Apego y vínculos

 

María Robles apego y vínculos

 

¿Qué es?

El apego es la relación de afecto que se establece entre el bebé recién nacido y su madre, o padre o cuidador principal.

El creador de esta teoría fue John Bowlby, prestigioso psiquiatra psicoanalista inglés a quien la ONU encargó un folleto sobre las dificultades que presentaban los huérfanos y sin hogar al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Bowlby estudió un grupo de 44 jóvenes y evidenció el impacto de la privación precoz de cuidados familiares. Posteriormente publicó la Teoría del Apego, con lo que Bowlby fue aislado por sus compañeros, ya que abarca campos de la psicología, de la teoría evolutiva y de la etología, y cuestiona algunos supuestos teóricos del psicoanálisis (1), escuela a la que él pertenecía y en la que se había formado.

El modelo propuesto se basaba en la existencia de cuatro sistemas de conducta, relacionados entre sí: Conducta de apego, conducta de exploración, miedo a lo extraño y sistema afiliativo.

  • El sistema de apego lo forman todas aquellas señales que buscan la proximidad y el contacto con las figuras de apego (FA) (sonrisa, gestos, lloros…). Se activa cuando se aleja la figura de apego o cuando se percibe una amenaza.
  • El sistema de exploración tiene cierta incompatibilidad con el de apego: cuando disminuyen las conductas de apego se activan las de exploración, y viceversa.
  • Los mismo ocurre con el sistema de miedo a lo extraño: cuando aparece lo extraño aumentan las conductas de apego y disminuyen las de exploración, y al revés.
  • El sistema afiliativo se refiere al interés que muestran los individuos a mantener relaciones de proximidad e interactuar con otros, incluso con quienes no se han establecido vínculos afectivos, lo que tiene cierta contradicción con el miedo a lo extraño.

Posteriormente se siguió estudiando el apego en esta línea

En 1.964 Schaffer y Emerson estudiaron 60 bebés y sus familias, durante los dos primeros años de vida, observando que el vínculo establecido dependía fundamentalmente de la sensibilidad y de la capacidad de respuesta del cuidador a las necesidades de los bebés (2).

Posteriormente Mary Ainsworth, psicóloga USA, se traslada a Uganda y estudia los efectos de la presencia-ausencia de la madre sobre la conducta exploratoria de los niños, diseñando para ello la situación experimental de laboratorio “Situación del Extraño”, uno de los más conocidos e imitados en este tipo de estudios.

La prueba dura unos 20 minutos con ocho episodios: la madre y el niño entran en una sala de juego. Enseguida entra una persona desconocida (extraño) y mientras ella juega con el niño la madre sale de la sala y deja al niño solo con el extraño. La madre regresa y vuelve a salir, pero esta vez con el extraño, y el niño se queda solo. Finalmente, la madre regresa con el extraño.

¿Qué se encontró?

Ainsworth encontró tres patrones de conducta, representativos de los tipos de apego establecidos:

  • Los niños de apego seguro tenían madres muy sensibles y responsivas a las llamadas del bebé. Cuando entraban en la sala enseguida se ponían a explorar, usando a la madre como base segura; cuando salía la madre se mostraban afectados y disminuían la exploración y cuando volvía se alegraban y se acercaban a ella, para enseguida volver a explorar.
  • Los niños de apego inseguro-evitativo tenían madres relativamente sensibles y rechazantes a las llamadas del bebé. Al entrar en la sala se ponían a explorar los juguetes, ignorando a la madre. Cuando salía la madre no se mostraban afectados ni se alegraban cuando regresaba.
  • Los niños de apego inseguro-ambivalente tenían madres que se mostraban sensibles y cálidas en unas ocasiones y frías e insensibles en otras. Estos niños cuando entraban en la sala apenas exploraban, se mostraban preocupados por su madre, lo pasaban mal cuando ésta salía de la habitación y se mostraban ambivalentes a su regreso.

Sin embargo…

Más recientemente se ha propuesto la existencia de un cuarto tipo de apego, denominado inseguro-desorganizado/desorientado, que inicialmente eran considerados inclasificables. Son los niños más inseguros y al reunirse con la madre tras la separación muestran conductas confusas y contradictorias.

Tradicionalmente el apego más fuerte se establece con la madre, por su relación especial con el niño, pero en la actualidad por motivos laborales, económicos, etc. puede formarse con varias personas, pero siempre en grupo reducido (3).

