Sueños de consumo

María Robles Sueños de consumo

Los sueños de consumo se pueden definir como sueños en los cuales aquellas personas que están en período de abstinencia temprana de sustancias sueñan con situaciones en las que las drogas, la parafernalia de las drogas, los amigos de consumo… están presentes.

Estos sueños son generalmente frecuentes durante la abstinencia y la abstinencia prolongada (1,2) y son reportados en su mayoría dentro de la primera semana de abstinencia (2) pero pueden persistir durante semanas (3), meses (1), e incluso años (4) tras el cese del consumo de drogas.

Las tasas de prevalencia varían de un estudio a otro, se ha estimado que más del 85% de las personas experimentan sueños de consumo en los 2 meses iniciales de la abstinencia.

Se ha visto que hay una asociación entre los sueños de consumo y el craving o deseo de consumir, Colace (2004) argumentó que tanto los sueños de consumo como el craving representan 2 expresiones diferentes de la misma “frustración motivacional” que se experimenta cuando alguien deja de consumir drogas.

Si los sueños de drogas pueden actuar como estímulos condicionados por la droga, es posible que el contenido del sueño pueda tener un impacto en la intensidad del deseo.

Estos sueños, a menudo suelen ser sobre una recaída intensa en el consumo de la sustancia principal, con una incredulidad a menudo simultánea durante el sueño de que ha ocurrido una recaída, y que, al despertar, provoca un miedo, una culpa y un arrepentimiento intensos.

A esto le sigue una inmediata sensación de alivio una vez que el individuo se da cuenta de que ha sido simplemente un sueño.

Además, se ha visto que la droga principal de abuso puede estar relacionada con la experiencia de sueños de consumo durante los primeros días de la abstinencia: con la cocaína hay una mayor prevalencia de estos sueños, seguida de opiáceos y alcohol (5)

(1) Christo y Franey, 1996 (2) Colace, 2014 (3) Hajek y Belcher, 1991 (4)
Johnson, 2001 (5) Tanguay, 2015

Read More

Adicción a la cocaína

La adicción a la cocaína es una de las adicciones más prevalentes en nuestro país.

España es de los países europeos donde más droga se consume. Sobre todo destaca en el uso de cocaína y cannabis, en los que está en los primeros puestos en Europa (1). 

En Europa, 2,3 millones de jóvenes entre 15 y 34 años (el 1,9% del total) han probado la cocaína en el último año. 

España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor consumo de cocaína, solo por detrás de Reino Unido, Dinamarca y Holanda (2).

Además, Barcelona está entre las ciudades europeas con mayor presencia de la cocaína, según el resultado de un estudio sobre residuos de drogas en las aguas residuales municipales.

En muchos casos la persona no lo concibe como una adicción ya que no es preciso de consumir todos los días para que haya una adicción a esta sustancia.

La cocaína no produce síndrome físico de abstinencia por lo que muchas personas creen que no son adictos.

Al consumir cocaína de manera repetida, el cerebro comienza a adaptarse a la misma y la vía de gratificación se vuelve menos sensible a los refuerzos naturales y a la droga en sí.

Además, también se desarrolla una tolerancia a la cocaína, lo que significa que necesitará una dosis cada vez mayor de la droga o que deberá consumirla con más frecuencia para obtener el mismo placer que cuando la consumió las primeras veces.

La cocaína se suele consumir repetidamente y en dosis cada vez mayores, lo que puede conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia, pudiendo dar lugar a episodios psicóticos graves que cursen con episodios de alteración conductual.

Al contrario de lo que se puede creer, la adicción a la cocaína es muy frecuente, y no solamente se da en personas de ambientes más marginales, sino que es una adicción que se da entre personas de gran rendimiento empresarial y social.

La cocaína suele ir asociada al consumo de alcohol y en muchas ocasiones es un paso previo al consumo de sexo.

