Psiquiatra especialista en TDAH adultos en Barcelona
También en depresión, ansiedad y trastornos de la personalidad
Dr. Francesc Riera
¿Quién soy yo?
Soy Francesc Riera, nací en Mallorca y he realizado mi formación como médico y psiquiatra en Barcelona y Madrid. Primero estudié la carrera de Medicina en el Hospital Clínic, para después realizar mi formación especializada en el Hospital Vall d’Hebron. Además, durante mi formación como psiquiatra he tenido la suerte de ampliar mis conocimientos en la Unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Desde el final de la residencia y hasta la actualidad, asumo el puesto de coordinador de Urgencias de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron, donde además de cumplir con mis tareas asistenciales, realizo otras relacionadas con la gestión, la docencia o la revisión de protocolos. Considero que es un puesto de trabajo muy estimulante ya que, debido a su naturaleza, me obliga a mantenerme actualizado en la mayoría de campos de la Psiquiatría.
Mis principales áreas de interés son la ansiedad, el TDAH, los trastornos de personalidad y el TEA.
¿Qué es para mi la psiquiatría?
Para mí la Psiquiatría es una de las formas más bonitas de practicar la Medicina porque va más allá de explorar, diagnosticar y tratar. También se trata de escuchar, comprender, empatizar y acompañar a las personas en temas que muchas veces consideramos muy íntimos.
Cada persona tiene sus propias circunstancias que influyen directamente en la forma de vivir su malestar. Por eso, en mi práctica diaria me gusta poder ofrecer una ayuda individualizada y siempre consensuada con el paciente.
Soy especialista en depresión, ansiedad, TDAH y trastornos de la personalidad
Como psiquiatra especialista en TDAH en Barcelona puedo ayudarte con:
¿Cuál es mi formación?
Durante mi formación como psiquiatra, me he formado en todas las principales áreas de la Psiquiatría, tanto a nivel hospitalario como ambulatorio. He rotado en múltiples dispositivos, tanto de Salud Mental como de red de Adicciones, así como otros más subespecializados como el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo, enfocado a tratar trastornos psíquicos o conductas adictivas que puedan interferir en su práctica profesional.
Por otro lado, participo de forma activa como ponente en las sesiones clínicas del Servicio de Psiquiatría y en sesiones de docencia para residentes y en colaboración con otros Servicios.
Considero que mantenerme actualizado es primordial en mi trabajo, por eso sigo acudiendo a múltipes formaciones, jornadas científicas y congresos.
Parte de mi trayectoria profesional es:
Grado en Medicina por la Universitat de Barcelona, habiendo realizado prácticas en el Hospital Clínic de Barcelona
Especialista en Psiquiatría vía MIR por el Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona
Curso teórico práctico sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en adultos – Hospital Universitari Vall d’Hebron
Curso de especialización en escalas clínicas de medida en psiquiatría – Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental
Curso en Terapia Electroconvulsiva – FIDMAG Hermanas Hospitalarias
Curso TEA a lo largo de la vida – Hospital Universitari Vall d’Hebron
Curso de introducción a la psicoterapia en el ejercicio de la Psiquiatría – Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental
Diploma de Experto en Terapia Sistémica Breve por la Universitat Oberta de Catalunya (en curso)
Preguntas frecuentes sobre psiquiatras especialistas en TDAH
El médico que se encarga del diagnóstico y tratamiento del TDAH suele ser un psiquiatra. Los psiquiatras somos médicos especializados en salud mental y estamos formados para evaluar trastornos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad tanto en niños como en adultos.
En la consulta realizamos una evaluación clínica completa, que incluye la historia personal, escolar o laboral, los síntomas actuales y cómo afectan al funcionamiento diario. Cuando es necesario, también se utilizan cuestionarios clínicos o se recoge información de familiares o profesores.
El objetivo no es solo confirmar o descartar el diagnóstico, sino comprender bien qué está ocurriendo y plantear el tratamiento más adecuado para cada persona.
El TDAH suele tratarlo un psiquiatra especialista en TDAH, especialmente cuando se trata de adolescentes o adultos. El psiquiatra es el profesional médico que puede realizar el diagnóstico, valorar otras posibles dificultades asociadas y prescribir tratamiento cuando está indicado.
