Craving

María Robles Craving

¿Qué es el craving?

La mayoría de los autores definen el craving como una experiencia subjetiva de deseo intenso de consumir, o de necesidad imperiosa de autoadministrarse una determinada sustancia adictiva (Tiffany y Conklin, 2000).

Se considera un fenómeno psicobiológico que está influido por múltiples aspectos motivacionales, situacionales, emocionales, cognitivos, conductuales y de personalidad (Guardia et al., 2004).

El craving es uno de los síntomas clave en las conductas adictivas; la intensidad del craving está relacionada con la evolución y el pronóstico del paciente (Drummond y Phillips, 2002; Goldstein y Volkow, 2002).

¿Cuántos tipos hay?

Beck, Wright, Newman y Liese (1993) identifican los siguientes cuatro tipos de craving:

  • 1. Respuesta a los síntomas de la abstinencia: la tolerancia desarrollada al consumo crónico de alcohol u otras drogas ocasiona la necesidad de consumir dosis cada vez mayores para controlar o prevenir la sintomatología de la deprivación. Cuando el paciente abandona el consumo, aparece una sensación de malestar intenso que tiende a desencadenar el deseo de consumir para paliar la misma.
  • 2. Respuesta a la falta de placer: cuando el paciente abandona el consumo es frecuente que aparezcan en él pensamientos y sentimientos negativos persistentes, sobre los que hay que trabajar para prevenir la vuelta al consumo. En el proceso de deshabituación la mayoría de los pacientes refieren una sensación de “vacío”, ya que su vida antes de dejar el consumo estaba centrada en la búsqueda de drogas.
  • 3. Respuesta a los deseos hedónicos: aparece cuando el paciente realiza una actividad determinada que ha estado asociada durante mucho tiempo al consumo de alcohol y otras drogas, y cuya asociación ocasiona una experiencia más placentera de lo que sería esa actividad por sí sola. Es frecuente la aparición de deseo de consumo al realizar de nuevo dicha actividad, ya que la experiencia obtenida no llega a ser tan placentera como lo era antes.
  • 4. Respuesta “condicionada” a las señales relacionadas con el consumo de drogas: es el deseo de consumo que el paciente presenta cuando se expone a determinados estímulos que en un principio son neutros, pero que por su repetida asociación al consumo de drogas, se convierten en estímulos condicionados (condicionamiento clásico).
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Sueño y alcohol

María Robles sueño y alcohol

El alcohol es la sustancia adictiva más consumida en el mundo, en Europa y en España. Es un depresor del sistema nervioso central que inhibe progresivamente las funciones cerebrales, aunque en la fase inicial del consumo puede dar lugar a una sensación de euforia y locuacidad. Las personas que tienen problemas con el consumo de alcohol tienen mayor prevalencia de alteraciones del sueño, y viceversa (1).

¿Cómo afecta beber al sueño?

El consumo de una sola dosis de alcohol es suficiente para producir alteraciones en el sueño normal: produce una disminución de la latencia de sueño, pero en el consumo crónico se produce un incremento de la latencia de sueño, con mayores dificultades para quedarse dormidos.

Cuando se consume alcohol, en la primera mitad de la noche (primeras 3-4 horas), el sueño es más sólido debido al incremento del sueño lento, además disminuye la latencia de sueño, y los despertares, las fases 1 y 2 de sueño y la densidad de movimientos oculares rápidos (REM) (1,2). El inicio del primer sueño REM se ve retrasado, y el tiempo total de sueño REM disminuye (3).

Sin embargo, en la segunda mitad de la noche (a partir de las 3-4 horas de sueño) aparecen fenómenos de rebote con un aumento de la fase de sueño 1, aumento del número de despertares y de la duración de los mismos y un incremento de sueño REM, por lo que el sueño es de peor calidad (2,4).

Además, estas alteraciones en el sueño pueden exacerbar la somnolencia diurna y producir más alteraciones en el rendimiento cognitivo (5). Todos estos efectos sobre el sueño se mantienen aún cuando el alcohol es indetectable en aire espirado (2).

Si se consumen grandes cantidades de alcohol, el tiempo de sueño REM disminuye, mientras que si a dosis bajas este fenómeno no se produce (3), pero no se ha especificado cuál es la dosis umbral.

¿Y cuando se deja de beber?

Durante la abstinencia aguda de alcohol estas alteraciones en los patrones de sueño se agravan: el 92% de las personas ingresadas que presentan un síndrome de abstinencia alcohólica presentan también trastornos del sueño, siendo el insomnio el más reportado (6).

Durante las fases iniciales de la abstinencia alcohólica se produce una mayor fragmentación del sueño, disminución del sueño lento, incremento del sueño REM y de los movimientos oculares rápidos (1,2).