Referencias:

  1. http://www.emcdda.europa.eu/
  2. http://www.emcdda.europa.eu/news/2018/5/european-drug-report-2018-highlights_en
Read More

Prevención de recaídas

La prevención de recaídas es la parte más importante de la terapia para el paciente con problemas de adicciones. Su objetivo es identificar situaciones de alto riesgo para la vuelta al consumo, entrenamiento en habilidades de afrontamiento para situaciones de riego, entrenamiento en estrategias para afrontar el craving y los pensamientos asociados al consumo de sustancias (Luengo, Romero y Gómez-Fraguela, 2001).

El paciente debe aprender conductas alternativas al consumo. También se le entrenará en afrontar los consumos puntuales o caídas para evitar que esta conducta se prolongue en el tiempo y se convierta en una recaída.

Existen muchos estudios que demuestran la eficacia de la prevención de recaídas en el tratamiento de la dependencia de sustancias.

La terapia de grupo es una herramienta muy importante que los pacientes deben utilizar, ya que en ella se fomenta el sentimiento de pertenencia a un grupo y hace que los pacientes se liberen del estigma asociado a esta enfermedad, razones por las que aumentan su autoestima y estado de ánimo y hace que mejoren su grado de compromiso con el proceso terapéutico.

En la prevención de recaídas es especialmente importante el reconocimiento de las señales de riesgo por parte del paciente, ya que le ayuda a reconocerlas a tiempo y poder actuar en consecuencia.

Gorski y Miller (1986) identificaron 11 síntomas de recaída. Cuando tiene lugar una recaída no tienen por qué estar presentes todos, pero es frecuente la presencia de muchos de ellos:

  1. Un cambio de actitud en el que el paciente siente que participar en el programa de recuperación ya no es necesario o se produce un cambio en una situación de la vida cotidiana que señala un evento potencialmente estresante.
  2. Tensión elevada. El paciente tiene dificultad para pensar, manejar sentimientos y emociones, enfrentar el estrés, dormir, sentimientos de vergüenza, culpa, desesperanza, etc.
  3. Regreso a la negación, en particular en lo relacionado con el estrés. Se observa al paciente estresado, pero se niega a hablar de ello o niega su existencia.
  4. Una recurrencia de los síntomas de abstinencia, que son especialmente propensos a ocurrir en momentos de estrés. Son peligrosos porque el paciente puede recurrir al consumo de alcohol para encontrar alivio de los síntomas.
  5. Cambio de comportamiento. El paciente comienza a actuar de manera diferente, a menudo después de un período de estrés y se observa un cambio en la rutina diaria.
  6. Ruptura social. La estructura social que el paciente ha desarrollado comienza a cambiar. Por ejemplo, ya no se reúne con su entorno no relacionado con el consumo, o se retira de su familia.
  7. Pérdida de la estructura. La rutina diaria que el paciente ha construido en el programa de recuperación se altera. Por ejemplo, duerme demasiado tarde, se salta las comidas, o no realiza cuidados higiénicos.
  8. Pérdida de juicio. El paciente tiene dificultad para tomar decisiones o toma decisiones que son muy imprudentes. Puede haber signos de entumecimiento emocional.
  9. Pérdida de control del comportamiento. El paciente comienza a tomar decisiones irracionales y no es capaz de interrumpir o alterarlas.
  10. Pérdida de opciones. El paciente se siente estresado y cree que las únicas opciones son reanudar el uso de drogas o sufrir un colapso emocional o físico extremo.

    11. Recaída, en la que se reanuda el uso de la sustancia.

Read More

Benzodiacepinas

 

Las Benzodiacepinas son un grupo de psicofármacos depresores del Sistema Nervioso Central. Son sustancias que actúan a nivel del receptor GABA, un neurotransmisor cerebral que se encarga de permitir la correcta gestión y no sobrecarga del cerebro al reducir y dificultar la transmisión de impulsos nerviosos. Por ello producen un efecto ansiolítico y sedante, y algunas de ellas también hipnótico.

Se trata de una familia de fármacos con un gran número de aplicaciones clínicas, a pesar de que como todo psicofármaco presenta una serie de riesgos y efectos secundarios a tener en cuenta a la hora de aplicarse.

La vía de administración más común es la oral, aunque algunas de ellas tienen un efecto rápido si se utiliza la vía sublingual, y en casos en los que necesitemos un efecto muy rápido, también se pueden administrar por vía intravenosa o rectal.

