

El Síndrome Alcohólico Fetal es la primera causa de retraso mental evitable en nuestro medio, y la tercera causa de retraso mental grave; afecta a 1-2/1000 nacidos vivos.

¿Qué son los teratógenos?

Los teratógenos son agentes (drogas, medicamentos, agentes infecciosos, físicos y metabólicos) que pueden causar defectos congénitos.

Estas sustancias, afectan en mayor o menor medida a la madre y están presentes también en el ambiente intrauterino, puesto que son permeables a la membrana placentaria afectando adversamente el desarrollo del feto.

A diferencia de otros teratógenos, los efectos peligrosos de la ingesta materna de alcohol no se restringen a un período sensitivo temprano en el embarazo, sino que se extienden durante toda la gestación (Montoya, 2011).

Existe evidencia clara sobre la capacidad del alcohol para interrumpir o alterar el desarrollo del embrión o feto en cualquiera de las etapas de gestación.

El alcohol atraviesa las barreras hematoencefálica y placentaria y se excreta en la leche materna aumentando el riesgo de aborto, de retraso en el crecimiento intrauterino y de malformaciones congénitas.

Por eso, como vemos, este síndrome es totalmente prevenible si no se consume alcohol durante el embarazo.

Si estás pensando en quedarte embarazada, tienes dudas de si lo estás o ya tienes certeza de estarlo y mantienes el consumo de alcohol, es recomendable que consultes con un especialista.

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