Consumo de alcohol

María Robles Consumo de alcohol

El alcohol es la sustancia tóxica más consumida en España y en el mundo

El alcohol es la causa de más de 60 enfermedades y lesiones entre las que destacan cáncer, enfermedades cardiovasculares, cirrosis hepática, pancreatitis o patologías neuropsiquiátricas (1). El consumo está relacionado con el 10% de todos los cánceres en los hombres y con el 3% en las mujeres, en algunos de los países europeos (2).

El riesgo de padecer enfermedades relacionadas con el alcohol está relacionado con el volumen consumido y con el patrón de consumo (1). De la misma manera, el riesgo a desarrollar dependencia alcohólica tiene relación con el incremento de la ingesta media diaria y la frecuencia relativa del consumo excesivo (3).

Además del daño que el alcohol causa al bebedor, el consumo y la dependencia del mismo tienen consecuencias sociales negativas sobre su familia, amigos y compañeros de trabajo.

El consumo y las intoxicaciones etílicas deterioran las relaciones familiares y pueden afectar a las capacidades para cuidar correctamente a los hijos, además de disminuir el rendimiento laboral y causar la pérdida del empleo.

El consumo de alcohol puede perjudicar a otras personas de manera indirecta, como es el caso de las víctimas de los accidentes de tráfico o las víctimas de actos violentos en los que el alcohol sea el principal factor contribuidor (4).

Un tercio de las muertes por accidente de tráfico en Europa, unas 17.000 personas, son causadas por conductores cuyas concentraciones en sangre son superiores al límite legal (5).

En España, el consumo de alcohol está muy aceptado por la sociedad y en muchos casos no se concibe como algo patológico ya que no hay la necesidad de consumir diariamente.

¿Todas personas que consumen alcohol de manera patológica tienen las mismas presentaciones clínicas?

No, hay varios tipos de alcoholismo o de trastorno por consumo de alcohol. Existen muchas clasificaciones diferentes, pero explicaremos la de Jellinek (6):

Este autor clasifica a los bebedores y a los alcohólicos en cinco grupos distintos, con el fin de indicar los problemas sociales y terapéuticos propios de cada grupo.

1. Bebedores tipo Alpha: estas personas realizan un consumo exagerado y excesivo para mitigar o paliar los efectos de una enfermedad mental o médica. En estos bebedores no hay una verdadera dependencia, por lo que estas personas no entrarían dentro del concepto de alcoholismo.

2. Bebedores tipo Beta: estas personas no presentan una verdadera dependencia física ni psicológica; por lo tanto, la suspensión del tóxico no origina un síndrome de abstinencia. Aunque bien es cierto que presentan repercusiones orgánicas del hábito y complicaciones como polineuropatías, gastritis o cirrosis. Este tipo de alcoholismo puede derivar en gamma o delta y presenta un deterioro general de la salud y una reducción de la esperanza de vida. 

3. Bebedores tipo Gamma: estas personas sí tienen una verdadera adicción, manifestando una clara pérdida de control ante la bebidacraving , tolerancia al alcohol y adaptación a sus metabolitos. Dentro de este grupo se encontrarían los sujetos alcohólicos crónicos Este es el tipo de trastorno por consumo de alcohol del que más conciencia social se tiene y con el que muchas personas se comparan para considerar que ellos no tienen ningún problema.

4. Bebedores tipo Delta: estas personas también tienen una adicción al alcohol, no son capaces de mantener una abstinencia al alcohol, pero cuando consumen, no presentan una pérdida de control ante la bebida. Es decir, necesitan el consumo regular, pero sin llegar a intoxicarse.

5. Bebedores tipo Epsilon o alcoholismo periódico: este tipo de alcoholismo es el que presentan aquellas personas que pierden el control y presentan muchos trastornos de conducta. Consumen de manera esporádica, con largos períodos sin consumir, pero cada vez que consumen tienen alteraciones.

Referencias:

  1. Rehm, J., Room, R. y Monteiro, M. (2004). Alcohol in use. En Ezzati M., Lopez A.D., Rodgers A. y Murray C.J.L. (eds.). Comparative quantification of health risks. Obtenido el 2 de agosto de 2014 de: http://whqlibdoc.who.int/publications/2004/9241580348_eng_Volume2.pd
  2. Schutze, M., Boeing, H. y Pischon, T. (2003). Alcohol attibutable burden of incidence of cancer in eight European countries based on results from prospective cohort study. IARC Press, 2, 29-32. f
  3. Dawson, D. A. y Archer, L. D. (1993). Relative frequency of heavy drinking and the risk of alcohol dependence. Addiction, 88 (11), 1509-1
  4. World Health Organization (WHO). (2011b). Global status report on alcohol and health. Geneva. Obtenido el 12 de Agosto de 2014 de: http://www.who.int/substance_abuse/publications/global_alcohol_report/msbgsruprofiles.pdf 518.
  5. Anderson, P. y Baumberg B. (2006). Alcohol in Europe. A public health perspective. European Commision. Obtenido el 2 de Agosto de 2014 de: http://ec.europa.eu/health/archive/ph_determinants/life_style/alcohol/documents/alcohol_europe_en.pdf
  6. Jellinek, 1960.
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Proceso de comunicación