Hay muchas benzodiacepinas diferentes, y tenemos varias maneras de clasificarlas, pero la manera más práctica para su uso habitual es por el tiempo que pasa el fármaco en el organismo (o vida media). Según esta clasificación podríamos dividir a las benzodiacepinas en:

– Benzodiacepinas de vida media corta

Están en el cuerpo menos de 12 horas, son las benzodiacepinas que actúan de manera más rápida, por lo que son de elección cuando existen crisis de ansiedad o dificultades en el inicio del sueño.

El principal problema de estas benzodiacepinas es que como tienen un efecto rápido, puede existir la tendencia a tomar más cantidad de la recomendada, generando así un abuso de las mismas.

– Benzodiacepinas de vida media larga

Son las benzodiacepinas que permanecen en el cuerpo durante más de 12 horas, por lo que son de elección para los trastornos de ansiedad.

Por su larga vida media pueden acumularse los efectos de varias dosis seguidas, por lo que hay que respetar bien las tomas de tratamiento y no adelantarlas sin supervisión médica.

 

Por todo ello, en la práctica clínica las benzodiacepinas se utilizan para el tratamiento agudo de los trastornos de ansiedad y de las convulsiones, en algunas fases de los trastornos del estado de ánimo y, en muchas ocasiones, para el tratamiento de los trastornos del sueño.

Son una familia de fármacos que con las indicaciones adecuadas, un tiempo corto de tratamiento y supervisión estrecha por un profesional, producen grandes beneficios en la salud mental.

No son fármacos para tomar a largo plazo, pues se genera una tolerancia a los efectos y es preciso incrementar la dosis, con el riesgo de dependencia que eso supone.

 

Read More

Procesos de cambio

Prochaska y Prochaska (1993) recalcan la importancia de identificar y analizar los procesos que subyacen al cambio de la conducta adictiva, para así ayudar al paciente a realizar de forma adecuada y con las estrategias necesarias el paso de unos estadios a otros.

Estos autores definen los procesos de cambio como una actitud iniciada o experimentada por un individuo que modifica el afecto, la conducta, las cogniciones o las relaciones interpersonales.

Serán todas las actividades encubiertas o manifiestas que pone en práctica el individuo para modificar la conducta de adicción y que harán comprensibles todos los cambios comentados. Los procesos son:

  1. Aumento de concienciación. El paciente analiza los problemas relacionados con su dependencia y los confronta con los beneficios que podría obtener en el caso de que abandonara el hábito (realiza un balance decisional). En este caso, el paciente se plantea preguntas del tipo: ¿cómo sería mi vida sin alcohol?
  2. Autorreevaluación. El paciente analiza cómo afecta su problema con las drogas a sus pensamientos, sentimientos y forma de comportarse, así como a sus valores, y se plantea los beneficios derivados de abandonar el consumo.
  3. Reevaluación ambiental. El paciente realiza una valoración de las consecuencias negativas que el consumo de drogas tiene en su entorno y analiza cómo se modificarían si abandonara el consumo.
  4. Autoliberación. Representa el momento en el que el paciente percibe que él es un elemento fundamental para realizar el cambio y adquiere las estrategias necesarias y la confianza en sí mismo para elegir y tomar decisiones
  5. Liberación social. El paciente toma conciencia de la representación social de la conducta de dependencia y de la voluntad social de combatirla.
  6. Control de estímulos. El paciente evita exponerse a estímulos que, por su repetida asociación al consumo de drogas, se han convertido en estímulos que incitan al consumo.
  7. Contracondicionamiento. Consiste en emitir conductas alternativas para modificar las respuestas condicionadas al consumo de drogas.
  8. Manejo de contingencias. Es una estrategia conductual que consiste en hacer aumentar o disminuir la probabilidad de ocurrencia de una conducta (en este caso, mantener la abstinencia), aplicando reforzadores o castigos de forma contingente a la misma.
  9. Alivio dramático. Cuando el paciente es consciente de las consecuencias negativas de su consumo, se produce en él una expresión de emociones.
  10. Relaciones de ayuda. El paciente recurre a personas de su confianza para que le ayuden a superar su problema con las drogas. Esto ocurre una vez que el paciente es consciente de las consecuencias negativas de su consumo.