El abordaje del TDAH suele ser multidisciplinar. Además del psiquiatra, pueden participar psicólogos, neuropsicólogos o profesionales educativos para trabajar aspectos como la organización, la atención o las estrategias de estudio.
El tratamiento más eficaz suele combinar psicoeducación, estrategias prácticas para el día a día y, en algunos casos, tratamiento farmacológico.
El TDAH se relaciona con diferencias en el funcionamiento de ciertos circuitos cerebrales, especialmente los que participan en la atención, la planificación, el control de impulsos y la regulación de la motivación.
Estas funciones dependen en gran medida de áreas como el corteza prefrontal y de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, que ayudan al cerebro a regular la atención y la capacidad de organizar la conducta.
En las personas con TDAH, estos sistemas funcionan de manera diferente, lo que puede traducirse en dificultad para mantener la atención, tendencia a la distracción, impulsividad o problemas para organizar tareas.
Es importante entender que no se trata de falta de esfuerzo o de voluntad, sino de una forma distinta de funcionamiento del cerebro.
El TDAH no siempre desaparece con la edad. Durante muchos años se pensó que era un trastorno exclusivamente infantil, pero hoy sabemos que una parte importante de las personas continúa teniendo síntomas en la adolescencia y la edad adulta.
Lo que sí suele ocurrir es que los síntomas cambian con el tiempo. Por ejemplo, la hiperactividad física puede disminuir, pero pueden persistir dificultades con la organización, la atención sostenida o la gestión del tiempo.
Con un diagnóstico adecuado y el tratamiento apropiado, muchas personas con TDAH aprenden estrategias que les permiten funcionar muy bien en su vida personal y profesional.
En la mayoría de los casos, el profesional que diagnostica y trata el TDAH es un psiquiatra. La psiquiatría es la especialidad médica dedicada a los trastornos de la salud mental y del comportamiento, entre ellos el TDAH.
El neurólogo puede intervenir cuando existen dudas diagnósticas o cuando se sospechan otras condiciones neurológicas, pero el manejo habitual del TDAH suele realizarlo un psiquiatra.
En consulta psiquiátrica se evalúan los síntomas, el impacto en la vida diaria y posibles dificultades asociadas, para diseñar un plan de tratamiento adaptado a cada persona.
El diagnóstico o descarte del TDAH suele realizarlo un psiquiatra o un psicólogo clínico con experiencia en este trastorno.
La evaluación se basa en una entrevista clínica detallada, la revisión de los síntomas a lo largo del tiempo y cómo afectan al funcionamiento en diferentes ámbitos, como el trabajo, los estudios o la vida personal.
También es importante valorar si los síntomas podrían explicarse mejor por otros problemas como ansiedad, depresión, trastornos del sueño o dificultades de aprendizaje, que a veces pueden confundirse con el TDAH.
Por eso es importante realizar una valoración clínica completa.
Los medicamentos más utilizados para tratar el TDAH son los llamados psicoestimulantes, como el metilfenidato o las anfetaminas, que actúan sobre los sistemas cerebrales implicados en la atención y el control de impulsos.
Estos tratamientos han sido estudiados durante décadas y, cuando están bien indicados y supervisados por un psiquiatra, pueden mejorar de forma significativa la capacidad de concentración, la organización y el control de la impulsividad.
No todas las personas con TDAH necesitan medicación. El tratamiento siempre se decide de forma individual, valorando la intensidad de los síntomas, el impacto en la vida diaria y las preferencias del paciente.
La frecuencia de las visitas depende de cada caso. Al inicio del tratamiento suele ser recomendable realizar seguimientos más cercanos, para ajustar el plan terapéutico y valorar la respuesta al tratamiento.
Una vez que la situación está estable, muchas personas realizan revisiones periódicas cada pocos meses.
El objetivo de estas visitas es evaluar la evolución, resolver dudas y asegurarse de que el tratamiento sigue siendo el más adecuado para las necesidades de la persona en cada momento.
El TDAH suele diagnosticarse con mayor frecuencia durante la infancia o la adolescencia, cuando las dificultades de atención, impulsividad o hiperactividad empiezan a interferir con el rendimiento escolar o la vida diaria.
Sin embargo, cada vez es más habitual diagnosticar TDAH en adultos. Muchas personas llegan a consulta después de años con dificultades para organizarse, mantener la atención o gestionar tareas complejas, sin haber recibido antes una explicación clara.
