Pánico: características del trastorno

María Robles Trastorno de pánico

¿Qué es el trastorno de pánico?

El trastorno de pánico parte de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza porque cursa con ataques de pánico, que son sensaciones repentinas de terror sin que exista un peligro aparente.

Los ataques de pánico ocurren en cualquier momento y en cualquier lugar, sin dar avisos a la persona que los sufre, por ello es frecuente que la persona pueda tener miedo de otra crisis y evite los lugares en los que sufrió una crisis anteriormente.

¿Cómo se diagnostica?

Aquí mostramos los criterios diagnósticos del DSM 5 para el trastorno de pánico:

A. Ataques de pánico inesperados recurrentes. Un ataque de pánico es un episodio abrupto de miedo intenso o malestar intenso que alcanza un pico en minutos, y durante el cual ocurren cuatro (o más) de los siguientes síntomas:

*El aumento repentino puede ocurrir desde un estado de calma o un estado de ansiedad.

  • Palpitaciones, latidos cardíacos fuertes, taquicardia
  • Sudoración
  • Temblores
  • Disnea, sensaciones de sofocación
  • Sensaciones de ahogo/asfixia
  • Dolor o molestia precordial
  • Náuseas, molestias abdominales
  • Mareos, inestabilidad, sensación de desmayo
  • Escalofríos o sensaciones de calor
  • Parestesias (entumecimiento u hormigueo)
  • Desrealización (sentimientos de irrealidad) o despersonalización (estar desapegado de uno mismo).
  • Miedo de perder el control o de enloquecer
  • Miedo a morir

*Se pueden observar síntomas específicos de la cultura (por ejemplo, tinnitus, dolor de cuello, dolor de cabeza, gritos o llanto incontrolables). Tales síntomas no deben contarse como uno de los cuatro síntomas requeridos.

B. Al menos uno de los ataques es seguido por 1 mes (o más) de uno o ambos de los siguientes:

  1. Preocupación persistente por ataques de pánico adicionales o sus consecuencias (por ejemplo, perder el control, sufrir un ataque cardíaco, “volverse loco”).
  2. Un cambio desadaptativo significativo en el comportamiento relacionado con los ataques (por ejemplo, comportamientos diseñados para evitar ataques de pánico, como evitar el ejercicio o situaciones desconocidas).

C. La alteración no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo, abuso de una droga, un medicamento) u otra condición médica (por ejemplo, hipertiroidismo, enfermedades cardiopulmonares).

D. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., los ataques de pánico no ocurren solo en respuesta a situaciones sociales temidas, como en el trastorno de ansiedad social; en respuesta a situaciones u objetos fóbicos circunscritos, como en la fobia específica; en respuesta a obsesiones, como en el trastorno obsesivo-compulsivo; en respuesta al recuerdo de eventos traumáticos, como en el trastorno de estrés postraumático; o en respuesta a la separación de las figuras de apego, como en el trastorno de ansiedad por separación).

¿Cuáles son las causas?

A día de hoy no se conocen las causas del trastorno de pánico, pero se cree que podrían influir los siguientes factores:

  • Niveles de estrés
  • Causa genética
  • Predisposición a la sensibilidad al estrés
  • Sensibilidad a las emociones negativas
  • Alteraciones de la función cerebral

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Crisis familiares: perspectiva sistémica

María Robles crisis familiares

¿Qué es una crisis?

Una familia es una red comunicacional natural que, en su desarrollo, va atravesando distintas crisis naturales que le sirven para transformarse, crecer, madurar o romperse.

Una crisis puede entenderse como un acontecimiento natural, que ofrece la oportunidad de cambio y adaptación a un nuevo nivel de desarrollo.
Es un acontecimiento natural, propio del género humano y particular de cada sistema, que acompaña las diversas fases del desarrollo.

Puede ser entendida como un peligro y, también, como una oportunidad.

Una crisis ocurre cuando lo viejo ya no nos vale pero lo nuevo está aún por llegar.

¿Qué tipos podemos encontrar dentro de una familia?

Existen cuatro tipos de crisis familiares según el psiquiatra Frank Pittman. Nos sirven como guía para entender las dinámicas familiares:

  1. Crisis circunstanciales: son momentos de gran tensión que se producen a causa de circunstancias ajenas a la familia y que no tienen nada que ver con la etapa de desarrollo de ninguno de sus miembros.