    Los estadios y los procesos de cambio se pueden integrar.

    De forma general, los procesos de cambio de carácter cognitivo (aumento de la concienciación, alivio dramático, reevaluación ambiental, autorreevaluación y autoliberación) se asocian con los primeros estadios de cambio: precontemplación, contemplación y preparación; y los procesos de cambio de carácter conductual (manejo de contingencias, relaciones de ayuda, control de estímulos y contracondicionamiento) aparecen en los estadios de acción y mantenimiento (Prochaska, DiClemente y Norcross, 1992).

Read More

Estadios del cambio

Existen cinco estadios de cambio a través de los que evoluciona la drogodependencia según el modelo de Prochaska y DiClemente: precontemplación, contemplación, preparación para la acción, acción y mantenimiento; que se desarrollan desde que los pacientes se plantean un posible cambio hasta que dejan definitivamente de consumir.

A continuación exponemos de forma esquemática cada uno de esos estadios:

1. Estadio de precontemplación:

  • La persona no es consciente de que tiene un problema o no está bien informada de las consecuencias que su conducta adictiva tiene para sí mismo y para las personas que le rodean.
  • Por lo tanto, no está motivada para buscar ayuda.
  • No está dispuesta a emprender modificaciones de su conducta. Suele estar a la defensiva y se resiste a las presiones externas para que cambie.
  • Dado que estas personas no consideran tener ningún problema, cuando acuden a tratamiento lo hacen presionados, de modo que si lo inician lo hacen con el único objetivo de reducir la presión bajo la que se encuentran. Si no se trabaja su nivel motivacional, cuando disminuye la presión externa suelen reinstaurar su estilo de vida previo.
  • En esta etapa las ventajas del consumo superan a los inconvenientes. Los pacientes manifiestan pensamientos como: “Yo no tengo problemas con las drogas y nunca los tendré. Las tomo para pasarlo mejor”.
  • La adicción sigue evolucionando y se acumulan las consecuencias negativas.

2. Estadio de contemplación:
• Las evidencias del daño se hacen visibles para la persona.

  • Admite interés por modificar la conducta en algún momento.
  • Fuerte ambivalencia hacia el cambio en relación al precio y al beneficio de abandonar su conducta. En esta fase se destacan las desventajas del cambio.
  • Piensa en el cambio pero todavía no se traduce en acciones concretas.
  • Se empieza a ser consciente de la parte negativa del consumo, se dan pensamientos del tipo: “debo cambiar”, “a lo mejor bebo más de la cuenta”.
  1. Estadio de preparación para la acción:
    • Es la etapa de preparación para el cambio, la persona ya tiene consciencia de la necesidad del cambio y se plantea pequeños objetivos como: “¿Qué puedo hacer?”, “Intentaréconsumir menos cantidad y no saldré tanto por las noches”, “solo consumiré en fechas señaladas: fin de año, mi cumpleaños…”.
    • Motivación para buscar ayuda.
    • Acude a consulta, pide consejo y planifica.
    • Convicción de los beneficios sobre las desventajas.
    • Todavía no está dispuesta a invertir mucha energía en los cambios.
  2. Estadio de acción:
    • En esta etapa se consolida la conciencia de enfermedad, la persona ya percibe que los inconvenientes del consumo son mayores que las “ventajas”.
    • No quiere seguir viviendo en su situación actual. El objetivo de abandonar el consumo está consolidado: “Tengo claro que quiero dejar de consumir y estoy dispuesto a hacer los esfuerzos necesarios”.
    • Fase de ejecución. La persona está preparada para hacer los cambios necesarios, por lo que inicia cambios reales en el estilo de vida, con un compromiso de no consumo y cambio de ambiente. El objetivo principal es superar la adicción, por lo que se pone en tratamiento.
    • En este periodo se necesita mucho apoyo, ya que las personas se enfrentan a dificultades como miedo al rechazo, miedo al fracaso, culpa, vergüenza, …
    • En esta fase es muy frecuente la vuelta al consumo pero esto no significa que la persona no quiera abandonarlo. Como hemos señalado, la mayoría de las personas con dependencia al alcohol pasan varias veces por la misma fase hasta que consiguen mantenerse abstinentes
    • El estadio de acción hace referencia a los seis primeros meses de cambio.