María Robles Procesos de Comunicación
 

El proceso de comunicación es la acción de intercambiar información entre dos o más participantes con el fin de transmitir o recibir información. A través de la comunicación, las personas  obtienen información respecto a su entorno y pueden compartirla con el resto.

Es un proceso que se desarrolla en 5 pasos:
1. Elaboración de la idea
2. Codificación
3. Transmisión de un mensaje
4. Decodificación
5. Recepción por parte del destinatario

El proceso comunicativo implica la emisión de señales (sonidos, gestos, señas…) con la intención de dar a conocer un mensaje. Para que la comunicación sea exitosa, el receptor debe contar con las habilidades que le permitan decodificar el mensaje e interpretarlo.

Se denomina feedback a la información que recoge el emisor sobre los efectos que ha tenido su mensaje en el receptor. Con ello se verifica la identidad de los receptores y se comprueba el grado de comprensión del mensaje.

Por eso es fundamental que para que la comunicación sea eficaz, no sólo debe llegar al receptorsino que éste debe comprender el mensaje en la forma que el emisor desea.

Pero a lo largo del proceso de comunicación se va produciendo una degradación del mensaje:

  • Lo que quiero decir
  • Aquello que digo
  • Lo que el otro oye
  • Aquello que el otro entiende
  • Lo que el otro retine
  • Aquello que el otro contesta
  • Lo que se ha perdido

Por todo ello, se puede definir el diálogo como una conversación entre dos personas. El lenguaje se utiliza para transmitir información de una persona a otra, pensar, expresar emociones, impresionar a los demás, aliviar tensiones sociales y establecer cohesión.

¿Cuáles son las funciones del lenguaje?

Las funciones del lenguaje en el diálogo son:

  •  Denotativa o referencial: se produce cuando el emisor usa lenguaje para poder informar del algo al receptor.
  • Expresiva o emotiva: se produce cuando se expresan sentimientos o deseos.
  • Apelativa o conativa: se da cuando el emisor quiere llamar la atención del receptor.
  • Fática o de contacto: se produce cuando se busca establecer contacto o cortar la comunicación.
  • Poética o estética: se da cuando se quiere buscar la belleza en el mensaje, tanto oral como escrito.

En este sentido, los diálogos se pueden clasificar como:

  1. Cerrado en el que no hay ninguna discusión
  2. Diálogo cerrado con una apariencia de discusión
  3. Cerrado pero basado en una discusión muy concreta y delimitada, con un principio y un final
  4. Abierto, en el que la discusión abre sus puertas a la reflexión de los interlocutores
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Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

María Robles TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención o Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad.

Actualmente, la clasificación internacional de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) establece los criterios para les diagnóstico de este trastorno que tiene tres subtipos: el tipo preferentemente inatento, el tipo preferentemente hiperactivo-impulsivo y el mixto o combinado.

Para poder realizar un diagnóstico certero, se tiene que evaluar que los tres síntomas nucleares (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad) se presenten (1):

1. desde antes de los 12 años

2. con una intensidad y frecuencia superior a la normal para la edad y la etapa de desarrollo del niño.

3. que deterioren o interfieran de forma significativa en el rendimiento del niño en dos o más de los ámbitos de su vida: escolar o laboral, familiar y social.

4. no ser causados por otro problema médico, un tóxico, una droga u otro problema psiquiátrico.

Respecto al género, es más frecuente en los hombres, pero las mujeres presentan peor funcionamiento psicosocial

En muchos casos, el TDAH va asociado a otros trastornos comórbidos.  Por ello es muy importante realizar una correcta evaluación psicopatológica de los pacientes, para poder conocer la psicopatología y poder contribuir a una buena evolución y a un mejor pronóstico.

Es importante destacar que una de las comorbilidades más frecuentes es el trastorno por consumo de sustancias. En estudios realizados, los pacientes con TDAH y adicción a las drogas mostraron tendencia a iniciarse precozmente y a experimentar más libremente el consumo de drogas que aquellos pacientes adictos sin TDAH (2).

(1) American Psychiatric Association. DSM-5 Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales-5.

(2) https://www.cat-barcelona.com/uploads/rets/Ret58_2.pdf

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