Pánico: características del trastorno

María Robles Trastorno de pánico

¿Qué es el trastorno de pánico?

El trastorno de pánico parte de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza porque cursa con ataques de pánico, que son sensaciones repentinas de terror sin que exista un peligro aparente.

Los ataques de pánico ocurren en cualquier momento y en cualquier lugar, sin dar avisos a la persona que los sufre, por ello es frecuente que la persona pueda tener miedo de otra crisis y evite los lugares en los que sufrió una crisis anteriormente.

¿Cómo se diagnostica?

Aquí mostramos los criterios diagnósticos del DSM 5 para el trastorno de pánico:

A. Ataques de pánico inesperados recurrentes. Un ataque de pánico es un episodio abrupto de miedo intenso o malestar intenso que alcanza un pico en minutos, y durante el cual ocurren cuatro (o más) de los siguientes síntomas:

*El aumento repentino puede ocurrir desde un estado de calma o un estado de ansiedad.

  • Palpitaciones, latidos cardíacos fuertes, taquicardia
  • Sudoración
  • Temblores
  • Disnea, sensaciones de sofocación
  • Sensaciones de ahogo/asfixia
  • Dolor o molestia precordial
  • Náuseas, molestias abdominales
  • Mareos, inestabilidad, sensación de desmayo
  • Escalofríos o sensaciones de calor
  • Parestesias (entumecimiento u hormigueo)
  • Desrealización (sentimientos de irrealidad) o despersonalización (estar desapegado de uno mismo).
  • Miedo de perder el control o de enloquecer
  • Miedo a morir

*Se pueden observar síntomas específicos de la cultura (por ejemplo, tinnitus, dolor de cuello, dolor de cabeza, gritos o llanto incontrolables). Tales síntomas no deben contarse como uno de los cuatro síntomas requeridos.

B. Al menos uno de los ataques es seguido por 1 mes (o más) de uno o ambos de los siguientes:

  1. Preocupación persistente por ataques de pánico adicionales o sus consecuencias (por ejemplo, perder el control, sufrir un ataque cardíaco, “volverse loco”).
  2. Un cambio desadaptativo significativo en el comportamiento relacionado con los ataques (por ejemplo, comportamientos diseñados para evitar ataques de pánico, como evitar el ejercicio o situaciones desconocidas).

C. La alteración no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo, abuso de una droga, un medicamento) u otra condición médica (por ejemplo, hipertiroidismo, enfermedades cardiopulmonares).

D. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., los ataques de pánico no ocurren solo en respuesta a situaciones sociales temidas, como en el trastorno de ansiedad social; en respuesta a situaciones u objetos fóbicos circunscritos, como en la fobia específica; en respuesta a obsesiones, como en el trastorno obsesivo-compulsivo; en respuesta al recuerdo de eventos traumáticos, como en el trastorno de estrés postraumático; o en respuesta a la separación de las figuras de apego, como en el trastorno de ansiedad por separación).

¿Cuáles son las causas?

A día de hoy no se conocen las causas del trastorno de pánico, pero se cree que podrían influir los siguientes factores:

  • Niveles de estrés
  • Causa genética
  • Predisposición a la sensibilidad al estrés
  • Sensibilidad a las emociones negativas
  • Alteraciones de la función cerebral

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Crisis familiares: perspectiva sistémica

María Robles crisis familiares

¿Qué es una crisis?

Una familia es una red comunicacional natural que, en su desarrollo, va atravesando distintas crisis naturales que le sirven para transformarse, crecer, madurar o romperse.

Una crisis puede entenderse como un acontecimiento natural, que ofrece la oportunidad de cambio y adaptación a un nuevo nivel de desarrollo.
Es un acontecimiento natural, propio del género humano y particular de cada sistema, que acompaña las diversas fases del desarrollo.

Puede ser entendida como un peligro y, también, como una oportunidad.

Una crisis ocurre cuando lo viejo ya no nos vale pero lo nuevo está aún por llegar.

¿Qué tipos podemos encontrar dentro de una familia?

Existen cuatro tipos de crisis familiares según el psiquiatra Frank Pittman. Nos sirven como guía para entender las dinámicas familiares:

  1. Crisis circunstanciales: son momentos de gran tensión que se producen a causa de circunstancias ajenas a la familia y que no tienen nada que ver con la etapa de desarrollo de ninguno de sus miembros.