Según Bowlby, estas relaciones con las FA van a servir para construir una representación mental de uno mismo y de las relaciones con los demás (modelo representacional interno).

Un aspecto clave es la noción de quiénes son las FA, dónde se encuentran y qué se puede esperar de ellas, así como si uno mismo es querido y valorado por las FA.

Desde este punto de vista se considera que el aspecto determinante de la relación es la respuesta del cuidador a las llamadas del niño, que puede clasificarse en tres tipos: mostrarse sensible a la llamada y permitir su acceso (llevaría a un modelo de apego seguro), mostrarse sensible e impedir el acceso (llevaría a un modelo de apego inseguro-evitativo), y atender y permitir el acceso de forma imprevisible (que llevaría a un modelo de apego inseguro-ambivalente).

El modelo representacional puede construirse también en ausencia de relación con la figura de apego, ya que en este caso lo importante sería la ausencia de respuesta.

Así, el modelo relacional influirá hondamente en las relaciones sociales futuras

Las personas que tuvieron un apego seguro con sus cuidadores confiarán en las personas con las que se relacionen, mientras que los que tuvieron experiencias negativas con sus FA no esperarán nada positivo o gratificante, sino que esperarán rechazo o falta de respuesta empática. Pero aunque estos primeros vínculos sean problemáticos, las experiencias posteriores pueden ofrecer una reelaboración (5).

Las características del niño también pueden influir en el apego que se establece. Hay evidencia de que el bajo peso al nacer, prematuridad y ciertas enfermedades del recién nacido exigen más cuidados de los padres, y en familias de riesgo pueden llevar a un apego inseguro. Lo que ha llevado a pensar que el temperamento del niño también puede influir en la calidad del apego, lo que ha suscitado un acalorado debate en los últimos años.

Esta teoría ha sido considerada uno de los planteamientos más sólidos en el campo del desarrollo emocional y cuenta con una amplia variedad de estudios e investigaciones que la han convertido en una de las principales áreas de investigación evolutiva.

Bibliografía

1. Gago, Josu.Teoría del Apego. El vínculo. Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar. https://www.avntf-evntf.com/wp-content/uploads/2016/06/Teor%C3%ADa-del-apego.-El-v%C3%ADnculo.-J.-Gago-2014.pdf.

2. Oliva Delgado, Alfredo.Estado actual de la teoría del apego. psiquiatriainfantil.org. http://psiquiatriainfantil.org/numero4/Apego.pdf.

3. PSICODIAGNOSIS, GABINETE.psicodiagnosis.es. https://psicodiagnosis.es/areageneral/ciclo-evolutivo/el-apego/.

4. Soares, Isabel.Internatiohnal Journal of Clinical and Health Psycology. 2007, vol. 7, nº 1. pp. 177-195. https://repositorio-ucp.pre.rcaap.pt/bitstream/10400.14/2807/1/art-int-arb_2007_FEP_1465_Dias_Pedro_01.pdf.

5. Wallin, David J.El Apego en Psicoterapia. s.l. : Desclée de Brouwer.

 

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Modificación de un hábito

María Robles Modificación de hábitos

Hábito significa modo de proceder adquirido por repetición de actos iguales u originado por tendencias instintivas.

Los hábitos pueden ser buenos o malos. Los buenos mejoran la calidad de vida, pero los malos tienen consecuencias negativas, muchas veces dañinas e irreversibles.

Hay multitud de hábitos y diversos factores intervienen en su formación, pero pueden clasificarse en tres tipos: sensoriales, motores e intelectuales.

Los sensoriales están vinculados a los sentidos, por ejemplo la percepción del matiz de los colores por un pintor; los motores se relacionan con movimientos como caminar, escribir, etc., y los intelectuales son el resultado de la actividad de pensar.

Los hábitos son adquiridos y, por tanto, modificables. Pero modificar o abandonar un hábito es muy difícil y bastante complicado.

¿Cuáles son las etapas para modificar un hábito?

Se considera que hay seis etapas en la modificación de un hábito:

1. Precontemplación: Cuando aparece ante nosotros el daño. Por ejemplo cuando nos dicen​que no deberíamos beber tanto o cuando nos damos cuenta de que bebemos más de lo que necesitamos. Pero al mismo tiempo buscamos razones para no hacerlo.

2. Contemplación: Ya no se buscan razones para no cambiar, se asume la conducta dañosa y hasta se hacen propósitos para cambiarla o abandonarla, y hasta se pueden hacer intentos, que enseguida se abandonan.