5. Estadio de mantenimiento:

  • Es el reto más importante. Se considera iniciado, como mínimo, a partir de los seis meses de iniciar el cambio.
  • Consiste en permanecer abstinente; y mantener y consolidar los cambios que se produjeron en la etapa de actuación. Se aplica todo lo aprendido en la etapa anterior.
  • El hábito debe transformarse en nuevos hábitos de vida saludables
  • Es imprescindible trabajar la prevención de recaídas.

La recaída:

  • La recaída no es un fracaso, es parte del proceso terapéutico.
  • Es parte del ciclo de aprendizaje hacia la mejora de la recuperación. Como señalan los autores de este modelo, la progresión de los pacientes no es lineal, pasan varias veces por la misma fase, pero la experiencia no es la misma que en la ocasión anterior.
  • A pesar de los cambios, existe en la persona una tendencia a las recaídas por gran cantidad de elementos aprendidos.
  • La adicción, al igual que otras enfermedades, tiene un curso crónico.Marlatt y Gordon (1985) establecen una diferencia conceptual entre el consumo puntual y la recaída:

–  “Lapso”, “desliz”, “caída temporal” o “consumo puntual” es el primer consumo después de un periodo de abstinencia. Pueden ser consumos esporádicos o episodios de consumo intenso durante algunos días.

–  La recaída supone el retorno a la conducta dependiente, recuperando o no los niveles de la línea base anterior al tratamiento. Supone el consumo de alcohol después del desliz inicial.Realizar esta distinción es importante debido a que en muchas ocasiones podemos cometer errores a la hora de evaluar la existencia de consumo durante el periodo de abstinencia, estableciendo un tratamiento psicológico erróneo. La vuelta al consumo, ya sea un consumo puntual o una recaída, conlleva un gran sentimiento de culpa y fracaso para el paciente, que puede hacer que la motivación, que tiene un papel fundamental en el proceso de cambio, disminuya de forma significativa.Es importante explicarles la diferencia entre estas dos situaciones y estimularles para que continúen con el tratamiento.En los casos en los que se produce una recaída debemos restablecer los objetivos del tratamiento y señalarle al paciente que esta situación no implica una vuelta al inicio y que todos los esfuerzos realizados y habilidades aprendidas en el proceso terapéutico se mantienen presentes. En este caso, se produce un regreso a un estadio previo, es decir, si el paciente se encontraba en el estadio de mantenimiento podría volver al de acción. Son muy pocos los pacientes que regresan al estadio de precontemplación.

La finalización:

Si se consiguen estabilizar los cambios conductuales más allá de la fase de mantenimiento, se especula sobre un posible estadio de finalización, definido como la inexistencia de tentaciones a través de cualquiera de las situaciones problemáticas.

Referencias:

Read More

Entrevista publicada en prensa nacional el domingo 29 de julio de 2018

maria-robles-prensaBuenas tardes,

Os dejo un recorte de periódico de una pequeña entrevista que salió publicada en prensa el pasado domingo. Como es una foto de un periódico, la calidad es muy mala así que os dejo el texto íntegro aquí:

MARÍA ROBLES es Doctora en Psiquiatría, Máster en clínica en Salud Mental y Psicopatología, y Experta en emergencias en Salud Mental y en Psiquiatría Forense.

 

Cuenta con experiencia en la psiquiatría pública y privada y en el entorno investigador, siendo autora de numerosas publicaciones en revistas de impacto y presentaciones en congresos nacionales e internacionales.  Es docente universitaria y en másters e imparte cursos, seminarios y charlas. Actualmente desarrolla su actividad asistencial e investigadora como especialista en Adicciones y Patología Dual en Barcelona. 

 

– ¿Cuáles son las patologías más frecuentes que tratas?

