María Robles familia

La familia

La familia es la matriz dónde se crea la identidad de un individuo, dónde aprende, socializa y se forjan los primeros valores. Es la unidad social de convivencia más pequeña: una pequeña comunidad.

Tiene como función proteger psicosocialmente a sus miembros y procurar su adaptación y transmisión de la cultura en la que viven.

El sentido de identidad de cada miembro está influido por su sentido de pertenencia a una familia

Minuchin, 2003

Uno de los grandes cambios en el funcionamiento de las familias se produjo con la industrialización y el crecimiento de las grandes ciudades, desplazando muchas de las funciones exclusivas de las familias hacia otros organismos. Con la demanda de mayor productividad y la introducción de la mujer en el mercado laboral, la educación ha pasado a ser una responsabilidad compartida con las escuelas y la asistencia a los ancianos y enfermos ha recaído sobre todo en las instituciones sanitarias y en la seguridad social. Estos cambios sociales han introducido tensiones y provocado cambios profundos en el funcionamiento de las familias.

En los últimos cincuenta años,  estos cambios se han dado a mayor velocidad y han supuesto una transformación y diversidad del tipo de familias existentes. La familia nuclear formada por padre, madre e hijos ya no tiene la exclusividad y otros cambios modificarán las familias de hoy día, ya que es la sociedad quien incide y hace cambiar a la familia y no al revés. Aún y así, la familia persistirá ya que es la unidad de individuos que mejor se adapta a los cambios.

Tipos de familia

A lo largo de la historia, las familias  han sido un gran apoyo para sus miembros en épocas difíciles y se han adaptado rápidamente a los cambios sociales y  económicos. Hoy en día, cuando pensamos en la familia acuden a nuestra mente infinidad de ejemplos, quedando lejos la tradicional familia nuclear compuesta por padre, madre e hijos. 

Entre la gran diversidad de familias existentes y que se incrementaran con nuevos cambios sociales, destacamos sólo algunos tipos de familias:

  • Nuclear o biparental: es la familia formada por un padre, una madre e hijos. Continúa siendo la predominante. Por ejemplo, en Barcelona supone más de un 80% de las familias, siguiéndole el tipo de familia monoparental con un 11-12% de representación.
  • Monoparental: sólo uno de los padres se hace cargo de criar y educar a los hijos.
  • Adoptiva: una pareja decide adoptar un niño.
  • Sin hijos: puede ser por varios motivos, como no querer o no poder tenerlos. En cualquier caso, los  hijos no definen ser una familia.
  • Reconstituida: en este caso y aunque los padres estén separados, ambos comparten responsabilidades y obligaciones.
  • Compuesta: se produce cuando los progenitores se separan e inician una relación de pareja, con lo que los hijos de uno de los progenitores comparte vivencias con los hijos de la actual pareja de uno de sus padres, e incluso puede que tenga hermanastros.
  • Homoparental: se caracteriza por tener dos padres o dos madres.
  • Extensa: varios miembros de la familia viven juntos (padres, abuelos, tíos, etc.) y la crianza se reparte entre ellos.

Disfunciones en la familia

La estructura familiar es el conjunto de demandas funcionales que surgen entre los miembros de una familia y que dan lugar a pautas de comportamiento que se retroalimentan entre sí. Estas pautas de comportamiento, mayoritariamente previsibles, son las que refuerzan la estructura familiar.

Las pautas de comportamiento entre los miembros de la familia se regulan a través de reglas de organización, entre las que se encuentran:

  • la jerarquía que define la autoridad de los padres por encima de los hijos
  • la complementariedad de las funciones de cada uno de sus miembros que facilita la convivencia
  • las expectativas de cada uno de los miembros de la familia

Cuando entre las pautas de comportamiento, las expectativas e interacciones de los miembros y las normativas de la familia hay escasa o nulas tensiones, la familia destaca por su eficacia funcional y por haber creado una zona de confort, es la familia aglutinada, en la que cada miembro ejerce  un rol y se siente bien.

El bienestar en la familia se consigue con comunicación y siendo flexibles, adaptando las reglas de funcionamiento a las nuevas situaciones.

Para que el niño crezca, los padres deben ejercer cierta autoridad, pero también ser flexibles y potenciar la autonomía del hijo. El proceso de socialización es inevitablemente conflictivo (Minuchin,2003). 

A menudo se  habla de familias disfuncionales y desestructuradas, atribuyendo como causas primeras factores sociales, educativos y económicos, porque desencadenan tensiones en las interacciones familiares, pudiendo derivar, en algunos casos, en comportamientos patológicos. Las disfunciones aparecen cuando ante una situación de estrés, las reglas de organización que regulan los comportamientos no se flexibilizan e impiden que se produzcan cambios, situación que agrava las tensiones.