3. Preparación: El haber hecho intentos de cambiar sin haber tenido éxito, lleva a conocer que abandonar el hábito es costoso y difícil, pero ya se tiene conciencia de que es necesario.

4. Concreción: Aparecen los esfuerzos conscientes y continuados por abandonarlo, y se consiguen ciertos logros, aunque no se logra el éxito. Muchas veces por carecer de una estrategia adecuada.

5. Mantenimiento: El hábito se ha abandonado ya, pero queda la tarea de evitarlo y persistir en la nueva conducta.

6. Recaída: Es la vuelta a la conducta de hábito, pero nunca se vuelve al punto cero: las tres primeras fases ya no son necesarias si se quiere volver a intentar el abandono, aunque es recomendable empezar en la tercera y revisar las estrategias.

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Qué es el autoestima

María Robles Autoestima

La historia de la autoestima se inicia con William James, a finales del siglo XIX, con su libro “ Los principios de la Psicología ”.

Autoestima es la consideración que uno tiene de sí mismo. Es la capacidad de identificar y entender cómo somos y cómo reaccionamos, y el aceptarse con las cualidades y limitaciones que se tienen.

Por ejemplo, puntos fuertes y débiles, intereses, necesidades, motivaciones, valores y objetivos. No es innata sino que se adquiere y se va desarrollando a lo largo de toda la vida

El ser humano se percibe a nivel sensorial; piensa sobre sí mismo y sobre sus comportamientos: se evalúa y los evalúa; siente, en consecuencia, emociones relacionadas consigo mismo; todo lo cual evoca en él tendencias conductuales coherentes con sus percepciones, pensamientos, evaluaciones y sentimientos.

Así pues, estos conjuntos de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias conductuales dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, hacia los rasgos de nuestro cuerpo y de nuestro carácter, configuran las actitudes que globalmente, llamamos autoestima.

La autoestima en suma, es la percepción evaluativa de uno mismo.


La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, no puede menos de afectar a nuestra manera de estar y actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás.

Todos, pues, desarrollamos una autoestima suficiente o deficiente, positiva o negativa, alta o baja…, aunque de la manera más realista y positiva posible y que nos permita descubrir nuestros recursos personales, apreciarlos y utilizarlos debidamente, así como nuestras deficiencias, para aceptarlas y superarlas en la medida de nuestras posibilidades.

Si no nos valoramos en lo que realmente valemos, si reconocemos y apreciamos las cualidades y talentos que realmente poseemos, si no aceptamos con serenidad nuestras limitaciones, seremos presa fácil de la inseguridad y la desconfianza en nosotros mismos, y en muchos casos podemos acabar sufriendo trastornos de ansiedad, del estado del ánimo o del sueño.

¿Hay grados de autoestima?

En este sentido, una persona puede presentar uno de tres estados de autoestima:

  • 1. Autoestima alta: se siente útil, valiosa y aceptada por los demás.
  • 2. Autoestima baja: se siente poco o nada apta para la vida, inútil y no valorada ni querida por los demás.
  • 3. Autoestima intermedia: varía dependiendo de las situaciones, unas veces se siente útil y otras inútil, unas muy valorado y otras nada…

Una autoestima saludable nos permite enfrentarnos a las situaciones de la vida con confianza y optimismo, y alcanzar más fácilmente los objetivos, pero una baja autoestima nos hace sentir inútiles, dubitativos, faltos de capacidad, no queridos por los demás, etc.

La persona que se autoestima suficientemente se aprecia a sí misma como persona y se considera igual (aunque diferente) a los demás, se respeta a sí misma sin culparse ni permitir que la traten mal y desarrolla y fortalece sus capacidades para tomar decisiones y resolver asuntos.

A medida que vamos creciendo debemos depender menos de lo que nos viene de fuera y afirmarnos más a nosotros mismos.

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Idealización de la pareja

María Robles idealización de la pareja

La idealización consiste en ver de manera incrementada las virtudes de una persona, y por ello nos situamos a nosotros mismos en una posición de inferioridad.

Ocurre cuando solamente nos quedamos con los aspectos positivos de las personas, los cuales exaltamos y subimos a la categoría de semi-dioses. Además ignoramos lo malo o imperfecto que puedan tener y lo justificamos.

