María Robles clasificación de las obsesiones

No todas las obsesiones son iguales, por eso planteamos aquí una clasificación de las mismas:

Idea o pensamiento:

Se trata, probablemente, de la forma más frecuente de presentación. En este caso, un pensamiento aparece en la conciencia del paciente con las características que se han señalado. A veces, se trata de una idea simple, como una palabra, una oración, un rezo; otras, puede ser un conjunto de ideas sobre las que el paciente no puede dejar de pensar, como ciertas reflexiones pseudofilosóficas que aparecen en la conciencia de manera reiterativa. Los temas más frecuentes adoptados por las ideas obsesivas suelen ser los de contaminación, dudas, somáticos, necesidad de simetría, agresivos, sexuales, religiosos y los relativos al paso del tiempo (42).

Dudas:

Este fenómeno podría clasificarse como una idea o pensamiento. Quien lo sufre no puede evitar tener dudas sobre algún aspecto concreto cuya resolución no puede aplazar. Las más frecuentes son las dudas de haber cerrado bien la puerta de casa, apagado las luces o el gas. Pero puede dudarse sobre cualquier aspecto, como el significado de una palabra que necesita ser consultada en el diccionario. Las dudas obsesivas se suelen seguir de rituales compulsivos de comprobación para ser resueltas.

Melodía o canción:

A veces, lo que aparece como una obsesión es una melodía o canción de la que la persona no puede desprenderse, y que se ve obligada a recitar constantemente. También se aprecia en personas sanas, especialmente, en momentos de cansancio. Hay ciertas melodías que tienen especiales cualidades para convertirse en el contenido de una obsesión.

Representaciones o recuerdos:

Relacionados con las ideas obsesivas, en ocasiones, el contenido de las obsesiones puede estar formado por recuerdos o acontecimientos del pasado con alguna significación especial para el paciente.

Fobias de impulsión:

Muchas obsesiones se caracterizan por el temor a perder el control y ceder a un impulso. Estos impulsos suelen ser casi siempre absurdos y de contenido agresivo. Generalmente, tienen una conexión directa con la vida del paciente. Así, muchas madres se angustian ante la idea de agredir o matar a sus hijos, con la consiguiente angustia y vivencia de culpa; personas religiosas temen pensar un acto sacrílego en el momento de la consagración eucarística; otras personas, ante la visión de objetos punzantes, temen clavárselos a alguien; y el fóbico a las alturas teme querer arrojarse por la ventana cuando ve una. Este fenómeno ha sido tradicionalmente denominado fobia de impulsión y es un auténtico fenómeno obsesivo. Se diferencia de las fobias por las características propias de la obsesión (reiteración, imposición, absurdidad, etc.) y, de los impulsos, en que no se trata de perder el control sobre un impulso, sino del temor a realizarlo.

Actos obsesivos:

Cuando el contenido de la obsesión es una acción en forma de conducta observable (ordenar los armarios, lavarse las manos, pisar las baldosas con un orden determinado, etc.) o un acto mental (contar las matrículas de los coches, leer todo lo que se pone ante la vista, etc.), estamos ante actos obsesivos. A este tipo de obsesiones, también se les ha denominado rituales obsesivos, ya que, en muchos casos, los pacientes realizan los actos siguiendo un determinado orden que suele ser muy estricto y del que no se pueden librar.

Referencias:

Vallejo J. Obsesiones y compulsiones. En: Luque R, Villagrán JM, eds. Psicopatología descriptiva: nuevas tendencias. 1ª ed. Madrid: Trotta; 2000. p. 281-94.




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Dra María Robles Martínez

Médico Psiquiatra

Consulta psiquiatría privada en Barcelona

Especialista en urgencias psiquiátricas, adicciones y patología dual.

www.mariarobles.es