Asperger

María Robles Asperger

¿Qué es el síndrome de Asperger?

El síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista que fue descrito por Hans Asperger en 1944.

Forma parte del espectro de los trastornos generalizados del desarrollo (o del espectro autista). Se cree que el Asperger representa un trastorno del desarrollo con base neurológica, de causa desconocida en la mayoría de los casos, en el cual existen desviaciones o anormalidades en tres amplios aspectos del desarrollo: conexiones y habilidades sociales, el uso del lenguaje con fines comunicativos y ciertas características de comportamiento y de estilo relacionadas con rasgos repetitivos o perseverantes, así como una limitada pero intensa gama de intereses.

Forma parte de los trastornos del desarrollo, pero no es lo mismo que el autismo. Se asocia con un funcionamiento social anormal y comportamientos repetitivos, pero no con una disminución de la inteligencia o la funcionalidad lingüística.

Se caracteriza por mayores habilidades cognitivas (CI normal o superior a la media) y por un nivel de lenguaje más cercano a la normalidad, en comparación con otros trastornos del espectro.

La presencia de habilidades de lenguaje básicas normales se considera hoy en día uno de los criterios para el diagnóstico del AS, aunque existan casi siempre algunas dificultades más sutiles en lo que se refiere al lenguaje pragmático-social.

¿Qué características presentan?

  • Deficiencias cualitativas en la interacción social, que incluyen: uso deficiente de comportamientos no verbales para regular la interacción social, fracaso en el desarrollo de relaciones apropiadas con personas de su edad, falta de interés espontáneo en compartir experiencias con los demás, falta de reciprocidad social o emocional.
  • Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados, entre los que se incluyen: preocupación por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos, adherencia inflexible a rutinas o rituales específicos y no funcionales, movimientos motores estereotipados o repetitivos, o preocupación con partes de objetos.
  • Los individuos con Asperger se encuentran aislados socialmente, el acercamiento a las otras personas es inapropiado por sus conductas excéntricas.

Presentan dificultades para guardar secretos, entender metáforas, ironías y humor, no establecen adecuado contacto visual, quieren guiar la conversación, pero tienen una conversación unilateral, con un lenguaje pedante, sobre un tópico definido y rutinario. Pueden alterarse fácilmente si sus expectativas no se cumplen, o sus rutinas son cambiadas.

¿Cuáles son las enfermedades comórbidas más frecuentes?

El asperger puede cursar con varios trastornos comórbidos: trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ansiedad, esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión y síndrome de Tourette.

Cerca del 65% de los pcientes con Asperger, tienen síntomas psiquiátricos, siendo el principal la inatención con o sin hiperactividad, que se presenta en los primeros años de vida en el 28% – 62.5%, tics en el 80% y síndrome de Tourette en 8%-20% de los pacientes.

Se presentan alteraciones del estado de ánimo en el 24%, depresión 15%, ansiedad no especificada en un 35%, que muestran mayor incidencia que en la población general, y está dada por pánico, agorafobia, fobia social, miedo a injurias físicas, ansiedad de separación y fobia social.

El trastorno obsesivo compulsivo se ha documentado del 19% al 25%. Además se ha reportado trastornos alimenticios en el 6% de los niños con asperger.

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Sueño y alcohol

 

María Robles sueño y alcohol

 

¿Hay relación entre el consumo de alcohol y el dormir mal?

Los trastornos del sueño están muy relacionados con el consumo de alcohol.

Especialmente, la interacción entre los trastornos del sueño y el abuso de alcohol es compleja. Hasta hace poco se presumía una relación bidireccional positiva entre el riesgo de tener un trastorno por consumo de alcohol y sufrir un trastorno de sueño.

Las personas con trastorno por consumo de alcohol tienen mayor prevalencia de alteraciones del sueño, y, de la misma manera, las que presentan alteraciones del sueño tienen mayor riesgo que la población general de presentar un trastorno por consumo de alcohol.