Cuando nos enamoramos o cuando iniciamos una relación de pareja es normal que haya una cierta idealización de la otra persona. Sin embargo, algunas personas tienen tendencia a la idealización de los demás.

En ocasiones esta idealización no solamente es de la pareja, sino también de los amigos, de la familia, del entorno laboral…

Por ello estas personas tienen un gran sufrimiento interno ya que al idealizar a los demás, siempre se ponen a ellos mismos en una situación de inferioridad.

La idealización va muy ligada al grado de autoestima que tengas.

Las personas que no se valoran a sí mismas siempre verán por encima suyo a los demás, por lo que la idealización será algo muy frecuente en sus conductas.

Si una persona tiene baja autoestima y no se siente valioso, tendrá tendencia a exagerar las cualidades de los demás, en concreto de la pareja.

Debemos de tener esto muy presente puesto que hay mucho riesgo de acabar presentando dependencia emocional , con los riesgos que ello conlleva.

Si crees que no eres suficientemente bueno para tu pareja y además la tienes idealizada, puedes acabar intentando complacerle en todos los aspectos y haciendo a esa persona tu prioridad.

Y cuando esto ocurre puedes acabarte conviertiendo en un verdaderos esclavo emocional.

Otro de los problemas de idealizar a los demás es que en algún momento este aura de perfección que le hemos dado, se irá debilitando y empezaremos a ver a la persona como realmente es.

Y es en este momento cuando muchas personas se sienten humilladas o engañadas.

Pero es algo que tiene que ver con cómo veíamos nosotros a esa persona y no con algún cambio que haya hecho la persona en sí misma.

Por ello, para no acabar cayendo en la trampa de idealizar a los que nos rodean, debemos trabajar nuestro autoestima de manera que sintiéndonos bien con nosotros mismos no nos veremos inferiores a nuestra pareja.

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Comparación: un mal hábito

María Robles Comparación: mal hábito

La comparación con el que tenemos al lado es muy frecuente.

Solemos compararnos con los que tenemos alrededor, y no nos damos cuenta del sufrimiento interno que lleva parejo este hábito.

Cuando alguien se compara con alguien o con algo, automáticamente se pone en una posición de inferioridad, y por ello la comparación siempre es negativa para nosotros mismos.

Solemos compararnos con personas más exitosas, que tienen mejor forma física, que tienen alguna cualidad que nosotros deseamos…

Y esto es porque nunca nos vamos a comparar con alguien que creamos que tiene menos cualidades que nosotros.

Además no nos comparamos en global, sino que nos comparamos en alguna cualidad en concreto de las que nosotros flaqueamos, contribuyendo así a pensar que tenemos que mejorar muchos aspectos de nosotros mismos.

O también a sentirnos mal con nosotros mismos día tras día, comparación tras comparación.

¿Hay alguna comparación que puede ser beneficiosa?

La única comparación que está permitida es aquella que hacemos con nosotros mismos, con nuestro yo del pasado.

Cada persona es única y ha tenido unas vivencias y unas oportunidades diferentes, por ello no podemos compararnos con alguien que no ha vivido, sentido y tenido las mismas oportunidades que nosotros.

Las comparaciones son negativas porque distorsionan la imagen que tenemos de nosotros mismos, cuanto más nos comparemos, más se distorsionará.

Una persona que se compara mucho con los demás suele tener baja autoestima y con este hábito contribuirá a que su autoestima disminuya aún más.

Si nos comparamos diariamente con los demás no nos daremos cuenta de todas las cosas buenas que nosotros tenemos. Y no nos dejará avanzar ni progresar en nuestro camino.

Hemos de aprender a apreciar lo bueno que tienen los demás y admirarlo, no a envidiarlo. La envidia, por “muy buena” que digamos que es, es mala en todas sus formas.

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Estrés académico

María Robles estrés académico

¿Es malo el estrés académico?

El estrés académico es algo absolutamente normal y a todos nos ha pasado. Muy pocas personas pasan el período de exámenes sin preocupación.

Los que estudian mucho tienen estrés porque aspiran a notas altas; los que estudian en la media lo sufren por el temor de que les pregunten algo que han pasado por alto o que no dominan del todo; y los que no han estudiado lo sufren porque quieren aprender todo en muy poco tiempo.

Hasta aquí lo normal, y es que el estrés académico es bueno siempre que no superemos un determinado nivel, ya que nos facilita una disposición para activarnos y buscar nuestros objetivos o afrontar los desafíos que nos vienen por delante, en este caso los exámenes.