Sin duda, los trastornos del sueño, del estado de ánimo y especialmente, la ansiedad, a menudo causa o consecuencia del consumo de drogas o alcohol.

 

– ¿Es habitual la patología dual en estos enfermos?

 

Si, frecuentemente las adicciones comienzan al consumir para evitar síntomas ya existentes, produciéndose un empeoramiento de la sintomatología; otras veces el consumo de estas sustancias ocasiona trastornos mentales, además de afectar al ámbito familiar, social y económico; de ahí la importancia de un abordaje integral, como explico en mi consulta.

 

– ¿Cuál es tu papel como Psiquiatra en patología dual?

Primero, es fundamental para el diagnóstico; después, para evaluar la necesidad de un tratamiento psicofarmacológico adaptado a cada paciente; por último y muy importante, realizar un seguimiento adaptado a cada persona.

 

www.mariarobles.es      655917768  

Muy contenta de haber tenido esta oportunidad.

Espero que os guste.

Cualquier duda o pregunta, estoy a vuestra disposición.

Read More

Cannabis y riesgos para la salud mental en consumidores habituales

maria-robles-cannabis-riesgos-salud-mental

El cannabis es una sustancia que se obtiene de la planta Cannabis Sativa, de cuyas hojas, tallos, resina y flores se elaboran la marihuana y el hachís. Sus efectos psicoactivos se deben fundamentalmente al THC (Tetrahidrocannabinol), uno de los principios activos de esta planta.

En función de la parte consumida y su forma de elaboración, podemos clasificar los derivados del cannabis en tres grupos:

  • Marihuana: preparado con hojas secas y flores, que contiene entre 6 y 14% de THC.
  • Hachís: preparado de resina segregada por la planta de cannabis o que se obtiene hirviendo la planta. Contiene entre un 15 y un 30% de THC, dependiendo de la variedad.
  • Aceite de hachís: preparado mediante la destilación de la planta en disolventes orgánicos. Puede alcanzar hasta un 65% de THC.

Según los datos de la última encuesta EDADES publicada en España, el cannabis es la cuarta droga más consumida, por detrás del alcohol, el tabaco y los hipnosedantes. Hay un mayor porcentaje de consumidores de cannabis entre los menores (15-17 años) que entre los mayores de 35 años (17.1% vs 5.5%). En España se suele consumir más marihuana que hachís.

Existe una gran tendencia en la sociedad actual a pensar que el consumo de cannabis es inocuo para la salud y que no ocasiona ningún tipo de trastorno, la percepción de riesgo es muy baja, lo que contrasta con la alta percepción de disponibilidad de adquisición del mismo. Por ello es muy frecuente, tal y como se ve en la encuesta EDADES, que el inicio de su consumo se de en la adolescencia temprana.

Pero, ¿afecta igual consumir cannabis en la adolescencia que en la adultez? No, se ha demostrado que el cannabis tiene efectos en la plasticidad neuronal

¿Existe evidencia científica de trastornos mentales derivados del consumo de cannabis? La respuesta es clara y contundente: . Veamos algunos de estos ejemplos:

  1. Trastornos psicóticos 

En primer lugar, pero no por ello más importante tal y como hemos visto en este post, el consumo de cannabis produce un incremento del riesgo de desarrollar psicosis en la edad adulta. Podéis descargar el artículo aquí.

El consumo de cannabis en la adolescencia es un factor de riesgo para desarrollar esquizofrenia.

El consumo precoz de cannabis se asocia con psicosis en edades más tempranas.

Además, el consumo crónico de cannabis en pacientes que presentan algún trastorno psicótico produce un deterioro en las habilidades neurocognitivas (aprendizaje verbal, memoria de trabajo verbal, inhibición motora…).

  1. Trastornos afectivos

Se ha relacionado el consumo de cannabis en la adolescencia y el riesgo de padecer hipomanías en la edad adulta temprana.

Algunos estudios indican una leve asociación entre consumo de cannabis y depresión, con un efecto dosis-respuesta.

  1. Trastornos de ansiedad 

Se ha relacionado el consumo elevado de cannabis durante la adolescencia con el incremento de los niveles de ansiedad.