Por ello es importante tratar los trastornos del sueño en las personas que tienen problemas con el alcohol ya que uno de los factores predisponentes a una recaída en el consumo tras un periodo de abstinencia puede ser la persistencia de alteraciones del sueño (1).

¿Y cómo afecta el insomnio al consumo?

Por otro lado, las personas que padecen trastornos del sueño tienen mayor riesgo de padecer un trastorno por consumo de alcohol que la población general. Esto se debe a que aproximadamente el 20-30% de las personas con insomnio crónico reportan el uso de alcohol para ayudarles a dormir (5).

Un estudio (4) comparó los efectos de una dosis en insomnes y personas sanas de la misma edad: en los insomnes, esta dosis mejoró el sueño en comparación con un placebo, mientras que en los sanos no se objetivó dicho efecto. Además la interrupción del sueño durante la segunda mitad de la noche que se produce en personas sanas no se observó en los insomnes y el consumo de alcohol incrementó el sueño lento de los insomnes a niveles de los sujetos control.

  1. Cañellas F, Ochogavia J, Llobera J, Palmer A, Castell J, Iglesias C. Trastornos del sueño y consumo de hipnóticos en la isla de Mallorca. Revista Clínica Española. 1998; 198:719–725.
  2. Chakravorty S, Chaudhary NS, Brower KJ. Alcohol Dependence and Its Relationship With Insomnia and Other Sleep Disorders. Alcoholism: clinical and experimental research. 2016; 40(11).
  3. Ebrahim IO, Shapiro CM, Williams AJ, Fenwick PB. Alcohol and Sleep I: Effects on Normal Sleep. Alcoholism: clinical and experimental research. 2013; 37(4).
  4. Brower KJ, Krentzman A, Robinson EA. Persistent insomnia, abstinence, and moderate drinking in alcohol-dependent individuals. American Journal of Addiction. 2011; 20:435–440.
  5. Roehrs T, Roth T. Sleep, Sleepiness, and Alcohol Use. Alcohol Research & Health. 2001. 25 (2):101-109.
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Apego y vínculos

 

María Robles apego y vínculos

 

¿Qué es?

El apego es la relación de afecto que se establece entre el bebé recién nacido y su madre, o padre o cuidador principal.

El creador de esta teoría fue John Bowlby, prestigioso psiquiatra psicoanalista inglés a quien la ONU encargó un folleto sobre las dificultades que presentaban los huérfanos y sin hogar al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Bowlby estudió un grupo de 44 jóvenes y evidenció el impacto de la privación precoz de cuidados familiares. Posteriormente publicó la Teoría del Apego, con lo que Bowlby fue aislado por sus compañeros, ya que abarca campos de la psicología, de la teoría evolutiva y de la etología, y cuestiona algunos supuestos teóricos del psicoanálisis (1), escuela a la que él pertenecía y en la que se había formado.

El modelo propuesto se basaba en la existencia de cuatro sistemas de conducta, relacionados entre sí: Conducta de apego, conducta de exploración, miedo a lo extraño y sistema afiliativo.

  • El sistema de apego lo forman todas aquellas señales que buscan la proximidad y el contacto con las figuras de apego (FA) (sonrisa, gestos, lloros…). Se activa cuando se aleja la figura de apego o cuando se percibe una amenaza.
  • El sistema de exploración tiene cierta incompatibilidad con el de apego: cuando disminuyen las conductas de apego se activan las de exploración, y viceversa.
  • Los mismo ocurre con el sistema de miedo a lo extraño: cuando aparece lo extraño aumentan las conductas de apego y disminuyen las de exploración, y al revés.
  • El sistema afiliativo se refiere al interés que muestran los individuos a mantener relaciones de proximidad e interactuar con otros, incluso con quienes no se han establecido vínculos afectivos, lo que tiene cierta contradicción con el miedo a lo extraño.

Posteriormente se siguió estudiando el apego en esta línea

En 1.964 Schaffer y Emerson estudiaron 60 bebés y sus familias, durante los dos primeros años de vida, observando que el vínculo establecido dependía fundamentalmente de la sensibilidad y de la capacidad de respuesta del cuidador a las necesidades de los bebés (2).

Posteriormente Mary Ainsworth, psicóloga USA, se traslada a Uganda y estudia los efectos de la presencia-ausencia de la madre sobre la conducta exploratoria de los niños, diseñando para ello la situación experimental de laboratorio “Situación del Extraño”, uno de los más conocidos e imitados en este tipo de estudios.

La prueba dura unos 20 minutos con ocho episodios: la madre y el niño entran en una sala de juego. Enseguida entra una persona desconocida (extraño) y mientras ella juega con el niño la madre sale de la sala y deja al niño solo con el extraño. La madre regresa y vuelve a salir, pero esta vez con el extraño, y el niño se queda solo. Finalmente, la madre regresa con el extraño.