Algunos ejemplos de ellas son: un accidente, un fallecimiento inesperado, una inundación…

2. Crisis de desarrollo: son previsibles y universales, pero también inevitables ya que se dan en los momentos en los que se producen cambios sociobiológicos en la familia.

Se producen cuando la familia va a cambiar de fase de desarrollo: nacimiento de un hijo, una boda, nido vacío

3. Crisis estructurales: son las más complejas porque afectan profundamente a la estructura de la familia. Se deben a que hay una condición disfuncional sobre la que se mantiene la estructura y las reglas familiares, por eso son periódicas en el tiempo.

Un ejemplo son las toxicomanías, las infidelidades… generan tensión en el sistema, y de vez en cuando vuelven a exacerbarse.

4. Crisis de desvalimiento: se deben a la pérdida de autonomía de uno de los miembros de la familia, ya sea por enfermedad física o mental. Son más graves cuando más abrupta y grave sea la pérdida de la funcionalidad.

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Compulsiones

María Robles compulsiones

¿Qué son las compulsiones?

Podría definirse las compulsiones como conductas repetitivas y estereotipadas que tienen como objetivo liberar la angustia generada por los pensamientos obsesivos.

El ritual compulsivo no es un fin en sí mismo, sino que tiene como objeto producir o evitar algún acontecimiento o situación que guarde relación con la idea obsesiva en cuestión. Sin embargo, o bien la actividad no se relaciona de forma realista con lo que se pretende impedir o provocar, o bien suele ser claramente excesiva.

Las ideas obsesivas generan ansiedad, mientras las compulsiones tratan de aliviarla.

Las compulsiones son actividades dotadas de una incoercible fuerza motivadora para su actuación, a pesar de los intentos del paciente por evitarlas. La tensión creciente que conlleva intentar frenar el impulso de su ejecución hace que una y otra vez el paciente sucumba a su realización, aun a pesar de consecuencias, en ocasiones, muy negativas.

¿Son siempre iguales?

Las compulsiones abarcan un amplio espectro, desde los aspectos más cognitivos hasta los más ejecutivos, los cuales conllevan la realización de conductas complejas y muy ritualizadas: los rituales o ceremoniales obsesivos. Destacan, por su frecuente presentación, las compulsiones en forma de lavados de manos y las comprobaciones promovidas desde la duda (verificar si se ha echado la llave, se han cerrado los grifos o se han guardado documentos) en una continua repetición que no termina de agotar la incertidumbre (1).

Uno de los efectos más limitantes de la enfermedad obsesiva es el protagonismo de las ideas obsesivas y las conductas compulsivas en la vida diaria del paciente, con menoscabo de su disponibilidad para otras tareas.

A este bajo rendimiento contribuyen algunos rasgos de la personalidad obsesiva, también denominada anancástica, cuyas características clínicas se exponen a continuación:

  • Rigidez caracterial y del pensamiento, consistente en una forma de pensar caracterizada por una adhesión inquebrantable a una determinada idea directriz que resulta fija, pertinaz, inmutable. En ocasiones, se acompaña de un discurso y de una actitud rebuscada, rozando la pedantería, que, sin embargo, no va más allá de intentar enmascarar la incapacidad de flexibilizar y desviarse de un pensamiento concreto, centrífugo, tanto a nivel de la forma como del contenido del mismo. Este tipo de pensamiento también se puede ver en ciertos trastornos delirantes, así como en algunas formas de epilepsia, oligofrenia o en los síndromes demenciales (2).
  • Tendencia al orden.
  • Baja adaptación a situaciones nuevas.
  • Especial proclividad al detalle, que, en la mayoría de las ocasiones, prevalece sobre lo esencial.

Es importante señalar que existen rasgos anancásticos en determinadas personalidades, denominadas obsesivas, sin la presencia sobreañadida de una ideación obsesiva ni de compulsiones (es decir, sin la presencia de un trastorno obsesivo-compulsivo comórbido).

Referencias:

  1. Fink M, Taylor MA. Catatonía: guía clínica para el diagnóstico y el tratamiento. 1ª ed. Barcelona: Masson; 2005.
  2. Higueras A, Segarra R, Sáenz M. Trastornos formales y del control del pensamiento. En: Eguíluz JI, Segarra R, eds. Introducción a la psicopatología. 1ª ed. Barcelona: Ars Médica; 2005. p. 141-59.
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Impulsividad

María Robles Impulsividad

¿Qué es?