Por ejemplo, la falta de ingresos en una familia puede hacer disminuir la supervisión de los hijos en temas educativos y afectivos por necesidad de dirigir todos los esfuerzos de sus progenitores a la obtención de recursos económicos (cansancio, falta de tiempo para compartir momentos de ocio, etc.). Según el informe “Barómetro de la infancia y las familias en Barcelona 2014”, realizado a petición del Ayuntamiento de Barcelona, los temas que producen más tensiones en las familias son por este orden: las dificultades económicas,  el estrés en el trabajo, no disponer de tiempo libre y las tareas domésticas.

Cómo diagnosticar posibles disfunciones

La adopción de roles inadecuados en alguno de los miembros de la familia, por ejemplo, la suplantación del rol paterno por parte del hijo, ante la ausencia u omisión de responsabilidades del progenitor, provoca disfunciones e inclusive puede mermar la salud mental del hijo: ansiedad, sentimientos de culpabilidad, retraimiento, etc. Algunas actitudes y comportamientos que deberíamos evitar son:

  • Etiquetar a uno de los miembros de la familia y que esta etiqueta se convierta finalmente en realidad. Es el efecto Pigmalión o profecía auto-cumplida.
  • Situaciones de abusos o malos tratos.
  • Padres sobreprotectores.
  • Proyección de los propios deseos e inseguridades en los hijos. Esta actitud deriva en vulnerabilidad emocional y baja autoestima.
  • Promover sentimientos de culpabilidad ante una expectativa no cumplida o potenciar la culpabilidad como respuesta ante el aumento de tensiones en las relaciones familiares.

Estas disfunciones en familias rígidas en sus patrones de conducta, que no han adquirido habilidades comunicativas y flexibilidad para adquirir nuevas dinámicas de comportamiento, afectarán el crecimiento y salud del niño.

La terapia sistémica para mejorar la funcionalidad de las familias

La terapia familiar sistémica  se basa en el hecho de que el individuo no es un ser aislado, sino un miembro activo y reactivo de grupos sociales. Lo que experimenta como real depende de elementos tanto internos como externos. La terapia sistémica estudia a la familia como una entidad con límites y partes relacionadas e interdependientes (pareja, hijos, otros familiares), en la que el cambio en una de esas partes tiene efectos sobre las demás.

El terapeuta se centra en la persona dentro de su familia, en su contexto social más próximo, no en el individuo. La terapia familiar sistémica  intenta modificar la organización de la familia, introduciendo cambios que modifican el comportamiento de sus miembros. Cuando se transforma la estructura de la familia, se modifican las posiciones de los miembros en ese grupo y como resultado se modifican las experiencias de cada individuo.

Cualquier circunstancia que afecte a la familia provocará una respuesta en cada uno de sus miembros que se retroalimentará y creará comportamientos y actitudes previsibles en cada uno de ellos.

Esta terapia se centra en los roles y dinámicas que tiene cada uno de los miembros de la familia y en sus interrelaciones, en la posición que ocupa cada miembro respecto al resto para entender el origen de los conflictos y plantear soluciones. La terapia sistémica utiliza técnicas que alteran el entorno de las personas de tal modo que sus experiencias cambian y sus posiciones dentro de la familia también.

Minuchin, 2003

El terapeuta trabaja con la familia con el objetivo de cambiar la organización de la misma de tal modo que la experiencia de sus miembros se modifique. Es una terapia de acción que tiene como primer objetivo modificar el presente que vive la familia y utiliza a sus miembros para cambiarlo. En esta terapia, al cambiar la posición de los miembros de la familia se cambian sus experiencias subjetivas. En este punto, la familia preservará este cambio modificando las relaciones entre ellos, es decir, modificará el proceso en el que se validan o rechazan los comportamientos de sus miembros. Ante una crisis, la terapia sistémica introducirá cambios en el modo en cómo interactúan los miembros de una familia para devolver el equilibrio y bienestar de todos sus miembros.

Bibliografía

Ackerman, N. Teoría y práctica de la terapia familiar. Buenos Aires: Proteo, 1970.

Minuchin S. Familias y Terapia Familiar. Barcelona: Gedisa, 2003.

Instituto de Infancia y Mundo Urbano (CIIMU). Barómetro de la infancia y las familias en Barcelona 2014. BCNROC Barcelona, 2015. Disponible en: https://bcnroc.ajuntament.barcelona.cat/jspui/bitstream/11703/105082/1/20150720_CIIMU_PresentacioBarometre.pdf




maria robles psiquiatra barcelona

Dra María Robles Martínez

Médico Psiquiatra

Consulta psiquiatría privada en Barcelona

Especialista en urgencias psiquiátricas, adicciones y patología dual.

www.mariarobles.es