Casi el 70% de los pacientes que ingresan para desintoxicación refieren problemas de sueño antes del ingreso, y el 80% de los que refieren problemas de sueño los relacionan con su consumo de sustancias1.

¿El alcohol ayuda a dormir?

El alcohol se utiliza en gran medida como un agente inductor del sueño. Sin embargo, a medida que el consumo de alcohol se vuelve crónico, tiene un efecto hipnótico menor2.

Además, se sabe que el alcohol puede disminuir la latencia del sueño en personas saludables3 mientras que su uso crónico conduce a una mayor latencia del sueño.

Tanto para las personas sin trastorno por consumo de alcohol4 como para aquellas personas que lo padecen, el consumo de alcohol suprime de manera aguda el tiempo de sueño REM.

Por todo ello, a pesar de que pueda ayudar a inducir el sueño, el alcohol acaba, obviamente, desestructurándolo y dando lugar a graves problemas para dormir.

 

¿Qué más se sabe?

En pacientes con TUS alcohol, el insomnio también se correlaciona con la cantidad de consumo de alcohol5, la gravedad del trastorno por consumo de alcohol6 y el autoinforme del consumocomo ayuda para dormir7. También se ha reconocido una asociación entre el insomnio y la gravedad de los síntomas de depresión autoinformados8.

La asociación entre el consumo de sustancias y los problemas del sueño parece ser bidireccional9, con problemas de sueño que aumentan el riesgo de desarrollar trastornos por el uso de sustancias10, y el uso de sustancias de forma aguda o crónica incrementa el riesgo de padecer problemas crónicos con el sueño.

La evidencia también indica que la abstinencia a largo plazo del consumo crónico de sustancias puede revertir algunos problemas del sueño10.

Por todo ello debería ser prioritario en los pacientes con TUS alcohol la exploración reglada del sueño para el diagnóstico y tratamiento precoz de estos trastornos.

Bibliografía:

  1. Roncero C, Grau-Lopez L, Diaz-Moran S, Miquel L, Martinez-Luna N, Casas M. Evaluation of sleep disorders in drug dependent inpatients. Med Clin (Barc). 2012;138(8):332–5. doi:10.1016/j.medcli.2011.07.015.
  2. Brower KJ, Krentzman A, Robinson EA. Persistent insomnia, abstinence, and moderate drinking in alcohol-dependent individuals. Am J Addict. 2011;20(5):435–40. doi:10.1111/j.1521-0391.2011.00152.x.
  3. Le Bon O, Murphy JR, Staner L, Ho mann G, Kormoss N, Kentos M, et al. Double-blind, placebo-controlled study of the e cacy of trazodone
  4. in alcohol post-withdrawal syndrome: polysomnographic and clinical evaluations. J Clin Psychopharmacol. 2003;23(4):377–83. doi:10.1097/01. jcp.0000085411.08426.d3.
  5. Brower KJ. Insomnia, alcoholism and relapse. Sleep Med Rev. 2003;7(6):523–39.
  6. Baekeland F, Lundwall L, Shanahan TJ, Kissin B. Clinical correlates of reported sleep disturbance in alcoholics. Q J Stud Alcohol. 1974;35(4):1230–41.
  7. Knowles JB, Laverty SG, Kuechler HA. E ects on REM sleep. Q J Stud Alcohol. 1968;29(2):342–9.
  8. Brower KJ, Aldrich MS, Robinson EA, Zucker RA, Greden JF. Insom- nia, self-medication, and relapse to alcoholism. Am J Psychiatry. 2001;158(3):399–404.
  9. kaplan KA, McQuaid J, Batki SL, Rosenlicht N. Behavioral treatment of insomnia in early recovery. J Addict Med. 2014;8(6):395–8. doi:10.1097/ ADM.0000000000000058.
  10. Weissman MM, Greenwald S, Nino-Murcia G, Dement WC. The morbid- ity of insomnia uncomplicated by psychiatric disorders. Gen Hosp Psychiatry. 1997;19(4):245–50. .

 

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