La impulsividad se define como una tendencia a responder de forma rápida, no planificada y sin tener en cuenta las consecuencias de esa conducta (Evenden, 1999; Moeller, Barrat, Dougerty, Schmitz y Swann, 2001).

Esta tendencia a responder de manera impulsiva puede formar parte de un rasgo estable de la personalidad (Eysenck y Eysenck, 1994) o ser un estado transitorio derivado por ejemplo del consumo de sustancias, de trastornos psiquiátricos, de enfermedades médicas o tratamientos farmacológicos como los agonistas dopaminérgicos (Rubio et al., 2007).

¿Y el rasgo impulsivo?

El rasgo impulsivo es una predisposición, no necesariamente observable conductualmente, que se mantiene estable en el tiempo. Por el contrario, la impulsividad estado, engloba las variaciones transitorias en los niveles de impulsividad que son dependientes de cambios ambientales o biológicos (Iribarren, Jiménez-Giménez, García de Cecilia y Rubio-Valladolid, 2011).

El concepto de impulsividad se ha incorporado a las principales teorías de la personalidad, incluyendo las de Eysenck (Eysenck y Eysenck, 1978), Cloninger (1987), Zuckerman (1989) y Gray (1973), y también a muchos instrumentos de auto-informe.

Existe un desacuerdo teórico y empírico con respecto a la clasificación más adecuada de los diversos aspectos de la impulsividad, que van desde tan sólo dos (Reynolds, Ortengren, Richards y DeWit, 2006) hasta 5 dimensiones diferentes (Meda et al., 2009).

Por lo tanto, parece que la impulsividad es un concepto multidimensional y existen múltiples instrumentos y formas de evaluar los diferentes aspectos de la misma (Papachristou, Nederkoorn, Corstjens y Jansen, 2012b).

¿Tiene relación con las adicciones?

Ha sido considerada como un factor de riesgo para el consumo nocivo de alcohol (Roberts, Miller, Weafer y Fillmore, 2014).

La relación entre trastornos de impulsividad y consumo de alcohol se ha establecido en estudios de corte longitudinales y transversales (Dawe, Gullo y Loxton, 2004). Estos estudios han utilizado frecuentemente cuestionarios de auto- reporte, que han proporcionado información valiosa sobre la impulsividad como rasgo, pero se ha argumentado que puede que estas medidas no sean las más apropiadas para estudiar los modelos biológicos de impulsividad ya que son subjetivas, miden una característica relativamente estable y, por lo tanto, no pueden estar directamente relacionados con los modelos biológicos de impulsividad (Swann, Bjork, Moeller y Dougherty, 2002).

Se ha visto que los niños y adolescentes que tienen tasas más altas de abuso de sustancias, a la larga también presentan un aumento de la impulsividad (Moeller y Dougherty, 2002); es importante destacar que el alcoholismo de los padres se relacionó con el consumo de alcohol y los problemas relacionados con el alcohol en las primeras etapas de la edad adulta (Sunny, Hyokyoung y Sae-Mi, 2012) y con el aumento de la impulsividad en estos niños, incluso antes de la iniciación del alcohol o de otras sustancias (Verdejo-García, Lawrence y Clark, 2008).

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Pica: comer cosas no alimenticias

María Robles Pica

La pica es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por la ingesta frecuente de cosas que no son alimentos ni tienen valor nutricional.

  • Se denomina pica al hecho de llevarse a la boca y chupar sustancias incomestibles o el consumo de sustancias comestibles de una forma compulsiva y reiterada.
  • Se considera anómalo a partir de los 18-24 meses de edad.
  • Por lo general, lo que ingieren las personas con pica no les hace daño, pero les puede causar obstrucciones en el tracto digestivo o intoxicaciones.

¿Cómo se diagnostica?

Los criterios diagnósticos actuales son:

  1. Ingestión persistente de sustancias no nutritivas y no alimentarias durante un periodo mínimo de un mes
  2. La ingestión de sustancias no nutritivas y no alimentarias es inapropiada al grado de desarrollo del individuo
  3. El comportamiento alimentario no forma parte de una práctica culturalmente aceptada o socialmente normativa
  4. Si el comportamiento alimentario se produce en el contexto de otro trastorno mental (p. ej., discapacidad intelectual [trastorno del desarrollo intelectual], trastorno del espectro autista, esquizofrenia) o afección médica (incluido el embarazo), es suficientemente grave para justificar la atención clínica adicional

Las personas con pica comen regularmente cosas que no son alimentos (como papel, barro, suciedad o cabello). En niños menores de 2 años, este comportamiento se considera dentro del desarrollo normal. Los niños jovenes frecuentemente se ponen todo tipo de cosas en la boca y a veces se las comen.

¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes?

Por lo general, lo que comen las personas con pica no les hace daño. Sin embargo, a veces lo que comen les causa complicaciones:

  • Las complicaciones quirúrgicas abdominales son las más importantes. El 75% de los pacientes atendidos necesita cirugía, el 30% sufre complicaciones y hasta el 11% fallece a consecuencia de la Pica o complicaciones postoperatorias.
  • La más frecuente es la obstrucción intestinal. Se describe la formación de bezoares (masas de sustancias indigeribles que no pueden progresar y quedan aisladas en cavidades digestivas).
  • El caso más extraordinario y grave es el Síndrome de Rapunzel (masa de pelo en estómago que se proyecta hacia Intestino Delgado) observado en niños, retrasados y personas con tricotilomanía, tricofagia, desnutrición y halitosis.
  • Hasta en el 30% de los casos que se atienden como complicación se desconoce el antecedente de Pica. Un 37% de los pacientes son reincidentes, lo que indica la gran dificultad de tratamiento.
  • El signo clínico más habitual suele ser el dolor abdominal, seguido de vómitos y estreñimiento.

Referencias:

Decker C J. Pica in the Mentally Handicapped: a 15-year Surgical Perspective. CJS 1993; 36(6):551-4.       

Sharma NL, Sharma RC, Mahajan VK, Sharma RC, Chaudan D, Sharma AK. Trichotillomania and trichophagia leading to trichobezoar. J Dermatol 2000; 27(1):24-6.       

Phillips MR, Zaheer S, Drugas GT. Gastric trichobezoar: case report and literature review. Mayo Clin Proc 1998; 73(7):653-6.      

Wolfson PJ, Fabius RJ, Leibowitz AN. The Rapunzel síndrome: an inusual trichobezoar. Am J Gastroenterol 1987; 82(4):365-7.       

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Bradipsiquia

María Robles Bradipsiquia

¿Qué es la bradipsiquia o el pensamiento inhibido?

En la bradipsiquia, el desarrollo del pensamiento y el lenguaje está retrasado y/o frenado. El paciente presenta dificultad en la comunicación verbal; el flujo de las ideas es lento y se formula con gran dificultad.

El período de latencia de respuesta está aumentado y la asociación de ideas dificultada, por lo que da la impresión de que a la persona le cuesta pensar. Todo ello se manifiesta mediante un habla o lenguaje enlentecido o bradifasia.

La bradipsiquia se define, por lo tanto, como la dificultad para mantener el curso del pensamiento y el enlentecimiento de este, sin que la calidad y profundidad de las ideas que lo componen esté afectada.

Los juicios se emiten de forma parsimoniosa y con un esfuerzo para superar los efectos de la inhibición, pero, no por ello, son de menor calidad. De hecho, tanto el hilo conductor como el significado global del pensamiento se mantienen conservados.

¿Cuándo se suele presentar?

La bradipsiquia es un síntoma muy habitual en el trastorno depresivo mayor melancólico, en el que, en ocasiones, se acompaña de alteraciones emocionales y motoras, como resultado de un proceso generalizado.

Para el paciente depresivo, la vivencia del tiempo se incrementa; verbaliza que no se le ocurren ideas, que no es capaz de pensar, como si una resistencia interna frenara sus pensamientos generando un vacío ideativo, que, a veces, se complementa con un vacío sentimental, reflejo del ánimo deprimido.

Es característico que presente también dificultad para planificar, decidir o actuar en un sentido práctico, todo ello acompañado de una profunda astenia corporal y una disminución del nivel atencional. En palabras de Bumke, «predominan las asociaciones internas sobre las externas», estando el interés atencional lejos de la realidad exterior, motivo por el que el sujeto no es capaz de registrar los sucesos que ocurren a su alrededor y, fruto de ello, surgen los lógicos despistes derivados de una elevada distraibilidad.

¿Solamente se ve en los estados depresivos?

No; también pueden aparecer manifestaciones bradipsíquicas de forma circunstancial y transitoria en las privaciones del consumo de sustancias psicoestimulantes o en los estados de fatiga y de agotamiento. Cuando su presencia es más sostenida y progresiva, se puede observar en los cuadros demenciales, en los que sí se acompaña de un empobrecimiento del discurso, de alteraciones mnésicas, conductuales y motrices.