Algunos ejemplos de ellas son: un accidente, un fallecimiento inesperado, una inundación…

2. Crisis de desarrollo: son previsibles y universales, pero también inevitables ya que se dan en los momentos en los que se producen cambios sociobiológicos en la familia.

Se producen cuando la familia va a cambiar de fase de desarrollo: nacimiento de un hijo, una boda, nido vacío

3. Crisis estructurales: son las más complejas porque afectan profundamente a la estructura de la familia. Se deben a que hay una condición disfuncional sobre la que se mantiene la estructura y las reglas familiares, por eso son periódicas en el tiempo.

Un ejemplo son las toxicomanías, las infidelidades… generan tensión en el sistema, y de vez en cuando vuelven a exacerbarse.

4. Crisis de desvalimiento: se deben a la pérdida de autonomía de uno de los miembros de la familia, ya sea por enfermedad física o mental. Son más graves cuando más abrupta y grave sea la pérdida de la funcionalidad.

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Bradipsiquia

María Robles Bradipsiquia

¿Qué es la bradipsiquia o el pensamiento inhibido?

En la bradipsiquia, el desarrollo del pensamiento y el lenguaje está retrasado y/o frenado. El paciente presenta dificultad en la comunicación verbal; el flujo de las ideas es lento y se formula con gran dificultad.

El período de latencia de respuesta está aumentado y la asociación de ideas dificultada, por lo que da la impresión de que a la persona le cuesta pensar. Todo ello se manifiesta mediante un habla o lenguaje enlentecido o bradifasia.

La bradipsiquia se define, por lo tanto, como la dificultad para mantener el curso del pensamiento y el enlentecimiento de este, sin que la calidad y profundidad de las ideas que lo componen esté afectada.

Los juicios se emiten de forma parsimoniosa y con un esfuerzo para superar los efectos de la inhibición, pero, no por ello, son de menor calidad. De hecho, tanto el hilo conductor como el significado global del pensamiento se mantienen conservados.

¿Cuándo se suele presentar?

La bradipsiquia es un síntoma muy habitual en el trastorno depresivo mayor melancólico, en el que, en ocasiones, se acompaña de alteraciones emocionales y motoras, como resultado de un proceso generalizado.

Para el paciente depresivo, la vivencia del tiempo se incrementa; verbaliza que no se le ocurren ideas, que no es capaz de pensar, como si una resistencia interna frenara sus pensamientos generando un vacío ideativo, que, a veces, se complementa con un vacío sentimental, reflejo del ánimo deprimido.

Es característico que presente también dificultad para planificar, decidir o actuar en un sentido práctico, todo ello acompañado de una profunda astenia corporal y una disminución del nivel atencional. En palabras de Bumke, «predominan las asociaciones internas sobre las externas», estando el interés atencional lejos de la realidad exterior, motivo por el que el sujeto no es capaz de registrar los sucesos que ocurren a su alrededor y, fruto de ello, surgen los lógicos despistes derivados de una elevada distraibilidad.

¿Solamente se ve en los estados depresivos?

No; también pueden aparecer manifestaciones bradipsíquicas de forma circunstancial y transitoria en las privaciones del consumo de sustancias psicoestimulantes o en los estados de fatiga y de agotamiento. Cuando su presencia es más sostenida y progresiva, se puede observar en los cuadros demenciales, en los que sí se acompaña de un empobrecimiento del discurso, de alteraciones mnésicas, conductuales y motrices.

Puede observarse en el inicio de ciertas formas esquizofrénicas, donde la inhibición puede obedecer a un ánimo depresivo, a un fenómeno de bloqueo o interceptación del pensamiento, o a la coexistencia de alteraciones sensoperceptivas que interrumpen el discurso normal del pensamiento.

Situaciones en las que el nivel de conciencia está disminuido, como el delirium o síndrome confusional agudo, pueden cursar con bradipsiquia. Se trata de un síndrome de etiología orgánica, que se caracteriza por una alteración del nivel de conciencia y de la atención, así como de diversas funciones como la memoria, la orientación, el pensamiento, el lenguaje o la percepción.

Lo mismo sucede en enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson. Los pacientes con enfermedad de Parkinson muestran, casi todos ellos, moderada o intensa lentificación de la velocidad del pensamiento y del procesamiento de la información. Por ello, no es infrecuente que estos pacientes tarden en entender una cuestión y en generar la respuesta a una pregunta.

