María Robles compulsiones

¿Qué son las compulsiones?

Podría definirse las compulsiones como conductas repetitivas y estereotipadas que tienen como objetivo liberar la angustia generada por los pensamientos obsesivos.

El ritual compulsivo no es un fin en sí mismo, sino que tiene como objeto producir o evitar algún acontecimiento o situación que guarde relación con la idea obsesiva en cuestión. Sin embargo, o bien la actividad no se relaciona de forma realista con lo que se pretende impedir o provocar, o bien suele ser claramente excesiva.

Las ideas obsesivas generan ansiedad, mientras las compulsiones tratan de aliviarla.

Las compulsiones son actividades dotadas de una incoercible fuerza motivadora para su actuación, a pesar de los intentos del paciente por evitarlas. La tensión creciente que conlleva intentar frenar el impulso de su ejecución hace que una y otra vez el paciente sucumba a su realización, aun a pesar de consecuencias, en ocasiones, muy negativas.

¿Son siempre iguales?

Las compulsiones abarcan un amplio espectro, desde los aspectos más cognitivos hasta los más ejecutivos, los cuales conllevan la realización de conductas complejas y muy ritualizadas: los rituales o ceremoniales obsesivos. Destacan, por su frecuente presentación, las compulsiones en forma de lavados de manos y las comprobaciones promovidas desde la duda (verificar si se ha echado la llave, se han cerrado los grifos o se han guardado documentos) en una continua repetición que no termina de agotar la incertidumbre (1).

Uno de los efectos más limitantes de la enfermedad obsesiva es el protagonismo de las ideas obsesivas y las conductas compulsivas en la vida diaria del paciente, con menoscabo de su disponibilidad para otras tareas.

A este bajo rendimiento contribuyen algunos rasgos de la personalidad obsesiva, también denominada anancástica, cuyas características clínicas se exponen a continuación:

  • Rigidez caracterial y del pensamiento, consistente en una forma de pensar caracterizada por una adhesión inquebrantable a una determinada idea directriz que resulta fija, pertinaz, inmutable. En ocasiones, se acompaña de un discurso y de una actitud rebuscada, rozando la pedantería, que, sin embargo, no va más allá de intentar enmascarar la incapacidad de flexibilizar y desviarse de un pensamiento concreto, centrífugo, tanto a nivel de la forma como del contenido del mismo. Este tipo de pensamiento también se puede ver en ciertos trastornos delirantes, así como en algunas formas de epilepsia, oligofrenia o en los síndromes demenciales (2).
  • Tendencia al orden.
  • Baja adaptación a situaciones nuevas.
  • Especial proclividad al detalle, que, en la mayoría de las ocasiones, prevalece sobre lo esencial.

Es importante señalar que existen rasgos anancásticos en determinadas personalidades, denominadas obsesivas, sin la presencia sobreañadida de una ideación obsesiva ni de compulsiones (es decir, sin la presencia de un trastorno obsesivo-compulsivo comórbido).

Referencias:

  1. Fink M, Taylor MA. Catatonía: guía clínica para el diagnóstico y el tratamiento. 1ª ed. Barcelona: Masson; 2005.
  2. Higueras A, Segarra R, Sáenz M. Trastornos formales y del control del pensamiento. En: Eguíluz JI, Segarra R, eds. Introducción a la psicopatología. 1ª ed. Barcelona: Ars Médica; 2005. p. 141-59.
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