Un diagnóstico adecuado puede ayudar a entender mejor estas dificultades y encontrar estrategias eficaces para manejarlas.
El tratamiento del TDAH no siempre requiere medicación. En muchos casos es útil trabajar estrategias que ayuden a mejorar la organización, la gestión del tiempo y la regulación de la atención.
Entre las intervenciones más utilizadas se encuentran la psicoeducación, la terapia cognitivo-conductual, el entrenamiento en habilidades de planificación y la adaptación de rutinas y entornos de trabajo o estudio.
También es importante cuidar factores como el sueño, el ejercicio físico y la estructura del día a día, que pueden influir de forma significativa en los síntomas.
El plan de tratamiento siempre debe adaptarse a cada persona, valorando qué estrategias pueden resultar más útiles en su caso.
Muchas personas llegan a la edad adulta sin haber sido diagnosticadas de TDAH. Con frecuencia explican que siempre han tenido dificultades para concentrarse, organizar tareas, gestionar el tiempo o mantener la atención en actividades largas, pero lo atribuían a su forma de ser o a falta de disciplina.
En adultos, el TDAH puede manifestarse como distracción frecuente, tendencia a procrastinar, dificultad para terminar tareas, sensación de desorganización constante o impulsividad en decisiones. También es habitual que aparezcan problemas de ansiedad, estrés o baja autoestima asociados a estas dificultades.
Si estos síntomas están presentes desde hace años y afectan al trabajo, los estudios o la vida personal, puede ser útil realizar una valoración con un psiquiatra especializado. Una evaluación clínica permite analizar los síntomas con detalle y valorar si pueden explicarse por un TDAH u otra condición.
El diagnóstico del TDAH en adultos se basa principalmente en una evaluación clínica detallada realizada por un psiquiatra o un psicólogo clínico especializado.
Durante la consulta se revisan los síntomas actuales, su impacto en la vida diaria y la historia personal, incluyendo la infancia y la etapa escolar, ya que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que suele comenzar en edades tempranas.
En algunos casos se utilizan cuestionarios clínicos estandarizados o entrevistas estructuradas que ayudan a valorar los síntomas de forma más sistemática. También es importante descartar otras condiciones que pueden producir síntomas similares, como ansiedad, depresión o problemas de sueño.
El objetivo del proceso diagnóstico es comprender bien el origen de las dificultades y plantear el abordaje más adecuado.
El tiempo necesario para diagnosticar un TDAH puede variar según cada caso. En muchos pacientes es posible realizar una valoración diagnóstica en una o varias consultas clínicas, dependiendo de la complejidad de los síntomas y de la información disponible.
Durante la evaluación se revisan los síntomas actuales, la evolución a lo largo de la vida y el impacto en el funcionamiento diario. En ocasiones puede ser útil completar cuestionarios o recoger información adicional para tener una visión más completa.
Lo más importante es realizar una valoración cuidadosa, que permita diferenciar el TDAH de otros problemas que pueden producir síntomas similares y establecer un diagnóstico fiable.
Sí, cuando se realiza por profesionales con experiencia y siguiendo criterios clínicos establecidos, el diagnóstico de TDAH en adultos es fiable y bien reconocido en la literatura científica.
Actualmente existen criterios diagnósticos claros y herramientas clínicas que ayudan a evaluar los síntomas de forma sistemática. La clave es realizar una valoración completa, que tenga en cuenta la historia personal, la presencia de síntomas desde etapas tempranas y el impacto en diferentes áreas de la vida.
También es importante descartar otras condiciones que puedan explicar los síntomas. Por este motivo, la evaluación debe realizarla un profesional especializado en salud mental.
Los medicamentos utilizados para el TDAH, como el metilfenidato o algunos derivados anfetamínicos, se utilizan desde hace décadas y han sido ampliamente estudiados.
Cuando se prescriben de forma adecuada y bajo supervisión médica, no producen dependencia en pacientes con TDAH. De hecho, su objetivo es mejorar la regulación de la atención y el control de impulsos, facilitando el funcionamiento diario.
El tratamiento siempre debe individualizarse y revisarse periódicamente en consulta para valorar la respuesta y ajustar las dosis si es necesario.
No necesariamente. El tratamiento del TDAH se adapta a las necesidades de cada persona y puede cambiar a lo largo del tiempo.
