María Robles Prevalencia del consumo de alcohol

Prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas

El trastorno por consumo de alcohol es un trastorno mundial con un enorme coste para la sociedad. Según el último informe mundial sobre alcohol y salud publicado por la Organización Mundial de la Salud (WHO, 2018), en 2018 el alcohol causó el 5,1% de la discapacidad mundial. En Estados Unidos, más del 20% de los ingresos hospitalarios se deben a complicaciones médicas derivadas del consumo excesivo de alcohol (Diamond, 1994) y el coste socioeconómico anual del alcoholismo supera los 200.000 millones de dólares.

En Barcelona, y según el informe Prevención Comunitaria del Consumo de Alcohol en Personas Adultas en Barcelona –publicado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB, 2020)-, la prevalencia en el consumo de alcohol es más elevado en hombres (8,6%) que en mujeres (4,1) (ASPB, 2020). Las personas jóvenes, especialmente entre los 15 y 24 años, son las que realizan un consumo de riesgo con más frecuencia (hombres 16,1% y mujeres 10,7%) (ASPB, 2020).  Según datos de este mismo informe, el alcohol es la principal sustancia por la que se solicita tratamiento en Barcelona -42,3% en hombres y 50,8% en mujeres en 2019- (ASPB, 2020), causando gran impacto en la salud pública de la ciudad.

Las personas con trastorno por consumo de alcohol necesitan ser atendidas por personal médico que les ofrezcan tratamiento para disminuir el consumo de alcohol por debajo de los niveles de riesgo, o bien, el cese total de consumo. El tratamiento para dejar de consumir puede basarse en:

  • Recibir asesoramiento como paciente ambulatorio o psiquiátrico.
  • Seguimiento de programas de rehabilitación que combinan la psicoterapia individual y grupal y la supervisión médica. Los programas de rehabilitación suelen ser los más indicados para el trastorno por consumo de alcohol grave y pueden combinarse con programas de rehabilitación hospitalarios que son más breves.
  • Asistencia y participación en grupos de autoayuda.
  • Prescripción de fármacos inhibidores bajo supervisión médica: naltrexona, disulfiram, acamprosato…

Tratamiento del trastorno por consumo de consumo de alcohol

Entre los fármacos más efectivos para dejar de beber se encuentra el Disulfiram (Antabus) que inhibe el aldehído deshidrogenasa y se receta a los pacientes con alcoholismo para desalentarles a beber. Los pacientes que sean tratados con este inhibidor y beban alcohol presentarán un “síndrome del acetaldehído” más grave, caracterizado por palpitaciones intensas, dolor de cabeza palpitante, náuseas y vómitos. El uso del Disulfiram disuade de beber, pero no cura el alcoholismo. Existen otros fármacos destinados a dejar de consumir alcohol, como la naltrexona, el acamprosato, etc. Para que el cese en el consumo de alcohol sea un éxito, es necesario que el paciente reciba tratamiento médico con fármacos, terapia psicológica y el apoyo de sus familiares y entorno más próximo.

El consumo abusivo causa problemas de salud importantes, pero también graves problemas sociales, legales, domésticos, laborales y económicos. Por la afectación mundial de este trastorno y por las graves consecuencias en salud pública y sociales que conlleva, la Organización Mundial de la Salud (WHO, 2018) recomienda poner en práctica políticas municipales para reducir los accidentes de tráfico relacionados con el consumo de alcohol (23,24%), supervisar el precio y la disponibilidad de la compra de alcohol, informar y educar a la población y mejorar el tratamiento sanitario de las personas dependientes.

Según el Plan Nacional Sobre Drogas (Donat, 2020), en el Estado español se produjeron cada año, entre 2010-2017, 15.489 defunciones –en mayores de 15 años-, atribuidas al consumo de alcohol. El 73,8% de las personas fallecidas por este motivo fueron hombres y un 55,7% fueron muertes prematuras (antes de los 75 años). Durante este período, el alcohol ocasionó un 4% de la mortalidad general (5,4% en hombres y un 2,3% en mujeres). Las causas de mortalidad más frecuentes fueron el cáncer, las enfermedades circulatorias, digestivas y causas externas que incluyen tanto las lesiones no intencionales como las autoinfligidas (suicidio) y las violentas (homicidio) (Donat, 2020).

La alta prevalencia en el consumo de alcohol lo convierte en el primer factor de riesgo en mortalidad y discapacidad entre la población española de 15 a 49 años.