Por último, en los trastornos de la personalidad de base neurotiforme, la fuerte preocupación por los conflictos intrapsíquicos subyacentes puede conducir al individuo a un estado de inhibición del pensamiento, con desvío de la atención hacia su mundo interno en detrimento del mundo circundante, y con las consecuencias ya explicitadas con anterioridad.

Referencias:

  1. Scharffeter Ch. Introducción a la psicopatología general. 3ª ed. Madrid: Morata; 1988.
  2. Cabaleiro Goas M. Alteraciones del curso del pensamiento. En: Cabaleiro Goas M. Temas psiquiátricos, tomo II. Madrid: Paz Montalvo; 1966.
  3. Bumke O. Nuevo tratado de enfermedades mentales. Barcelona: F. Seix; 1945.
  4. Segarra R, Gutiérrez M, Eguíluz I. Reflexiones sobre la manía disfórica. En: Pichot P, Ezcurra J, González-Pinto A, Gutiérrez M, eds. Actualización en psicosis. 1ª ed. Madrid: Aula Médica; 2000.
  5. Saz P. Demencias y otros cuadros psico-orgánicos. En: Palomo T, Jiménez-Arriero MA, eds. Manual de psiquiatría. 1ª ed. Madrid: Grupo ENE; 2009. p. 249-66.
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Terapia sistémica o de familia

María Robles Terapia Sistémica

¿Qué es la terapia sistémica?

La terapia sistémica o terapia de familia es un tipo de enfoque terapéutico que difiere un poco de los otros enfoques debido a que se basa en las relaciones entre los diferentes miembros de la familia.

En vez de centrar su objetivo en una persona en concreto, se basa en el cambio en los patrones de funcionamiento de las personas y en las dinámicas que se originan debido a estos patrones.

¿En qué se basa la terapia sistémica?

Este modelo de terapia se basa en que los procesos no se dan de manera lineal, sino circular o multicausal, y por lo tanto las relaciones son procesos mucho más complejos.

Por eso en las familias, cada miembro se comporta de manera impredecible porque cada acción y reacción cambia continuamente de la naturaleza del contexto.

En la terapia sistémica, no se entiende el tratamiento de cada miembro por separado debido a que la conducta de uno va a influir en el resto de los miembros de la familia y viceversa.

¿Cuáles son los conceptos clave?

  • Causalidad circular: como hemos visto, se parte del concepto de que el comportamiento de un miembro de la familia va a repercutir en los comportamientos de los demás, que también influirán sobre ese mismo miembro.
  • Totalidad: la familia es un conjunto y la suma de los miembros del conjunto genera respuestas y comportamientos que son independientes a cada una de las respuestas de cada uno de los miembros. El todo es más que la suma de sus partes.
  • Límites: son las reglas que definen quiénes participan y de qué manera lo hacen en la familia.

¿Cuáles son sus objetivos?

  • Desarrollar estrategias de afrontamiento y habilidades de resolución de problemas específicos.
  • Mejorar el funcionamiento intrafamiliar.
  • Aumentar la comprensión mutua.
  • Estimular el apoyo emocional entre los miembros del sistema familiar.

Es importante recalcar que cada familia es un sistema diferente y no se puede extrapolar a una familia lo que ha sido efectivo en otra, pues

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Creación de un hábito

María Robles modificación de hábitos

¿Qué es un hábito?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española se define hábito como “Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas”

¿Cómo se genera un hábito?

El mecanismo por el que generamos los hábitos es bastante simple: repetir una conducta hasta que se automatiza

Esto no quiere decir que se trate de una tarea fácil (a pesar de su simpleza), sobre todo cuando el objetivo de crear el nuevo hábito es abandonar otro anterior. 

Una vez que automatizamos la conducta, ésta se hace más cómoda y eficaz, pero las primeras veces que desarrollamos la conducta nueva, nos puede resultar difícil, ya que es algo nuevo para nosotros.

Si además tenemos que evitar dejarnos llevar por el antiguo hábito para tratar de crear el nuevo, el esfuerzo que debemos hacer, requerirá que tengamos una buena motivación para el cambio.

Sin embargo es importante que tengamos presente que la motivación de que disponga la persona que se plantea el cambio, debe dirigirse a la formación del nuevo hábito, a través de las repeticiones periódicas de la nueva conducta.