  1. Alteraciones de la memoria

Se ha asociado el consumo de cannabis con alteraciones en la memoria a corto plazo.

Se ha relacionado el consumo de cannabis con alteraciones de la atención y, con ello, de la memoria. También se ha relacionado el consumo crónico con disminución de la capacidad de aprender y recordar nueva información.

También se ha visto que puedo producir una disminución del flujo sanguíneo en algunas regiones cerebrales, entre las que destaca el hipocampo (el cual tiene una importante función en la memoria).

El consumo de cannabis en la adolescencia se ha relacionado con dificultades de aprendizaje y de memoria en la edad adulta, además de una peor memoria de trabajo en la edad adulta.

También se ha visto que las funciones ejecutivas se ven alteradas hasta, al menos, 28 días después de la abstinencia.

Un reciente meta-análisis refiere que el consumo de cannabis da lugar a un empeoramiento de las funciones cognitivas, agravándose con la edad.

  1. Cambios cerebrales neuroadaptativos

Se ha constatado que el consumo crónico de cannabis produce cambios a nivel cerebral.

  1. Alteraciones en el procesamiento de la información

Se ha relacionado el consumo de cannabis con la evitación de aquellos estímulos que provocan ansiedad, lo que sugiere una mayor sensibilidad a la ansiedad. También se han visto alteraciones en el procesamiento de la información.

  1. Alteraciones en la atención

Se ha asociado el consumo de cannabis con alteraciones en los procesos de atención sostenida y transitoria, lo que da lugar a un deterioro en el rendimiento la memoria.

  1. Trastornos de la personalidad 

Se ha publicado que puede existir una relación entre el consumo de cannabis y los trastornos de personalidad límite y antisocial.

  1. Trastornos de conducta

Se ha relacionado el consumo de cannabis con una mayor frecuencia de agresiones que precisan de atención en el servicio de urgencias.

  1. Trastornos del sueño 

Existe evidencia de que el inicio de trastornos del sueño durante la infancia o la adolescencia es un factor de riesgo para el inicio precoz en el consumo de cannabis, existiendo una relación bidereccional por lo que sería fundamental el tratamiento precoz de los trastornos del sueño.

Se ha relacionado el consumo de cannabis con un patrón de sueño desesctructurado.

También ha sido muy reportada en la literatura la relación entre la abstinencia al cannabis y el insomnio.

Tal y como se afirma en este artículo, la principal preocupación de todas estas alteraciones está en aquellos consumidores habituales, especialmente los más jóvenes, que presentan un rendimiento cognitivo inferior al esperado como consecuencia del consumo regular durante una etapa crucial para el desarrollo mental y académico como es la adolescencia, y cuyas consecuencias personales pueden no ser tan reversibles. Por ello se necesita seguir investigando sobre las alteraciones a corto y largo plazo del cannabis en el sistema nervioso central.

Read More

Proyecto internacional erradicación Virus de la Hepatitis C

maria-robles-INHSU

Durante el día de hoy ha tenido lugar el Barcelona el primero de los talleres que se realizarán en España para el abordaje y tratamiento de la Hepatitis C desde la atención comunitaria. Se trata de un proyecto fruto de la colaboración entre Australia y España en el marco de la lucha contra la erradicación de las hepatitis víricas.

Estos talleres son convocados por la International Network on Hepatitis in Substance Users (INHSU), que es una organización internacional dedicada al intercambio de conocimientos científicos, la traducción del conocimiento y el apoyo centrado en la prevención y atención de la hepatitis C entre las personas que usan drogas.

La Hepatitis C es una enfermedad infecciosa que se transmite por el virus de la hepatitis C.

La hepatitis C se transmite por vía sanguínea:

  • mediante un pinchazo accidental ¡ con una aguja contaminada con sangre infectada
  • al realizarse un tatuaje o una pendiente en alguna parte del cuerpo
  • al realizar intercambio de jeringuillas
  • al compartir los instrumentos para inhalar sustancias
  • al compartir objetos de higiene personal (cuchilla de afeitar, cepillo dental…)
  • mediante las relaciones sexuales duras o cuando la mujer tiene la menstruación, si ésta es portadora del virus

Esta infección afecta principalmente al hígado. En un primer momento tiene lugar la infección aguda por el VHC, el 25% de estos pacientes van a expulsar el virus espontáneamente, pero el 75% restante padecerá una hepatitis crónica si no se trata.