Pero si superamos el nivel normal de estrés entramos en el campo de lo disfuncional: entonces el estrés se convierte en miedo y puede bloquearnos. Así, el que estudia mucho puede tener estrés por no sacar sobresaliente en todos los exámenes, el que estudia normal puede no tolerar un solo suspenso, y el que estudia poco puede tener un estrés demasiado alto si en lugar de pensar en el próximo examen ve peligrar todo su futuro.

¿Cómo se puede prevenir?

Para evitar que el estrés nos domine y se convierta en algo patológico, es recomendable seguir una serie de pautas que nos ayuden a controlarlo, y evitar así que el estrés sea el que nos controle a nosotros:

  • La más importante es identificar el estrés académico; esto es, comprender que no estamos en una etapa fácil, pero que pronto pasará; los exámenes son una etapa que implica una gran dedicación física y psicológica y en la que vamos a dejar de lado muchas facetas de nuestra vida.
  • Otra recomendación fundamental es la adecuada planificación del tiempo de estudio a lo largo del período en el que se esté dando la materia. De esta manera podremos llegar al examen con todo leído y preparado al menos una vez. Es deseable que los apuntes ya estén preparados al gusto o a la manera de estudiar de cada uno.
  • Además, debemos dormir el tiempo necesario para asegurarnos un buen descanso. El sueño es imprescindible para memorizar la información aprendida durante el día.
  • Por otro lado, estudiar en un lugar en el que nos sintamos a gusto es fundamental porque sino incrementará nuestro nivel de alerta y nos concentraremos peor, lo que hará que pasemos más tiempo sentados en la silla sin sacar rendimiento al mismo.
  • Reducir al máximo las distracciones, especialmente el móvil.
  • También cuidar la alimentación nos ayudará a controlar el estrés.
  • Sobretodo se han de hacer descansos cada una hora u hora y media. Tras ese tiempo de estudio la atención, concentración y capacidad de memorización empiezan a disminuir y el estrés aumenta proporcionalmente, por lo que es necesario parar algunos minutos. También descansar después de estudiar y dedicarnos a otras actividades placenteras.
  • No abusar de los estimulantes como el café, coca cola, bebidas energéticas… aunque pueden mantenernos despiertos cuando empezamos a cansarnos, posteriormente pueden generar más estrés. Como hemos dicho antes, un sueño adecuado es imprescindible.
  • También realizar ejercicio físico nos ayuda a liberar la tensión acumulada, a detener los pensamientos rumiativos, y libera endorfinas, lo que disminuye el estrés y nos hace sentirnos mejor.
  • Por último, a las personas más nerviosas o con tendencia a pasarlo muy mal durante los períodos de mayor estrés académico puede serles muy beneficioso practicar técnicas de relajación o meditación.
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Inteligencias múltiples

María Robles Inteligencias Múltiples

La palabra inteligencia viene del latín “intelligere”, que significa comprender, entender, por lo que inteligencia es la capacidad de entender, pero no hay una definición unánimemente aceptada, definiéndose mediante enumeración de procesos o atributos.

La inteligencia de una persona está formada por un conjunto de variables como la atención, la capacidad de observación, la memoria, el aprendizaje, las habilidades sociales, etc., que le permiten enfrentarse al mundo diariamente. 

Por consiguiente, la inteligencia es básicamente la habilidad de aprender, comprender y de resolver problemas. El término inteligencia nace con dos vocablos latinos, Inter: entre, y eligiere: escoger; se refiere a nuestra capacidad de escoger.

Puede ser definida como:

la aptitud que nos permite recoger información de nuestro interior y del mundo que nos circunda, con el objetivo de emitir la respuesta más adecuada a las demandas que el vivir cotidiano nos plantea

La teoría de las inteligencias múltiples es un modelo de concepción de la mente publicado en 1983 por Howard Gardner, quien exponía que la inteligencia es  una red de conjuntos autónomos, relativamente interrelacionados. Para Gardner el desarrollo de algún tipo de inteligencia depende de tres factores: factor Biológico, factor de la vida personal y factores culturales e históricos.

Gardner advirtió que el expediente académico no era lo decisivo para conocer la inteligencia de una persona y puso el ejemplo de los savant (o síndrome del sabio: personas en general con poca habilidad para razonar, pero capaces de memorizar mapas y libros enteros).