¿En qué nos basamos?

Para William James (1842-1910), uno de los padres de la psicología moderna, cuyas teorías han sido refrendadas por diferentes teorías y estudios a lo largo del último siglo.

En su obra Principios de Psicología los cambios estructurales que se producen en nuestro cerebro mediante la ejecución de acciones nuevas, requieren que éstas se repitan de forma sistemática al menos durante un periodo de 21 días consecutivos.

Según este autor, después de tres semanas de repeticiones, la nueva conducta se interioriza e integra en forma de hábito.

Teniendo esta idea presente, podemos plantearnos el cambio de un hábito como si se tratara de un combate de boxeo de 21 asaltos: cada día tendremos el objetivo de aguantar el ataque del contrincante (el hábito antiguo) del que nos defenderemos abrazando el nuevo hábito (como si de un dogma de fe se tratase), sabiendo que al final del combate el sufrimiento se desvanecerá y ya no nos resultará difícil mantener el nuevo hábito.

Debemos plantearnos el cambio de hábitos como un cambio sistemático de conductas lo más concretas posible.

Si hablamos por ejemplo de introducir cambios en nuestra alimentación, debemos elegir los hábitos concretos que vamos a cambiar, y abordarlos uno a uno de forma individual y concreta. 

Una vez adoptado este hábito, cuando mantenerlo no suponga tanto esfuerzo, nos plantearemos el siguiente. 

Ha de ser una prioridad el establecer objetivos concretos y asequibles para conseguir cambios más generales a largo plazo.

Es importante definir muy bien la conducta que queremos transformar en hábito y con qué hábito nocivo va a competir.

Además la persona debe abrazar el nuevo hábito de forma sistemática, a ser posible, incluso con cierta regularidad horaria, como si de un ritual se tratara.

Podemos resumir en tres ideas:

  • Es necesario que la persona perciba la necesidad de cambio. Puede que la persona sea consciente de las conductas que tiene le perjudican o que la motivación venga dada por algún agente externo.
  • Los hábitos antiguos no pueden ser desactivados sin más, se trata de que “cerremos ese camino” aunque permanecerá ahí. Para evitar pasar por él, debemos abrir otros.
  • Para crear un nuevo hábito, es imprescindible definir la nueva conducta muy concretamente y repetirla con la mayor frecuencia posible durante al menos 3 semanas.

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Motivación

María Robles Motivación

¿Qué es la motivación?

La motivación es fuerza, impulso, energía, deseo y buena disposición que activa o mueve al sujeto hacia el logro de un objetivo o fin. 

Es lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera. Es una combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que decide, en una situación dada, cómo actuar.

Dirigir las emociones para conseguir un objetivo es esencial para mantenerse en un estado de búsqueda permanente y para mantener la mente creativa para encontrar soluciones. Las personas que tienen esta habilidad tienden a ser más productivas y eficaces, cualquiera que sea su emprendimiento.

¿Qué queremos?, ¿cómo lo queremos?, ¿en cuánto tiempo?, y después que lo tenemos ¿qué hacemos con él?

Estas interrogantes permiten definir el camino que escogemos para llegar a una o a otra decisión, pudiendo ser nimia o trascendental.

Es por ello que la motivación es lo que nos garantiza que estemos enfocados hacia lo queremos, y redirige a las personas hacia la obtención de lo que se anhela. De acuerdo a lo anterior, se puede inferir que todos los procesos y toma de decisiones que se hacen en el transcurso de la vida, están sujetos al grado de incentivación o motivación que posea el individuo.

El logro de objetivos y metas es directamente proporcional a las circunstancias favorables que nos conducen a ellos, al esfuerzo que se realiza y al afán de obtenerlo.

¿Cuál es el elemento más importante?

  • La forma en que nos sentimos emocionalmente en una situación determinada consiste en el elemento más importante de la motivación.
  • La motivación está constituida por todos los factores capaces de provocar, mantener y dirigir la conducta hacia un objetivo determinado.

Para alcanzar una meta, las personas han de tener suficiente activación y energía, un objetivo claro y la capacidad y disposición de emplear su energía durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo para poder alcanzar su meta.

El elemento más importante de la motivación reside en la manera como nos sentimos emocionalmente en una situación determinada. Un elemento primordial es la manera de sentir nuestras emociones.

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