Las principales complicaciones de la hepatitis C son la fibrosis hepática, la cirrosis y el hepatocarcinoma, complicaciones que suelen aparecer de forma tardía tras más de 20 años de evolución de la enfermedad.

El diagnóstico se realiza mediante una analítica sanguínea en la que se solicita una serología del virus de la hepatitis C, y una vez que se han detectado anticuerpos contra el VHC se debe solicitar una carga viral para conocer si la persona está infectada actualmente o ha estado infectada en el pasado. Si la carga viral es positiva el paciente está infectado ahora y deberían realizársele pruebas de imagen para poder estatificar la enfermedad.

Antiguamente el tratamiento era el Interferon, el cual tenía múltiples efectos secundarios, pero a día de hoy existen varios fármacos antiinfecciosos que se toman por vía oral en una sola toma diaria, lo que facilita en gran medida la adherencia y el cumplimiento del tratamiento. Además los efectos secundarios son mínimos y en muchos casos inexistentes.

Por ello, si estás infectado por el VHC o conoces a alguien que puede estarlo, no dudes de ir a tu médico de cabecera pues a día de hoy la tasa de curación con los nuevos tratamientos es superior al 90% y el tratamiento ha de ser tomado durante mucho menos tiempo.

La Organización Mundial de la Salud se ha propuesto la erradicación de la hepatitis C, puede que, si todos colaboramos, dentro de unos años podamos hablar de la hepatitis C como una enfermedad pasada.

Por todo ello estoy muy contenta de haber podido participar en un proyecto internacional de estas características; espero que llegue a mucha gente y todos podamos aprender de nuestras experiencias e ir caminando juntos con el fin de lograr la erradicación.

Aquí se puede encontrar toda la información sobre el proyecto.

Read More

XX Jornadas Nacionales de Patología Dual

Durante los pasados días 19-21 de abril tuvieron lugar en Madrid las XX Jornadas Nacionales de Patología Dual. Tengo el honor de anunciaros que junto con mis compañeros hemos recibido el Premio a la Segunda Mejor Comunicación Oral presentada en las Jornadas por el trabajo presentado en ellas por la Psicóloga Clínica Marta Perea y titulado “Grupo de Intervención Psicológica  y Psicoeducación en familiares de pacientes diagnosticados de Trastorno por Uso de Sustancias”. Dicho trabajo está basado en los resultados de las  intervenciones que realizamos de manera conjunta en los grupos de familiares de pacientes.

A dichas Jornadas tuve la oportunidad de asistir en calidad de ponente para presentar la mesa titulada Comorbilidades psiquiátricas e infecciosas del paciente con Trastorno por Uso de Opiáceos (TUO) junto con el Dr. Felipe Palma, ambos moderados por el Dr. Joan Colom, Subdirector General de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Barcelona. En dicha mesa fui la encargada de centrarme en las comorbilidades psiquiátricas más prevalentes en estos pacientes y como resumen:

Las principales comorbilidades psiquiátricas del Eje I son los Trastornos del estado de ánimo y los Trastornos de ansiedad, y las del Eje II son los Trastornos de la Personalidad Límite y Antisocial.

Además, durante estos días he participado como moderadora en varias de las sesiones de Comunicaciones Orales presentadas durante el congreso.

En las Jornadas, desde la Fundación Patología Dual, se presentó e impulsó la campaña #yosoydual para informar a la población sobre la Patología Dual y luchar contra el estigma frente a las patologías psiquiátricas, los trastornos adictivos y la Patología Dual. En su página web publican: “La patología dual puede reflejarse en muchos espejos, pero queremos mostrarla en uno solo. Dar voz a esta realidad, a los pacientes y a sus familiares es el objetivo de esta campaña y,  por ello, queremos construir el espejo más grande del mundo donde todos los reflejos tengan cabida”, ¿te animas a participar?

Read More
Call Now Button