Gardner identifica siete tipos distintos de inteligencias, afirmando que cada persona tiene los ocho tipos, pero cada tipo en distinto grado, que se combinarían entre sí. En 1.995 añadiría el octavo tipo, la inteligencia naturista. Los distintos tipos serían:

  • Lingüística: esta se refiere al lenguaje y a la capacidad de una persona para comunicarse.
  • Musical: se refiere a la habilidad de producir e interpretar ritmos, tonos y timbres, es valorada por todas las culturas humanas por ser una forma excelente de expresar emociones.
  • Lógico-Matemática: se deduce de la capacidad de una persona en el razonamiento, para resolver problemas, de comprender y usar la matemática, la lógica y otros lenguajes científicos.
  • Espacial: es la capacidad de percibir con precisión el mundo viso-espacial que nos rodea, es indispensable para nuestra adaptación y la comprensión del espacio que nos rodea, la ubicación en un mapa, de objetos.
  • Corporal Quinestésica: son las habilidades necesarias para desarrollar actividades físicas y artes manuales.
  • Intrapersonal: mediante ella controlamos nuestras emociones y dirigimos el foco de nuestra atención, y somos capaces de conocer y reflexionar sobre nuestras emociones y sentimientos.
  • Interpersonal: permite advertir e interpretar las circunstancias y los problemas de los demás más allá de lo que captan nuestros sentidos. Suelen puntear alto en ella los profesores, terapeutas, psicólogos, abogados…
  • Naturista: se refiere a la capacidad de reconocer especies de animales o plantas.

El mismo autor reconoce que siete no es un número definitivo y que las personas son capaces de desarrollar otros tipos de destrezas, estas podrían convertirse en inteligencias también.

Bibliografía

  1. Regader, Bertrand.La Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner. psicologíaymente.com. 
  2. González, Eduardo R Hernández.Tipos de inteligencias múltiples y la teoría de Howard Gardner. s.l. : psicología-online.com, 2018.
  3. Armstrong, T., Rivas, M. P., Gardner, H., & Brizuela, B.Las inteligencias múltiples en el aula. Buenos Aires, Argentina. : Manantial, 1.999.
  4. El docente y las inteligencias múltiples. Luca, Silvia Luz de.2884-Texto del artículo-828-1-10-201809118.pdf, Argentina : s.n.
  5. Navarrete, Pamela.Teoría de las inteligencias múltples. Una revisión crítica. Temuco. Argentina : s.n., Octubre 2015.
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Prevención de recaídas

La prevención de recaídas es la parte más importante de la terapia para el paciente con problemas de adicciones. Su objetivo es identificar situaciones de alto riesgo para la vuelta al consumo, entrenamiento en habilidades de afrontamiento para situaciones de riego, entrenamiento en estrategias para afrontar el craving y los pensamientos asociados al consumo de sustancias (Luengo, Romero y Gómez-Fraguela, 2001).

El paciente debe aprender conductas alternativas al consumo. También se le entrenará en afrontar los consumos puntuales o caídas para evitar que esta conducta se prolongue en el tiempo y se convierta en una recaída.

Existen muchos estudios que demuestran la eficacia de la prevención de recaídas en el tratamiento de la dependencia de sustancias.

La terapia de grupo es una herramienta muy importante que los pacientes deben utilizar, ya que en ella se fomenta el sentimiento de pertenencia a un grupo y hace que los pacientes se liberen del estigma asociado a esta enfermedad, razones por las que aumentan su autoestima y estado de ánimo y hace que mejoren su grado de compromiso con el proceso terapéutico.

En la prevención de recaídas es especialmente importante el reconocimiento de las señales de riesgo por parte del paciente, ya que le ayuda a reconocerlas a tiempo y poder actuar en consecuencia.

Gorski y Miller (1986) identificaron 11 síntomas de recaída. Cuando tiene lugar una recaída no tienen por qué estar presentes todos, pero es frecuente la presencia de muchos de ellos:

  1. Un cambio de actitud en el que el paciente siente que participar en el programa de recuperación ya no es necesario o se produce un cambio en una situación de la vida cotidiana que señala un evento potencialmente estresante.
  2. Tensión elevada. El paciente tiene dificultad para pensar, manejar sentimientos y emociones, enfrentar el estrés, dormir, sentimientos de vergüenza, culpa, desesperanza, etc.
  3. Regreso a la negación, en particular en lo relacionado con el estrés. Se observa al paciente estresado, pero se niega a hablar de ello o niega su existencia.
  4. Una recurrencia de los síntomas de abstinencia, que son especialmente propensos a ocurrir en momentos de estrés. Son peligrosos porque el paciente puede recurrir al consumo de alcohol para encontrar alivio de los síntomas.
  5. Cambio de comportamiento. El paciente comienza a actuar de manera diferente, a menudo después de un período de estrés y se observa un cambio en la rutina diaria.
  6. Ruptura social. La estructura social que el paciente ha desarrollado comienza a cambiar. Por ejemplo, ya no se reúne con su entorno no relacionado con el consumo, o se retira de su familia.
  7. Pérdida de la estructura. La rutina diaria que el paciente ha construido en el programa de recuperación se altera. Por ejemplo, duerme demasiado tarde, se salta las comidas, o no realiza cuidados higiénicos.
  8. Pérdida de juicio. El paciente tiene dificultad para tomar decisiones o toma decisiones que son muy imprudentes. Puede haber signos de entumecimiento emocional.
  9. Pérdida de control del comportamiento. El paciente comienza a tomar decisiones irracionales y no es capaz de interrumpir o alterarlas.
  10. Pérdida de opciones. El paciente se siente estresado y cree que las únicas opciones son reanudar el uso de drogas o sufrir un colapso emocional o físico extremo.

    11. Recaída, en la que se reanuda el uso de la sustancia.

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Procesos de cambio

Prochaska y Prochaska (1993) recalcan la importancia de identificar y analizar los procesos que subyacen al cambio de la conducta adictiva, para así ayudar al paciente a realizar de forma adecuada y con las estrategias necesarias el paso de unos estadios a otros.

Estos autores definen los procesos de cambio como una actitud iniciada o experimentada por un individuo que modifica el afecto, la conducta, las cogniciones o las relaciones interpersonales.

Serán todas las actividades encubiertas o manifiestas que pone en práctica el individuo para modificar la conducta de adicción y que harán comprensibles todos los cambios comentados. Los procesos son:

  1. Aumento de concienciación. El paciente analiza los problemas relacionados con su dependencia y los confronta con los beneficios que podría obtener en el caso de que abandonara el hábito (realiza un balance decisional). En este caso, el paciente se plantea preguntas del tipo: ¿cómo sería mi vida sin alcohol?
  2. Autorreevaluación. El paciente analiza cómo afecta su problema con las drogas a sus pensamientos, sentimientos y forma de comportarse, así como a sus valores, y se plantea los beneficios derivados de abandonar el consumo.
  3. Reevaluación ambiental. El paciente realiza una valoración de las consecuencias negativas que el consumo de drogas tiene en su entorno y analiza cómo se modificarían si abandonara el consumo.
  4. Autoliberación. Representa el momento en el que el paciente percibe que él es un elemento fundamental para realizar el cambio y adquiere las estrategias necesarias y la confianza en sí mismo para elegir y tomar decisiones
  5. Liberación social. El paciente toma conciencia de la representación social de la conducta de dependencia y de la voluntad social de combatirla.
  6. Control de estímulos. El paciente evita exponerse a estímulos que, por su repetida asociación al consumo de drogas, se han convertido en estímulos que incitan al consumo.
  7. Contracondicionamiento. Consiste en emitir conductas alternativas para modificar las respuestas condicionadas al consumo de drogas.
  8. Manejo de contingencias. Es una estrategia conductual que consiste en hacer aumentar o disminuir la probabilidad de ocurrencia de una conducta (en este caso, mantener la abstinencia), aplicando reforzadores o castigos de forma contingente a la misma.
  9. Alivio dramático. Cuando el paciente es consciente de las consecuencias negativas de su consumo, se produce en él una expresión de emociones.
  10. Relaciones de ayuda. El paciente recurre a personas de su confianza para que le ayuden a superar su problema con las drogas. Esto ocurre una vez que el paciente es consciente de las consecuencias negativas de su consumo.

    Los estadios y los procesos de cambio se pueden integrar.

    De forma general, los procesos de cambio de carácter cognitivo (aumento de la concienciación, alivio dramático, reevaluación ambiental, autorreevaluación y autoliberación) se asocian con los primeros estadios de cambio: precontemplación, contemplación y preparación; y los procesos de cambio de carácter conductual (manejo de contingencias, relaciones de ayuda, control de estímulos y contracondicionamiento) aparecen en los estadios de acción y mantenimiento (Prochaska, DiClemente y Norcross, 1992).

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