En algunos casos el tratamiento farmacológico se utiliza durante determinadas etapas en las que los síntomas generan más dificultades, mientras que en otros puede mantenerse durante periodos más largos si resulta beneficioso.
Además de la medicación, el abordaje del TDAH suele incluir psicoeducación, estrategias de organización, manejo del tiempo y adaptación de rutinas, que ayudan a mejorar el funcionamiento en la vida diaria.
El objetivo del tratamiento es ayudar a la persona a comprender mejor su forma de funcionar y desarrollar herramientas que le permitan desenvolverse con mayor facilidad en su día a día.
Esta es una de las preguntas más frecuentes cuando alguien empieza a plantearse que sus dificultades de atención o de organización pueden tener una explicación clínica.
Muchas personas con TDAH en la edad adulta han pasado años pensando que simplemente son desorganizadas, distraídas o que les cuesta más concentrarse que a los demás. Sin embargo, cuando estos síntomas se mantienen desde hace tiempo y afectan al trabajo, los estudios o la vida personal, puede ser útil realizar una valoración profesional.
Una consulta con un psiquiatra especializado permite analizar los síntomas con detalle, aclarar dudas y valorar si realmente puede tratarse de un TDAH u otra dificultad que requiera abordaje específico.
Puede ser recomendable consultar cuando los problemas de atención, impulsividad o desorganización empiezan a interferir de forma significativa en la vida diaria.
Algunas señales frecuentes son la dificultad para terminar tareas, problemas para mantener la concentración en el trabajo o los estudios, olvidos frecuentes, sensación de estar constantemente desbordado o dificultades para gestionar el tiempo.
Si estos síntomas están presentes desde hace años y generan malestar o dificultades en el funcionamiento cotidiano, una valoración psiquiátrica puede ayudar a comprender mejor lo que está ocurriendo y plantear un plan de tratamiento adecuado.
Recibir un diagnóstico adecuado puede ser muy útil para muchas personas. En primer lugar, permite entender mejor el origen de ciertas dificultades que a menudo llevan años presentes.
Además, el diagnóstico facilita acceder a estrategias y tratamientos que pueden mejorar la atención, la organización y la gestión del tiempo. Muchas personas refieren que comprender su forma de funcionamiento les ayuda a reducir la frustración y desarrollar herramientas más eficaces para su día a día.
El objetivo no es etiquetar, sino ofrecer una explicación y un abordaje que permita mejorar la calidad de vida.
En la primera consulta se realiza una evaluación clínica detallada. Se revisan los síntomas actuales, cómo afectan al trabajo, los estudios o la vida personal, y también la historia previa, incluyendo la infancia y la etapa escolar.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, por lo que es importante valorar si algunas dificultades ya estaban presentes desde edades tempranas.
En algunos casos se utilizan cuestionarios clínicos que ayudan a evaluar los síntomas de forma más estructurada. El objetivo de esta primera valoración es comprender bien la situación y decidir si es necesario continuar con el proceso diagnóstico o iniciar un plan de tratamiento.
Sí. Cuando el TDAH se diagnostica correctamente y se aborda de forma adecuada, muchas personas experimentan una mejora significativa en su funcionamiento diario.
El tratamiento puede incluir psicoeducación, estrategias para organizar tareas, terapia psicológica y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico.
El objetivo no es cambiar la personalidad de la persona, sino ayudar a que su cerebro funcione de una forma más eficiente en tareas que requieren atención, planificación y control de impulsos.
Si vives en Barcelona o Tarragona y sospechas que puedes tener TDAH, una valoración por un psiquiatra especializado puede ayudarte a comprender mejor lo que ocurre y valorar las opciones de tratamiento más adecuadas para tu caso.
Otros especialistas de nuestro equipo que también te pueden ayudar
Desde nuestro centro damos prioridad al trato con el paciente, a disponer de tiempo suficiente para que las personas puedan expresarse y sentirse comprendidas. Somos un equipo joven que siempre estamos en constante formación, porque creemos que cuanto más formados estemos nosotros, mejor podremos ayudar a las personas que deciden confiar en nosotros.
Si tienes alguna duda o alguna consulta, puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de contacto de la web aquí o también mediante whatsapp o llamada telefónica al 655 91 77 68. No disponemos de un servicio de urgencias, pero sí que nuestros profesionales tienen bastante disponibilidad para poder atender a pacientes en situación de crisis.