Puede observarse en el inicio de ciertas formas esquizofrénicas, donde la inhibición puede obedecer a un ánimo depresivo, a un fenómeno de bloqueo o interceptación del pensamiento, o a la coexistencia de alteraciones sensoperceptivas que interrumpen el discurso normal del pensamiento.

Situaciones en las que el nivel de conciencia está disminuido, como el delirium o síndrome confusional agudo, pueden cursar con bradipsiquia. Se trata de un síndrome de etiología orgánica, que se caracteriza por una alteración del nivel de conciencia y de la atención, así como de diversas funciones como la memoria, la orientación, el pensamiento, el lenguaje o la percepción.

Lo mismo sucede en enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson. Los pacientes con enfermedad de Parkinson muestran, casi todos ellos, moderada o intensa lentificación de la velocidad del pensamiento y del procesamiento de la información. Por ello, no es infrecuente que estos pacientes tarden en entender una cuestión y en generar la respuesta a una pregunta.

Por último, en los trastornos de la personalidad de base neurotiforme, la fuerte preocupación por los conflictos intrapsíquicos subyacentes puede conducir al individuo a un estado de inhibición del pensamiento, con desvío de la atención hacia su mundo interno en detrimento del mundo circundante, y con las consecuencias ya explicitadas con anterioridad.

Referencias:

  1. Scharffeter Ch. Introducción a la psicopatología general. 3ª ed. Madrid: Morata; 1988.
  2. Cabaleiro Goas M. Alteraciones del curso del pensamiento. En: Cabaleiro Goas M. Temas psiquiátricos, tomo II. Madrid: Paz Montalvo; 1966.
  3. Bumke O. Nuevo tratado de enfermedades mentales. Barcelona: F. Seix; 1945.
  4. Segarra R, Gutiérrez M, Eguíluz I. Reflexiones sobre la manía disfórica. En: Pichot P, Ezcurra J, González-Pinto A, Gutiérrez M, eds. Actualización en psicosis. 1ª ed. Madrid: Aula Médica; 2000.
  5. Saz P. Demencias y otros cuadros psico-orgánicos. En: Palomo T, Jiménez-Arriero MA, eds. Manual de psiquiatría. 1ª ed. Madrid: Grupo ENE; 2009. p. 249-66.
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Obsesiones: cómo se clasifican

María Robles clasificación de las obsesiones

No todas las obsesiones son iguales, por eso planteamos aquí una clasificación de las mismas:

Idea o pensamiento:

Se trata, probablemente, de la forma más frecuente de presentación. En este caso, un pensamiento aparece en la conciencia del paciente con las características que se han señalado. A veces, se trata de una idea simple, como una palabra, una oración, un rezo; otras, puede ser un conjunto de ideas sobre las que el paciente no puede dejar de pensar, como ciertas reflexiones pseudofilosóficas que aparecen en la conciencia de manera reiterativa. Los temas más frecuentes adoptados por las ideas obsesivas suelen ser los de contaminación, dudas, somáticos, necesidad de simetría, agresivos, sexuales, religiosos y los relativos al paso del tiempo (42).

Dudas:

Este fenómeno podría clasificarse como una idea o pensamiento. Quien lo sufre no puede evitar tener dudas sobre algún aspecto concreto cuya resolución no puede aplazar. Las más frecuentes son las dudas de haber cerrado bien la puerta de casa, apagado las luces o el gas. Pero puede dudarse sobre cualquier aspecto, como el significado de una palabra que necesita ser consultada en el diccionario. Las dudas obsesivas se suelen seguir de rituales compulsivos de comprobación para ser resueltas.

Melodía o canción:

A veces, lo que aparece como una obsesión es una melodía o canción de la que la persona no puede desprenderse, y que se ve obligada a recitar constantemente. También se aprecia en personas sanas, especialmente, en momentos de cansancio. Hay ciertas melodías que tienen especiales cualidades para convertirse en el contenido de una obsesión.

Representaciones o recuerdos:

Relacionados con las ideas obsesivas, en ocasiones, el contenido de las obsesiones puede estar formado por recuerdos o acontecimientos del pasado con alguna significación especial para el paciente.

