Las Navidades están aquí. Muchos las han estado esperando con mucha ilusión, pues es una época de reencuentros con familia, con amigos. Es un momento de volver a casa, en muchos casos lejos de donde se suele estar normalmente por cosas del trabajo o de la misma vida.

Es una época muy señalada en nuestra cultura, por lo que religiosamente implica y por lo que socialmente implica.

Las Navidades son unos días diferentes, se orientan como unos días de calma y tranquilidad con tus seres queridos pero, paralelamente, son unos días de ritmo frenético, de ver a todos los amigos o familiares que están lejos la mayor parte del tiempo y que solo coincidimos en esos días.

Son prisas, son encajes de bolillos para compaginar agendas, son cafés de horas, son brindis por seguir brindando juntos año tras año. Son las mismas caras, los mismos sitios.

Los recuerdos de otros años, las batallitas míticas, las novedades, la gente que se va sumando, los bebés que nacen y hacen que las mesas se llenen de carritos y de mimos.

La Navidad es una época en la que comprobamos el paso del tiempo: cómo hemos cambiado, cómo crecemos los que seguimos juntos, las nuevas parejas, los bebés… y también las ausencias.

Hay muchas personas que huyen de estas fechas. Las Navidades también implican momentos de tensión, de nostalgia y de dolor.

Es doloroso haber perdido a un ser querido con el que hemos compartido muchos momentos de nuestras vidas, y sobre todo, muchas Navidades y momentos bonitos en esta época del año. Y de repente ya no están, ya sea por fallecimiento o por otras circunstancias de la vida.

También hay personas que prefieren pasar estas fechas en soledad por voluntad propia; cada uno lleva los duelos como puede, o con lo recursos con los que uno cuenta. Y en muchos casos es preferible eso a los conflictos.

Nos empeñamos en que en estas fechas todo tiene que ser amor y felicidad, y la vida no es así. Si hay conflictos o rencillas muy recientes, no van a diluirse porque sea el día de Navidad.

Los conflictos son procesos que llevan su tiempo para gestionarlos y resolverlos, no se puede obligar a las personas a sentarse juntas y posar sonrientes para la foto.

Cada persona es un mundo, y por ello decidáis como decidáis celebrar las Navidades, estará bien.




maria robles psiquiatra barcelona

Dra María Robles Martínez

Médico Psiquiatra

Consulta psiquiatría privada en Barcelona

Especialista en urgencias psiquiátricas, adicciones y patología dual.

www.mariarobles.es