La estimación poblacional de la mortalidad y la carga de enfermedad atribuible al consumo de alcohol permite estimar los costes sociales y el impacto global del consumo de alcohol en la calidad de vida de las personas. Estos indicadores son, por otra parte, esenciales para determinar prioridades, asignar recursos en salud pública, y evaluar las políticas relacionadas con el alcohol. En 2012, un 5,9% de las muertes en todo el mundo tuvieron al alcohol como factor causante (13,3% en Europa) y supuso un 5,1% de la carga global de enfermedad a nivel mundial (7,5% en Europa). Según el último informe 2001-2017 del Plan Nacional Sobre Drogas (Donat, 2020), el alcohol fue el primer factor de riesgo, entre la población de 15-49 años, causando un 12,2% de las muertes y un 8,9% de discapacidad (AVPAD = años potenciales de vida perdidos ajustados por discapacidad) en hombres y un 3,8% de las muertes y un 2,3% de AVPAD en mujeres. Las causas más frecuentes de muerte atribuibles al alcohol en este grupo de edad (15-49 años) fueron la tuberculosis, los accidentes de tráfico y el daño autoinfligido. Para la población de 50 años y más, el cáncer supuso la principal causa de muerte atribuible al alcohol (Donat, 2020).

Atendiendo que el consumo de bebidas alcohólicas es una costumbre social muy extendida en nuestro país y que es necesario reducir su prevalencia, en los últimos años se están desarrollando estrategias comunitarias para reducir el consumo en el conjunto de la población. El índice de mortalidad y la carga de enfermedad atribuible al alcohol permiten estimar los costes sociales y el impacto global de dicho consumo en la calidad de vida de las personas. Ambos indicadores son imprescindibles para el diseño y puesta en práctica de políticas de salud pública.

La Agencia de Salud Pública de Barcelona constata en su último informe publicado en el 2020 – sobre prevención del alcoholismo- (ASPB, 2020), que la intervención comunitaria efectuada en la ciudad, a través de la implementación de políticas públicas comunitarias de prevención y reducción de los daños causados por el alcohol, han dado muy buenos resultados. Entre las intervenciones más efectivas para disminuir la carga de enfermedad que supone el abuso por alcohol destacan: políticas de precios e impuestos, restricción del acceso al alcohol, limitación de la publicidad y el patrocinio, control del consumo durante la conducción de vehículos, medidas educativas y persuasivas -incluyendo a los profesionales sanitarios-, amplia disponibilidad y acceso a tratamientos para los trastornos por consumo de alcohol.

Plan Nacional Sobre Drogas

El Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD) señala como fundamental disminuir la prevalencia de consumo excesivo de alcohol, porque tres de cada cuatro muertes atribuibles a alcohol se relacionan con este tipo de consumo. Para alcanzar este objetivo es necesario desarrollar estrategias efectivas de largo alcance dirigidas a disminuir el consumo en el conjunto de la población, no sólo entre los bebedores excesivos. En el diseño de estas estrategias se deberá tener en cuenta que el riesgo de mortalidad atribuible a alcohol es 3-4 veces más elevado en hombres que en mujeres y que el descenso ha sido mucho más importante en los menores de 55 que en los mayores de esta edad y que este descenso ha estado muy ligado a la disminución del consumo excesivo. El riesgo de muerte atribuible al consumo ligero/moderado de alcohol en mayores de 75 años se cree que podría haber aumentado. Por ello, las estrategias preventivas deben orientarse a reducir también la cantidad de alcohol consumido a lo largo de la vida entre las personas con consumo de alcohol ligero o moderado, no sólo en los casos de alcoholismo grave (Donat, 2020).

Bibliografía

  • American Psychiatric Association (APA). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. DSM-V (quinta edición). Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2014.
  • Bode C, Bode JC. Effect of Alcohol Consumption on the Gut. Best Pract & Res Clin Gastroenterol 2003; 17(4):575-592.
  • Diamond I, Messing RO. Neurologic Effects of Alcoholismo. West J Med 1994; 161(3):279-287.
  • Donat M, Sordo L, Belza MJ, Barrio G. Mortalidad atribuible al alcohol en España 2001-2017. Madrid: Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD), 2020. Accesible en: https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/publicaciones/catalogo/catalogoPNSD/publicaciones/pdf/2020_Mortalidad_atribuible_al_alcohol_en_Espana_2001-2017.pdf
  • Porthé V, Garcia-Subirats I, Villabí JR, Bartroli M, Ariza C, Juarez O, Diez E.  Prevención Comunitaria del Consumo de Alcohol en Personas Adultas en Barcelona. Barcelona: Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), 2020.
  • World Health Organization (WHO). Global status report on alcohol and health 2018. Geneva: World Health Organization (ed.), 2018.



maria robles psiquiatra barcelona

Dra María Robles Martínez

Médico Psiquiatra

Consulta psiquiatría privada en Barcelona

Especialista en urgencias psiquiátricas, adicciones y patología dual.

www.mariarobles.es