¿Qué se encontró?

Ainsworth encontró tres patrones de conducta, representativos de los tipos de apego establecidos:

  • Los niños de apego seguro tenían madres muy sensibles y responsivas a las llamadas del bebé. Cuando entraban en la sala enseguida se ponían a explorar, usando a la madre como base segura; cuando salía la madre se mostraban afectados y disminuían la exploración y cuando volvía se alegraban y se acercaban a ella, para enseguida volver a explorar.
  • Los niños de apego inseguro-evitativo tenían madres relativamente sensibles y rechazantes a las llamadas del bebé. Al entrar en la sala se ponían a explorar los juguetes, ignorando a la madre. Cuando salía la madre no se mostraban afectados ni se alegraban cuando regresaba.
  • Los niños de apego inseguro-ambivalente tenían madres que se mostraban sensibles y cálidas en unas ocasiones y frías e insensibles en otras. Estos niños cuando entraban en la sala apenas exploraban, se mostraban preocupados por su madre, lo pasaban mal cuando ésta salía de la habitación y se mostraban ambivalentes a su regreso.

Sin embargo…

Más recientemente se ha propuesto la existencia de un cuarto tipo de apego, denominado inseguro-desorganizado/desorientado, que inicialmente eran considerados inclasificables. Son los niños más inseguros y al reunirse con la madre tras la separación muestran conductas confusas y contradictorias.

Tradicionalmente el apego más fuerte se establece con la madre, por su relación especial con el niño, pero en la actualidad por motivos laborales, económicos, etc. puede formarse con varias personas, pero siempre en grupo reducido (3).

Según Bowlby, estas relaciones con las FA van a servir para construir una representación mental de uno mismo y de las relaciones con los demás (modelo representacional interno).

Un aspecto clave es la noción de quiénes son las FA, dónde se encuentran y qué se puede esperar de ellas, así como si uno mismo es querido y valorado por las FA.

Desde este punto de vista se considera que el aspecto determinante de la relación es la respuesta del cuidador a las llamadas del niño, que puede clasificarse en tres tipos: mostrarse sensible a la llamada y permitir su acceso (llevaría a un modelo de apego seguro), mostrarse sensible e impedir el acceso (llevaría a un modelo de apego inseguro-evitativo), y atender y permitir el acceso de forma imprevisible (que llevaría a un modelo de apego inseguro-ambivalente).

El modelo representacional puede construirse también en ausencia de relación con la figura de apego, ya que en este caso lo importante sería la ausencia de respuesta.

Así, el modelo relacional influirá hondamente en las relaciones sociales futuras

Las personas que tuvieron un apego seguro con sus cuidadores confiarán en las personas con las que se relacionen, mientras que los que tuvieron experiencias negativas con sus FA no esperarán nada positivo o gratificante, sino que esperarán rechazo o falta de respuesta empática. Pero aunque estos primeros vínculos sean problemáticos, las experiencias posteriores pueden ofrecer una reelaboración (5).

Las características del niño también pueden influir en el apego que se establece. Hay evidencia de que el bajo peso al nacer, prematuridad y ciertas enfermedades del recién nacido exigen más cuidados de los padres, y en familias de riesgo pueden llevar a un apego inseguro. Lo que ha llevado a pensar que el temperamento del niño también puede influir en la calidad del apego, lo que ha suscitado un acalorado debate en los últimos años.

Esta teoría ha sido considerada uno de los planteamientos más sólidos en el campo del desarrollo emocional y cuenta con una amplia variedad de estudios e investigaciones que la han convertido en una de las principales áreas de investigación evolutiva.

Bibliografía

1. Gago, Josu.Teoría del Apego. El vínculo. Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar. https://www.avntf-evntf.com/wp-content/uploads/2016/06/Teor%C3%ADa-del-apego.-El-v%C3%ADnculo.-J.-Gago-2014.pdf.

2. Oliva Delgado, Alfredo.Estado actual de la teoría del apego. psiquiatriainfantil.org. http://psiquiatriainfantil.org/numero4/Apego.pdf.

3. PSICODIAGNOSIS, GABINETE.psicodiagnosis.es. https://psicodiagnosis.es/areageneral/ciclo-evolutivo/el-apego/.

4. Soares, Isabel.Internatiohnal Journal of Clinical and Health Psycology. 2007, vol. 7, nº 1. pp. 177-195. https://repositorio-ucp.pre.rcaap.pt/bitstream/10400.14/2807/1/art-int-arb_2007_FEP_1465_Dias_Pedro_01.pdf.

5. Wallin, David J.El Apego en Psicoterapia. s.l. : Desclée de Brouwer.

 

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