Fobias de impulsión:

Muchas obsesiones se caracterizan por el temor a perder el control y ceder a un impulso. Estos impulsos suelen ser casi siempre absurdos y de contenido agresivo. Generalmente, tienen una conexión directa con la vida del paciente. Así, muchas madres se angustian ante la idea de agredir o matar a sus hijos, con la consiguiente angustia y vivencia de culpa; personas religiosas temen pensar un acto sacrílego en el momento de la consagración eucarística; otras personas, ante la visión de objetos punzantes, temen clavárselos a alguien; y el fóbico a las alturas teme querer arrojarse por la ventana cuando ve una. Este fenómeno ha sido tradicionalmente denominado fobia de impulsión y es un auténtico fenómeno obsesivo. Se diferencia de las fobias por las características propias de la obsesión (reiteración, imposición, absurdidad, etc.) y, de los impulsos, en que no se trata de perder el control sobre un impulso, sino del temor a realizarlo.

Actos obsesivos:

Cuando el contenido de la obsesión es una acción en forma de conducta observable (ordenar los armarios, lavarse las manos, pisar las baldosas con un orden determinado, etc.) o un acto mental (contar las matrículas de los coches, leer todo lo que se pone ante la vista, etc.), estamos ante actos obsesivos. A este tipo de obsesiones, también se les ha denominado rituales obsesivos, ya que, en muchos casos, los pacientes realizan los actos siguiendo un determinado orden que suele ser muy estricto y del que no se pueden librar.

Referencias:

Vallejo J. Obsesiones y compulsiones. En: Luque R, Villagrán JM, eds. Psicopatología descriptiva: nuevas tendencias. 1ª ed. Madrid: Trotta; 2000. p. 281-94.

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Trastorno disfórico premenstrual

Trastorno disfórico premenstrual María Robles

¿Qué es el síndrome premestrual?

El síndrome premenstrual (SPM) son un conjunto de síntomas que son presentados por muchas mujeres una o dos semanas antes de la menstruación.

Muchas mujeres no notan ningún síntoma antes de tener el período, pero hasta el 90% de ellas han notado en algún momento de su vida síntomas premenstruales tales como dolor de cabeza, malhumor, irritabilidad, hinchazón…

Cada mujer puede presentar unos síntomas diferentes, y éstos también pueden cambiar a lo largo de la vida.

En ocasiones estos síntomas son tan graves que comprometen la funcionalidad diaria de la mujer, que no puede realizar sus obligaciones diarias tales como ir al colegio, a la universidad, al trabajo…

¿Qué síntomas presenta?

*Síntomas emocionales

  • Irritabilidad
  • Alteraciones del sueño
  • Cansancio
  • Fallos de memoria o de concentración
  • Alteraciones en la alimentación
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Cambios de humor
  • Disminución de la líbido

*Síntomas físicos

  • Distensión abdominal o hinchazón
  • Gases
  • Mastalgia o dolor de pechos
  • Diarrea
  • Calambres
  • Dolor de cabeza o de espalda
  • Menor tolerancia a los ruidos o a la luz

¿Es lo mismo síndrome premenstrual que trastorno disfórico premenstrual?

No, el trastorno disfórico premenstrual sería una forma grave del síndrome premenstrual.

El trastorno disfórico premenstrual es una variante grave del síndrome premenstrual, que suele ser incapacitante para la mujer.

Ambos cursan con sintomatología física y psicológica, pero el trastorno disfórico premenstrual cursa con oscilaciones severas de ánimo, lo que compromete la funcionalidad y las relaciones personales y laborales.

Además, en el trastorno disfórico premeenstrual es llamativo que la mujer presente al menos uno de estos síntomas de manera muy marcada e incapacitante:

  • Ansiedad o tensión interna
  • Irritabilidad o ataques de ira
  • Tristeza o apatía
  • Mal humor muy marcado

Los síntomas de ambos suelen ocurrir entre una semana y 10 días antes de que se produzca la menstruación y continúan durante los primeros días de sangrado.

Referencias:

  1. Winer, S. A., Rapkin, A. J. (2006). Trastornos premenstruales: prevalencia, etiología e impacto (versión en inglés). Journal of Reproductive Medicine; 51(4 Suppl):339-347.
  2. Steiner, M. (2000). Síndrome premenstrual y trastorno disfórico premenstrual: pautas de manejo (versión en inglés). Journal of Psychiatry and Neuroscience; 25(5): 459–468.
  3. Potter, J., Bouyer, J., Trussell, J., Moreau, C. (2009). Prevalencia del síndrome premenstrual y fluctuación con el transcurso del tiempo: resultados de una encuesta a la población francesa (versión en inglés). Journal of Women’s Health; 18(1): 31–39.
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