Las Benzodiacepinas son un grupo de psicofármacos depresores del Sistema Nervioso Central. Son sustancias que actúan a nivel del receptor GABA, un neurotransmisor cerebral que se encarga de permitir la correcta gestión y no sobrecarga del cerebro al reducir y dificultar la transmisión de impulsos nerviosos. Por ello producen un efecto ansiolítico y sedante, y algunas de ellas también hipnótico.

Se trata de una familia de fármacos con un gran número de aplicaciones clínicas, a pesar de que como todo psicofármaco presenta una serie de riesgos y efectos secundarios a tener en cuenta a la hora de aplicarse.

La vía de administración más común es la oral, aunque algunas de ellas tienen un efecto rápido si se utiliza la vía sublingual, y en casos en los que necesitemos un efecto muy rápido, también se pueden administrar por vía intravenosa o rectal.

Hay muchas benzodiacepinas diferentes, y tenemos varias maneras de clasificarlas, pero la manera más práctica para su uso habitual es por el tiempo que pasa el fármaco en el organismo (o vida media). Según esta clasificación podríamos dividir a las benzodiacepinas en:

– Benzodiacepinas de vida media corta

Están en el cuerpo menos de 12 horas, son las benzodiacepinas que actúan de manera más rápida, por lo que son de elección cuando existen crisis de ansiedad o dificultades en el inicio del sueño.

El principal problema de estas benzodiacepinas es que como tienen un efecto rápido, puede existir la tendencia a tomar más cantidad de la recomendada, generando así un abuso de las mismas.

– Benzodiacepinas de vida media larga

Son las benzodiacepinas que permanecen en el cuerpo durante más de 12 horas, por lo que son de elección para los trastornos de ansiedad.

Por su larga vida media pueden acumularse los efectos de varias dosis seguidas, por lo que hay que respetar bien las tomas de tratamiento y no adelantarlas sin supervisión médica.

 

Por todo ello, en la práctica clínica las benzodiacepinas se utilizan para el tratamiento agudo de los trastornos de ansiedad y de las convulsiones, en algunas fases de los trastornos del estado de ánimo y, en muchas ocasiones, para el tratamiento de los trastornos del sueño.

Son una familia de fármacos que con las indicaciones adecuadas, un tiempo corto de tratamiento y supervisión estrecha por un profesional, producen grandes beneficios en la salud mental.

No son fármacos para tomar a largo plazo, pues se genera una tolerancia a los efectos y es preciso incrementar la dosis, con el riesgo de dependencia que eso supone.

 




maria robles psiquiatra barcelona

Dra María Robles Martínez

Médico Psiquiatra

Consulta psiquiatría privada en Barcelona

Especialista en urgencias psiquiátricas, adicciones y patología dual.

www.mariarobles.es